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Feijóo pide coordinación, la mejor receta

    puso feijóo el dedo en la llaga de los grandes problemas que tienen a España contra las cuerdas: el sanitario, con la pandemia del coronavirus más descontrolada de lo que todos esperábamos a estas alturas; el económico, con un desplome trimestral del 18,5 %, un golpe al mentón del PIB que no tiene precedentes; el social, con la ciudadanía más preocupada y tensa cada día que pasa, sin saber, por ejemplo, cómo será el primer curso escolar de la era covid. Las reflexiones del presidente gallego acapararon en la tarde de ayer honores de portada en varios de los principales digitales españoles. Tras la reunión con Pedro Sánchez en la Conferencia de Presidentes –es una buena noticia que Íñigo Urkullu decidiese participar in extremis, lo que deja a Quim Torra aún más aislado y relegado al triste papelón de outsider sin causa–, lo que hizo el inquilino de Monte Pío fue aplicar sentido común a una situación delicadísima que exige el esfuerzo conjunto y el compromiso de todos, gobernantes, agentes sociales y ciudadanos. Lo que dice, y dice bien, es que debería haber mejor coordinación y mayor toma de decisiones conjunta. Lo que dice, y dice bien, es que estamos en un escenario confuso, que él explica sin medias tintas: “Hemos pasado de un mando único, de una restricción de derechos de los ciudadanos y de competencias, a todo lo contrario”. En semejante tesitura, lo que pide Feijóo es recuperar el equilibrio para que Gobierno central y comunidades dejen de ser un mal remedo del ejército de Pancho Villa, trabajen hombro con hombro y puedan combatir los rebrotes del covid-19 con mayor eficacia que la demostrada en estas semanas de sobresaltos y creciente incertidumbre. Se necesita mucho trabajo conjunto, sí; mucha inteligencia, sí; mucha lealtad institucional, sí, y mucha capacidad de diálogo, sí, para aquilatar una hoja de ruta que blinde la seguridad de la salud pública, con instrumentos jurídicos para los confinamientos; que garantice un reparto equitativo del cañón de liquidez de la UE –esos benditos 140.000 millones que le corresponden a España– para mejorar situaciones de desequilibrio entre autonomías, de manera que ningún territorio se quede atrás, y que facilite un acuerdo conjunto sobre el arranque del curso escolar, en septiembre, una incógnita todavía, con millones de familias al borde del ataque de nervios. En definitiva, lo que le preocupa al presidente gallego, y no solo a él, es que España degenere de Estado descentralizado a Estado descoordinado. Sería una regresión mortal de necesidad.

    31 jul 2020 / 23:02
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