Santiago
+15° C
Actualizado
jueves, 06 agosto 2020
21:21
h

La economía española caerá un 10,9% este año y el paro podría llegar al 20%

Según la OCDE, el nuestro es uno de los países cuyo mercado de trabajo se está viendo más golpeado por la crisis

España es uno de los países de la OCDE cuyo mercado de trabajo se está viendo más golpeado por la crisis, y su tasa de paro a finales de año podría acercarse al umbral del 20 % o incluso superarlo en caso de una segunda oleada del coronavirus.

En su informe anual de perspectivas del empleo publicado este martes, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) recuerda que tras los fuertes incrementos del desempleo en marzo y abril, el desempleo se estabilizó en mayo en un 14,5 %.

La situación va a seguir deteriorándose en los próximos meses, a la vista de que casi tres millones de trabajadores en mayo estaban acogidos a un ERTE, lo que representó un 18 % de los asalariados, frente a un 25 % de media en la OCDE.

Los autores del estudio esperan que se alcance un pico de desempleo a finales de 2020, siempre que no haya nuevos brotes de la pandemia.

En ese primer escenario, la tasa de desempleo sería del 19,2 % de media este año y podría empezar a descender al 18,7 % el próximo. Pero en la segunda hipótesis las cifras ascenderían hasta el 20,1 % en 2020 y hasta el 21,9 % en 2021.

MAL PUNTO DE PARTIDA

La caída del empleo en España este ejercicio va a ser de las más intensas de los países miembros, del 5,28 % en caso de que no haya una segunda oleada de la pandemia y del 6,37 % si eso se produce, frente a una media del 4,09 y del 4,98 %, respectivamente en el conjunto de la OCDE.

Solo se esperan cifras peores en Portugal, Irlanda, Estados Unidos y Colombia.

El director del Empleo, Trabajo y Asuntos Sociales de la organización, Stefano Scarpetta, recuerda a Efe que España comenzó la crisis con un nivel de desempleo muy alto, únicamente superado por Grecia.

El hundimiento de la actividad está siendo de los más pronunciados por la severidad de las medidas de confinamiento y por el fuerte peso específico que tienen algunos de los sectores que se están viendo particularmente afectados por el choque de la COVID-19 como el turístico.

El bajón del producto interior bruto (PIB) será del 11,1 % en el caso menos desfavorable y del 14,4 % en el escenario más negativo.

Además, en la pérdida de empleos también está influyendo la alta proporción de empleo temporal, que ha dado lugar a la no renovación de muchos de ellos.

Scarpetta constata que España ha hecho reformas para limitar los efectos de la gran segmentación del mercado de trabajo e insiste en que hay que promover contratos más estables y garantizar que las personas en situación de precariedad tengan acceso a ayudas sociales y a una recalificación que facilite su reinserción laboral.

Porque uno de los retos que se plantean ahora, además de mantener con soporte público las empresas viables que no han podido reanudar su negocio o hacerlo en su totalidad, es reorientar a los trabajadores cuyas actividades desaparecerán de forma duradera.

OK AL INGRESO MÍNIMO VITAL

La OCDE considera una buena medida el Ingreso Mínimo Vital instituido por el Gobierno en junio ya que confía en que con él en los próximos meses se alivie la situación de personas en riesgo de pobreza o con ingresos laborales muy bajos, así como la de otros “trabajadores atípicos”, particularmente afectados por la crisis.

Igualmente alude a las mejoras durante la crisis al acceso a las prestaciones por desempleo, después de advertir de que el número de meses necesarios para poder recibirlas “es bastante alto”.

La organización, por otro lado, hace notar que España es el único de sus países miembros que reconoce la COVID-19 como enfermedad profesional para todos los empleados.

Gracias a eso la mayor parte de los salarios de los trabajadores elegibles ha sido compensada con el pago de la baja por enfermedad.

LA ECONOMÍA CAERÁ UN 10,9% ESTE AÑO

La Comisión Europea (CE) prevé que la economía española caiga un 10,9 % en 2020, un punto y medio más de lo que proyectó en mayo pasado, por la contracción “sin precedentes” de la actividad en la primera mitad del año debido a las restricciones para frenar la pandemia, sobre todo en el sector servicios.

España será el segundo país de la Unión Europea (UE) más golpeado por la crisis este año, solo superado por Italia, cuyo Producto Interior Bruto (PIB) se reducirá en un 11,2 %, y en línea con la caída del 10,6 % que registrará Francia, según las previsiones macroeconómicas de verano publicadas este martes por el Ejecutivo comunitario.

Bruselas espera que la economía española empiece a repuntar en el segundo semestre conforme se retiran la mayoría de restricciones y que la recuperación continúe en 2021, cerrando el año con un crecimiento del 7,1 %, una décima superior al previsto por la Comisión en mayo.

Las proyecciones del Ejecutivo comunitario son más pesimistas que las últimas emitidas por el Gobierno español, que en mayo preveía una caída del PIB del 9,2 % este año, pero algo más optimistas que las del Fondo Monetario Internacional, que prevé un descenso del 12,8 %, o la OCDE, que lo cifra en el 11,1 %.

Las proyecciones de la Comisión parten del escenario de que no habrá una nueva oleada del virus y el desconfinamiento proseguirá gradualmente, pero Bruselas ha advertido de que no puede descartarse un rebrote que empeore la situación, por lo que ha llamado a acordar pronto el plan de recuperación europeo.

En el caso de España, Bruselas prevé que las medidas de distanciamiento social que se mantendrán en la “nueva normalidad”, unidas a los cambios en los comportamientos del consumidor, tendrán un impacto a largo plazo en los servicios que requieren interacción personal, como la alimentación, hostelería, comercio minorista, servicios personales o el entretenimiento.

En el caso del turismo internacional, el impacto se verá agravado por la menor disponibilidad de conexiones aéreas, pese a la reapertura de fronteras.

En el sector manufacturero la actividad se recuperará antes que en el de servicios, mientras que en la industria podría no llegar a normalizarse antes de finales de 2020 por la baja demanda global y los problemas en las cadenas de suministros, dice el informe.

La Comisión espera que el consumo privado empiece a mejorar antes que otros componentes de la demanda, aunque no llegará a recuperar en 2021 los niveles previos a la crisis, mientras que la inversión repuntará más lentamente por la incertidumbre, la baja rentabilidad o la falta de liquidez.

El Ejecutivo comunitario no actualizó en esta ocasión sus previsiones de desempleo, pero advirtió de que habrá “un importante aumento de la tasa de paro y es probable que haya más incrementos conforme se eliminan los ERTE”, de los que afirmó que “han ayudado a limitar la pérdida de empleos a gran escala hasta ahora”.

En mayo, había previsto un aumento del paro hasta el 18,9 % este año, así como un incremento del déficit hasta el 10,1 % del PIB y de la deuda hasta el 115,6 % del PIB, indicadores para los que tampoco ha renovado las proyecciones.

En cuanto a la tasa de inflación, Bruselas estimó hoy que caerá al -0,1 % este año debido al aumento de los precios del combustible y rebotará hasta el 0,9 % en 2021.

PARÍS. EFE

07 jul 2020 / 12:42
Noticia marcada para leer más tarde en Tu Correo Gallego
TEMAS
Tema marcado como favorito
Selecciona los que más te interesen y verás todas las noticias relacionadas con ellos en Mi Correo Gallego.