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El Correo Gallego

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No es un capricho, señor Leiceaga

12.07.2019 
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CLARO QUE NO ES UN CAPRICHO, todo lo contrario, la reclamación que acaba de hacerle el Parlamento de Galicia al Gobierno de Pedro Sánchez  para que libre los setecientos millones que le adeuda a la Xunta: 330 por entregas a cuenta, 200 de una mensualidad del IVA pendiente de hace dos años y 170 del premio por cumplir con el equilibrio financiero. No es ningún capricho porque, lo advierte Pedro Puy, el sensato portavoz parlamentario del PPdeG, la remolonería del Ejecutivo central –estar en funciones no lo exime de atender la gestión diligente de los asuntos que urgen– pone en serio riesgo precisamente el equilibrio financiero de la comunidad. Al fin y al cabo, estamos hablando del bloqueo de un 7 % del presupuesto global de nuestra Administración autonómica. Que el problema es serio lo corrobora la postura de los grupos de En Marea, BNG y Mixto, que apoyaron la iniciativa de los populares. Está en juego, ni más ni menos, un santo y seña de la era Feijóo: si el Gobierno socialista continúa reteniendo los ya famosos setecientos millones se provocarán tensiones de tesorería en la Xunta, con las consiguientes dificultades para pagar en plazo a los proveedores, porque 530 millones del total adeudado fueron incluidos en las cuentas del ejercicio actual y el presidente se verá abocado, si no aparecen, a sacar otra vez la tijera de los sacrificios para recortar gastos. En resumen, el impago de la deuda por el Estado es un palo en la rueda de la recuperación económica de Galicia. Por eso, no se entiende la tibieza del grupo socialista, que tiró por el camino de en medio y se lavó las manos con una abstención para no irritar al Gobierno amigo que retrata su compromiso partidario, pero que también confirma su desleixo de los grandes asuntos de país. Si su propio portavoz parlamentario reconoce que la petición que el miércoles salió adelante en el hemiciclo del Pazo do Hórreo es “sensata e de xustiza” (sic), ¿a qué viene esa deslucida abstención? Se refugia Fernández Leiceaga en argumentos que suenan a disculpas de mal pagador, nunca mejor dicho: que si el PPdeG le saca punta al agravio a Galicia, que si se regodea en el victimismo territorial, que si todo se arreglará cuando el Gobierno central deje de estar en funciones. Parole, parole, parole, mientras los gallegos cargamos en la mochila común con una deuda que puede dinamitar el crecimiento. En este escenario, toca trabajar todos a una para que Pedro Sánchez se dé por enterado y pague. Tiene razón Leiceaga: es de justicia.