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Juan G. Santi Bouzas

Los templarios, el Santo Cristo de Fisterra o Doña Urraca

16.09.2007 
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El templarismo en Fisterra va lento, pero profusamente siendo aceptado y divulgado mediante artículos periodísticos o libros de reciente publicación relacionados con el Camino de Santiago. Y es que no se reparó profundamente en la presencia de la Orden del Temple en el Fin del Camino debido, en parte, a la poca documentación existente y el descuidado estudio de la iglesia que alberga al famoso Santo Cristo de Fisterra. Dicha iglesia se la menciona por primera vez en un testamento de doña Urraca Fernández, otorgado en el año 1199, en el cual se hace una donación para la construcción de la ecclesie ste. Marie de finibus terre.

Dijo Ricardo López que "una iglesia necesita símbolos para poder entenderla como espacio sagrado" y así es que, rodeando el templo mismo, nos encontramos grabada en la pared oriental la inconfundible cruz templaria casi imperceptible por el paso del tiempo; en un lateral de una de las capillas agregadas, un espiral o laberinto y otra cruz templaria; en la pared occidental, una cruz inscrita en una circunferencia, además de una cruz del Temple y, en el lado sur, una rueda de 8 rayos. Analicemos cada caso.

Las cruces

En cuanto a las cruces templarias, primeramente destacaremos que son únicas. No las hay en ninguna otra iglesia de la comarca y son idénticas a las de la Colegiata de Padrón.

Aunque la Orden dependiera directamente del Papa, nunca utilizaron la cruz latina como insignia. Al contrario, se acercaba más a la griega con los cuatro brazos iguales. Según Rodríguez Campomanes, la cruz del Temple fue casi como la de la Orden de San Juan con la diferencia de ser los remates no en punta, como la de San Juan, sino en medio círculo como es nuestro caso.

La figura en espiral

El laberinto, tiene una doble razón de ser, en cuanto permite o veda, según los casos, el acceso a determinado lugar donde no todos pueden penetrar indistintamente; sólo los que están "cualificados" podrán recorrerlo hasta el fin, mientras que los otros se verán impedidos de penetrar o extraviarán el camino. Se ve inmediatamente que hay aquí la idea de una "selección", en relación evidente con la admisión a la iniciación misma.

Podemos agregar que en masonería se describe la escalera en espiral del Templo de Salomón como una alegoría de la vida humana y lección de valor, pues si la ascensión de una escalera recta es sin emboscadas, no es lo mismo aquí, donde en cada vuelta es el hombre acechado por lo desconocido.

El ‘solar’

A la cruz en el centro del círculo se le ha dado, desde una época muy antigua, una significación "solar"; en realidad el sol mismo es un símbolo del verdadero Centro del Mundo, que es el Principio divino. Esta figura, a su vez, es la imagen de un ciclo de manifestación, como esos ciclos cósmicos de las doctrinas hindúes. Las divisiones determinadas en el círculo por las extremidades de los brazos de la cruz corresponden a los diferentes períodos o fases en que se divide el ciclo según sean estos más o menos extensos. Se tendrá así, por ejemplo, y para atenernos sólo al orden terrestre, los cuatro momentos principales del día, las cuatro fases de la luna, las cuatro estaciones del año, y también, según la concepción que encontramos tanto en las tradiciones de la India y de América Central como en las de la antigüedad grecolatina, las cuatro edades de la humanidad.

No hacemos aquí más que indicar someramente estas consideraciones, para dar una idea de conjunto de lo que expresa el símbolo en cuestión; y que están, por otra parte, vinculadas directamente con lo que diremos enseguida.

La rueda de 8 radios

Entre las figuras que incluyen un número mayor de radios mencionaré las ruedas o ruedecillas, que tienen habitualmente seis u ocho. La rueda céltica se presenta en una de esas dos formas; estas mismas figuras, sobre todo la segunda (el número 8 representa justicia y equilibrio), se encuentra también en los países orientales, como en Caldea y en Asiria, en la India (donde se la llama chakra) y en el Tíbet. Ahora bien, la rueda, en lugar de ser simplemente un signo solar, es ante todo un símbolo del mundo. En el lenguaje simbólico de la India, se habla de la "rueda de la vida", lo cual corresponde netamente a esa significación.

Este signo debe haber desempeñado un papel bastante importante en el simbolismo de los templarios, pues se la ve igualmente, como signo heráldico, en un gran escudo de armas, en la cabeza de la estatua funeraria de un templario del siglo XIII, de la encomienda de la Roche-en-Cloué (Viena), y en una piedra esculpida, en la encomienda de Mauleon, cerca de Châtillon-sur-Sévre (Deux-Sèvres) . Ejemplos que demuestran la continuación de tradiciones célticas a través de todo el Medioevo.