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May lucha por sumar apoyos a su pacto para el "brexit" entre una tensión creciente

Los parlamentarios están a la espera de que el Ejecutivo precise las concesiones que ha conseguido de Bruselas para mejorar el texto

La primera ministra británica Theresa May, el pasado domingo en Londres - FOTO: ANDY RAIN. EFE
La primera ministra británica Theresa May, el pasado domingo en Londres - FOTO: ANDY RAIN. EFE

LONDRES. EFE  | 08.01.2019 
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La primera ministra del Reino Unido, Theresa May, renovó hoy sus esfuerzos para sumar apoyos a su acuerdo para la salida de la Unión Europea (UE), en un ambiente de creciente tensión política ante la inminente votación del pacto.

May presidió la primera reunión del año de su gabinete de ministros, en la que, según su portavoz, reiteró su intención de "dejar el bloque el 29 de marzo" y descartó solicitar a la UE una extensión del artículo 50 del Tratado de Lisboa a fin de prorrogar el periodo de negociaciones.

Mientras el Gobierno ultimaba su estrategia la víspera del inicio del debate parlamentario, el presidente de la Cámara de los Comunes, John Bercow, denunció ante la Policía el "intolerable" acoso que reciben diputados y periodistas por parte de manifestantes de extrema derecha en las inmediaciones del Parlamento.

Los diputados han pedido a la comisaria de Scotland Yard, Cressida Dyck, más medidas de seguridad después de que este lunes la conservadora Anna Soubry, partidaria de la permanencia en la UE, fuera llamada "nazi" cuando realizaba una entrevista televisiva.

La Policía ha asegurado que los agentes "intervendrán cuando sea necesario" o haya presunción de delito.

La tensión dentro y fuera del Palacio de Westminster aumenta en los últimos días antes de que el 15 de enero se vote el acuerdo de "brexit" propuesto por May, después de cinco días de debate.

El documento regula el coste de la salida del bloque y los derechos de los comunitarios, así como una polémica cláusula para evitar una frontera física en la isla de Irlanda en ausencia de un pacto comercial bilateral.

El ministro para la salida de la UE, Stephen Barclay, abrirá mañana en los Comunes el debate sobre el tratado, que clausurará la primera ministra con un discurso antes de que los diputados lo voten el martes.

Los parlamentarios están a la espera de que el Ejecutivo precise las concesiones que ha conseguido de Bruselas para mejorar el texto, cuyo rechazo obligó a la líder conservadora a cancelar una primera votación fijada para el 11 de diciembre.

En declaraciones a "The Irish Times", el primer ministro irlandés, Leo Varadkar, aseguró hoy que la UE "está dispuesta a ofrecer nuevas garantías" al Reino Unido, aunque no renegociará el acuerdo ratificado por los Veintisiete el pasado 25 de noviembre.

"No queremos atrapar al Reino Unido en ningún sitio", declaró el líder irlandés.

El portavoz de la jefa del Gobierno dijo que se informará de las presuntas "aclaraciones" obtenidas de Bruselas "antes de la votación" del martes, pero no precisó la fecha.

May está inmersa en una campaña contrarreloj para lograr apoyos a su pacto, al que se oponen la oposición, una sección del gobernante Partido Conservador y sus socios parlamentarios del Partido Democrático Unionista (DUP) de Irlanda del Norte.

Como parte de su estrategia, la primera ministra organizó ayer una recepción en su residencia oficial londinense para agasajar a sus colegas "tories" y a los diputados del DUP, entre otros actos programados para esta semana.

Recibirá hoy además a un grupo de más de 200 diputados que le han pedido por carta que descarte un "brexit" sin acuerdo, algo que ella por ahora se ha negado a hacer.

Para intentar minimizar ese riesgo, una alianza de parlamentarios de todos los partidos ha introducido una enmienda al proyecto de ley de Finanzas, que se vota hoy en el Parlamento.

Si es aprobada, la enmienda impediría al Ejecutivo subir ciertos impuestos y tomar otro tipo de medidas financieras sin autorización del poder legislativo en caso de una salida no negociada.

Con esta iniciativa, que tiene el efecto de complicar el proceso, los diputados quieren demostrar a May el grado de oposición que hay en los Comunes a una ruptura drástica, que significaría pasar a regirse por las normas de la Organización Mundial del Comercio (OMC).