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El Correo Gallego

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EDITORIAL

La profecía de Keynes y las pensiones

09.10.2019 
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SI KEYNES LEVANTASE su privilegiada cabeza, comprobaría que su profecía de 1930 no tiene nada que ver con la realidad del mercado laboral. El genio que cocinó las recetas de la intervención de los gobiernos como motores para estimular la demanda económica, con las herramientas de la política fiscal y el déficit público, visualizó en su bola de cristal que a principios del siglo XXI viviríamos en una sociedad de ocio y abundancia, en la que no trabajaríamos más de quince horas semanales. ¿Hace falta recordar que hoy se trabaja en el entorno de las cuarenta horas a la semana en la mayoría de países desarrollados, y que el tiempo medio de la jornada laboral apenas se ha recortado dos horas de setenta años para acá? En este escenario que poco tiene que ver con la Arcadia feliz, las pensiones reaparecen con fuerza en la precampaña de las elecciones generales del 10-N, después de que Pedro Sánchez anunciase que las subirá con el IPC en diciembre, aunque su Gobierno siga en funciones. No les falta razón a quienes se lanzan en tromba a la yugular del presidente, para afearle que haga electoralismo con uno de los asuntos más sensibles en una sociedad que tiene nueve millones y medio de pensionistas; es decir, nueve millones y medio de votantes en estrictos y golosos términos de botín político. Pero también es cierto que Sánchez acaba de abrir el debate, hora era, sobre un problema real que trasciende a postureos y guerras partidistas. Con el Pacto de Toledo atado de pies y manos por la inestabilidad institucional y el bloqueo de la gobernanza, la viabilidad del sistema de pensiones es una patata caliente que la mayoría de fuerzas se quita de encima con un surtido variado de generalidades en sus programas electorales. El propio anuncio del inquilino de La Moncloa es calculadamente difuso -no dice cuánto subirán los subsidios ni cuál será el IPC real ni cómo activará el decreto sin vulnerar la ley- para evitar pillarse los dedos. Ahora mismo, la pensión media en España es de 15.504 euros anuales, 1.107,49 euros al mes en catorce pagas. La Seguridad Social financia 957 euros y los otros 150 se pagan con cargo al déficit del sistema, que el año pasado cerró en 18.937 millones. La actualización comprometida por Sánchez supondrá entre mil cien y mil quinientos millones más de agujero. Significa esto que la cuadratura del círculo no pasa por la profecía keynesiana, sino por todo lo contrario: más años de trabajo, jubilación más tardía y subsidios más modestos. No es para echar cohetes, no.