El Correo Gallego

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La (razonable) línea roja de Feijóo

27.02.2020 
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NO HABLA A HUMO DE PAJAS Feijóo cuando dice alto y claro, lo acaba de hacer en Madrid, delante del mismísimo Pablo Casado, que los dirigentes de Ciudadanos "cambian de opinión demasiadas veces" (sic), ni cuando advierte al angustiado partido naranja de que "no puede usar al PP para lograr escaños y después marcharse" (sic). No habla a humo de pajas el presidente de la Xunta, no, porque justo en esas andrómenas están Inés Arrimadas y su guardia pretoriana. Parece razonable que, a cambio de diluirse en las listas del PPdeG, desde Cs reclamen mantener una mínima autonomía política. Lo que suena a dislate, a ocurrencia inasumible, es la pretensión de la señora Arrimadas -se la planteó a Feijóo por carta, más pancha que ancha- de garantizarse puestos de salida, votar la investidura del líder popular -¡hasta ahí podía llegar la broma!- y acto seguido emigrar al Grupo Mixto del Pazo do Hórreo, con total autonomía para hacer la guerra por su cuenta. La línea roja del PPdeG -no ceder ni uno solo de los 38 puestos de sus listas que garantizan conservar la mayoría absoluta- retrata la desconfianza de Feijóo y los suyos hacia ese pacto sui géneris. Que la negociación entre populares y naranjas está más que verde lo confirma el hecho de que Miguel Tellado y José Manuel Villegas no han vuelto a hablar -no tienen de qué- desde su encuentro en Benavente, hace de eso casi dos semanas. En este escenario de guerra fría, con el aparato de la calle Génova presionando sin disimulo para no quemar las naves del pacto con Cs -lo que pondría al PP en serios aprietos en la Comunidad de Madrid, en Andalucía, en Murcia...-, el argumentario del inquilino de Monte Pío es irreprochable. Tiene razón cuando afirma que los gallegos no perdonarían que un acuerdo pensado para la unidad y la estabilidad política acabase degenerando a los cinco minutos en división e inestabilidad, que es exactamente lo que ocurriría con el éxodo de los parlamentarios de CS al Grupo Mixto. Tiene razón cuando aboga por pactos sólidos, leales y sinceros. Y la tiene cuando recuerda la realidad palmaria de que el PPdeG aporta a la laberíntica negociación 41 escaños, frente al cero patatero de Ciudadanos. A Pablo Casado, Cayetana Álvarez de Toledo e Inés Arrimadas les toca sacar las conclusiones pertinentes. La primera, que Galicia no es moneda de cambio. No lo permitirá Feijóo ni lo consentirán los gallegos.