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importaciones. Argentina y Sudáfrica ya se han postulado como alternativas en productos agrícolas; y Estados Unidos, Arabia Saudí y Venezuela, en hidrocarburos TEXTO Á. Precedo

Ceder ante la menor calidad y el mayor impacto ambiental para garantizar el suministro de cereales, gas o petróleo

“Pero... ¿Las sanciones económicas son para Rusia o para mi bolsillo?”. Este es uno de los memes más virales de los últimos días, motivado por el conflicto de Ucrania, y es que no le falta razón: el intento de Occidente para aislar a Rusia económicamente está teniendo consecuencias directas sobre los consumidores de todo el mundo, hasta el punto de que estos se preguntan si realmente las sanciones hacen más daño al Kremlin o a los ciudadanos de a pie.

Llegar al supermercado y ver la botella de aceite de girasol –en el caso de los más madrugadores, porque los más tardíos ni se encontrarán con botellas de este producto– a casi cuatro euros el litro, ir a repostar con el coche y ver que con 30 euros solo llenas 15 litros (casi a dos euros están el gasoil y la gasolina) o poner la calefacción el mínimo tiempo posible y pasar frío para no ver el sablazo de la factura de la luz. Escenas cotidianas que a todos nos suenan.

Ante esta situación la pregunta es: ¿Tan dependientes somos de Ucrania y Rusia? ¿Dos países pueden hacer tanto daño a la economía mundial? Y, sobre todo, ¿hay alternativas para poder regresar a unos precios más o menos asumibles para los consumidores? Desde EL CORREO hemos realizado un análisis de cada producto.

REDUCIR LA SUPERFICIE DE PLANTACIÓN EN BARBECHO. Ucrania es el cuarto mayor proveedor de alimentos de la Unión Europea y proporciona el 52 % del maíz y el 19 % del trigo blando. La guerra ha paralizado la llegada de estos productos y eso ha encarecido enormemente su precio, teniendo mayores consecuencias para la industria ganadera, que necesita esta materia prima para alimentar a los animales. En España, la dependencia es tal que en 2021 las importaciones agroalimentarios desde el país de Europa del Este ascendieron a 1.027 millones de euros, de los cuáles la mitad, 545 millones, fueron cereales, y, de ellos, 510 millones se correspondieron con maíz.

Así las cosa, Europa se plantea alternativas para ya, con la intención de garantizar el suministro y poder ser autosuficientes en el futuro. Y la opción más plausible sobre la mesa es suspender el barbecho de la tierra al que obliga la ley, es decir, poder cultivar zonas que están en reposo, sin cultivos, para favorecer los futuros. Pero, ¿cómo hacer que esta tierra se vuelva de nuevo productiva con mayor rapidez? Con el uso de fertilizantes, muy limitados actualmente por su impacto en el medioambiente. Cultivando solo el 5 % de las superficies en barbecho se podría reemplazar lo que llegaba de Ucrania.

Otra opción, demandada por los agricultores españoles, es abrir las puertas al maíz llegado desde Argentina. El comisario europeo de Agricultura, Janusz Wojcrechousk, advirtió de que será muy difícil. Y es que tanto los cereales de Argentina como los de Estados Unidos utilizan para su producción fitosanitarios y transgénicos no permitidos en el Viejo Continente.

REFORZAR LA ALIANZA CON ARGELIA. La falta del gas ruso no afecta por igual a toda Europa. Por ejemplo, Bulgaria tiene una dependencia total, Alemania e Italia casi también, pero España no, ya que nuestro país importa gas principalmente por los gasoductos que llegan del norte de África, sobre todo de Argelia. El presidente del país ya confirmó las conversaciones mantenidas con Sánchez para afianzar su sociedad energética, después del tensionado anuncio de Teresa Ribera de que España enviaría gas a Marruecos a través del gasoducto cerrado por Argelia. Por su parte, desde Europa, Ursula Von der Leyen asegura que hay reservas suficientes para lo que queda de invierno y apuesta por reducir en dos tercios las importaciones de gas ruso, de manera anual, hasta que en 2030 ya no haya dependencia del régimen de Putin. Mientras, Estados Unidos se muestra tranquilo, pues puede autoabastecerse.

difícil SUSTITUIR LOS COMBUSTIBLES. El daño para el gigante norteamericano parte del petróleo. Para compensar la llegada del 3 % de crudo ruso, ha vuelto a estrechar lazos con países como Venezuela y Arabia Saudí. El primero puede sacar más hidrocarburos debido a que sus exportaciones se vieron limitadas tanto por las sanciones internacionales (que habrá que levantar) como por la desastrosa situación técnica y de gestión de su petrolero estatal, PDVSA, convertido por el chavismo en una especie de cajero automático para financiar el régimen. Ya en Europa, la OPEP alerta de que no se puede reemplazar el petróleo ruso, y que el precio podría subir hasta los 300 dólares el barril cuando ya no puedan adoptarse medidas compensatorias, pues Rusia exportaba 7 millones de barriles diarios al continente.

OTROS TIPOS DE ACEITE: DE OLIVA O DE COLZA. España importa de Ucrania el 60 % del aceite de girasol que compra fuera de las fronteras. Ahora, Sudáfrica y Argentina ya suenan como productores alternativos. Pero para este producto también existes sustitutos en el mercado, sin necesidad de conseguir importarlo en masa desde otros países. Por ejemplo, el aceite de oliva, siempre caracterizado por un alto precio debido a su mayor calidad, se ha quedado con la subida del coste del aceite de girasol en el mismo precio, por lo que se trata de la mejor opción. También el orujo de oliva, algo más barato porque tiene menor calidad. O incluso el aceite de colza.

21 mar 2022 / 01:00
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