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Nadia Calviño: una derrota con consecuencias

    lo anecdótico es la traición de ese décimo voto que Nadia Calviño desveló ayer que tenía comprometido, pero que cambió de bando en el último minuto. Tiene un innegable morbo mediático la rebelión de los países pequeños, sí, pero lo realmente importante de la derrota de la candidata española a presidir el Eurogrupo son las consecuencias para el Gobierno de Pedro Sánchez, en clave interna, y para las políticas económicas y sociales de Bruselas, en clave europea. En casi la única votación pura –un país, un voto– en los organismos de la UE, el 20 % del PIB ha derrotado al otro 80 % y a los cuatro grandes: Alemania, Francia, Italia y España. Calviño era la abanderada de la ortodoxia económica y de la moderación, pero su perfil de gestora impecable y dialogante no fue suficiente para convencer al centro-derecha europeo. Ante las lecturas interesadas que ayer se apresuró a hacer Pablo Casado, conviene recordar que esta ha sido la segunda intentona de España por liderar el Eurogrupo. No lo consiguió Luis de Guindos en 2015, pese al apoyo alemán, que tampoco esta vez le sirvió a la política coruñesa. Lleva el líder del PP el agua a su molino y le echa en cara a Sánchez que Europa no se fía de él ni de su Ejecutivo de coalición con Unidas Podemos. Todo apunta, sin embargo, a que los tiros no fueron por ahí. Siendo cierto que la derrota de la vicepresidenta económica supone un revés doloroso para el inquilino de La Moncloa, que se implicó a fondo en la operación fallida y ahora ve debilitado su capital político en el tablero europeo, lo más preocupante es que se trata de una muy mala noticia para el proyecto europeísta, con los grandes socios desairados y con la hoja de ruta del fondo de los 750.000 millones en serio peligro de sufrir retoques que dinamiten el consenso y retrasen la activación del cañón de liquidez. También es una pésima noticia para nuestra diplomacia, por supuesto, porque el fracaso de Calviño trunca la operación para mejorar la imagen internacional de España. Lo que ahora está en riesgo es un acuerdo favorable a los intereses españoles en el reparto del fondo de recuperación, además de la reforma fiscal de la UE, con varios países ofreciéndoles a las multinacionales el caramelo de la rebaja de impuestos. Casualmente, o no tanto, entre ellos está Irlanda, que ahora preside el Eurogrupo. Mejor que enredarse en puyas, oposición y Gobierno deberían hacer un esfuerzo autocrítico y reflexionar sobre por qué España está representada en Bruselas por debajo de su peso real en la UE. La de Nadia Calviño es una derrota con consecuencias, y ninguna buena.

    10 jul 2020 / 22:58
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