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CAMBIO DE REGISTRO. El presidente de la Xunta actuó, ante la crisis de su partido, primero de forma tímida pero rápida y después con contundencia ... y ahora marca el paso TEXTO X.Cibes

Las señales de Feijóo: ¿llegó la hora del salto?

Ya nadie en el PPdeG descarta que, esta vez sí, Alberto Núñez Feijóo puede dar el salto a Madrid. Estuvo a punto de hacerlo en 2018, pero entonces, casi entre lágrimas, blandió la bandera de su amor por Galicia, la que lo retuvo en San Caetano y, después de aquello, le dio la cuarta mayoría absoluta en la Xunta. Esa renuncia dejó abiertas las puertas grandes del PP a Pablo Casado, que ahora resiste moribundo al frente de un partido que se desangra en una crisis que indigna a sus bases y da alas a la desafección política.

“No puedo fallar a los gallegos, pues sería fallarme a mí mismo”. Fue lo que dijo Feijóo en el Palacio del Carmen el 18 de junio de 2018, cuando, como ahora, muchos en el partido confiaban en que diera el paso para ser el sucesor de Mariano Rajoy. Pero aquel día, el líder de los populares gallegos también dijo: “Por encima del yo, en el PP estáis vosotros, en el PP por encima del currículo de una persona concreta, está el compromiso con un pueblo”. Esas palabras pueden tener hoy otra lectura.

Feijóo se siente cómodo como presidente de la Xunta, sin sufrir los sinsabores de ser oposición en Madrid ni el sacrificio de ejercer como líder nacional de una formación que lucha por volver a ser lo que fue, que aún se recupera de las heridas de gravedad que le causaron las elecciones de 2019: las primeras con un paupérrimo resultado de 66 diputados; las segundas, con 89 escaños. Y la ultraderecha ganando terreno. Frente a ello, Feijóo tiene en Galicia estabilidad política y un férreo control sobre el partido, donde nadie lo cuestiona.

¿Qué ha cambiado entonces? Si en 2018 la presión para que diese el salto a Madrid era grande, ahora lo es más. Y en estos momentos, Feijóo no descarta nada. Cuando todo se derrumba en el PP, el pueblo de su compromiso puede ser ahora España.

Feijóo, además, emite otras señales. Él fue el primer barón en salir ‘a las bravas’ ante la crisis desatada por la guerra civil en el PP y el primero en marcarle el paso a Pablo Casado. Ya el viernes, un día después de que el enfrentamiento entre Casado e Isabel Díaz Ayuso saltase por los aires y dinamitase el partido, el líder gallego pidió “cintura” para parar la “hemorragia” en “días” y no meses. Este lunes, con todos los focos apuntándole ya como posible ‘salvador’, fue un paso más allá al requerir la renuncia de Pablo Casado.

MOVIMIENTOS MUY CALCULADOS. No lo dijo directamente, pero a buen entendedor, pocas palabras bastan: “Es el presidente del partido y le toca asumir esa responsabilidad (...) Las decisiones hay que tomarlas cuando es imprescindible hacerlo y en mi opinión es imprescindible hacerlo. Serán decisiones que no serán fáciles, complejas, pero creo que deben ser urgentes”, afirmó este lunes desde Ourense. Luego, cuando se le preguntó si estaría dispuesto a tomar las riendas, no habló de su compromiso de Galicia. Su respuesta fue: “En el partido ya hemos dado espectáculos de hablar de personas, y yo vengo a hablar del PP y de España, no de mí mismo”.

Feijóo blandía así el compromiso con España, en contraposición a su manido Galicia, Galicia, Galicia, mientras trascendía que había hablado con Isabel Díaz Ayuso y al mismo tiempo que ella hacía público que sus planes no pasan por ser sucesora de Casado. El de Os Peares ha hablado también con otros barones como Alfonso Fernández Mañueco y Juan Manuel Moreno Bonilla con los que se mantiene en sintonía y con los que habría pactado que Casado debe dejar libre su asiento en Génova 13.

APOYO UNÁNIME DESDE EL PARTIDO EN GALICIA. Desde San Lázaro, donde el PPdeG tiene su sede y donde no se mueve nada sin la anuencia del líder, tampoco descartan nada ahora. No lo hizo el lunes el número dos, Miguel Tellado. Y este martes tampoco la conselleira de Medio Ambiente, Ángeles Vázquez, que aunque rechazó valorar las opciones de Feijóo en Madrid, aseguró que la formación en Galicia está “muy fuerte” y tiene una “base fantástica”. En el mismo sentido se pronunció la titular de Mar, Rosa Quintana: “El presidente tiene un magnífico equipo”, dijo.

Y algunos destacados militantes gallegos han promovido el manifiesto ‘En defensa de un PP a la altura del país’, entre ellos el diputado y presidente de Novas Xeracións, Adrián Pardo, o la parlamentaria en el Congreso Ana Vázquez Blanco. El manifiesto pide que una dirección provisional tome los mandos de la formación hasta la celebración de un congreso.

Feijóo va sumando mientras tanto adeptos de peso. Este martes, incluso el presidente de Murcia, Fernando López Miras, que hasta ahora mantuvo su apoyo a Casado y García Egea, se desmarcó y pidió “soluciones urgentes” ante una situación que ya ve “insostenible. Hasta la diputada del PP Cayetana Álvarez de Toledo, que en otras ocasiones marcó distancias con Feijóo, dejó claro que éste es ahora su apuesta para pilotar la etapa de “transición” que, a su juicio, debe abrir el PP hasta la celebración del congreso, aunque para el cónclave confía en Ayuso.

No son los únicos. La ex presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, señaló que es “imprescindible” que el presidente gallego, “si está dispuesto”, tome las riendas del partido de manera inmediata. Y la presidenta del PP de Cantabria, María José Sáenz de Buruaga, dijo ayer que sin “nin ninguna duda” debe ser Feijóo quien encabece la nueva etapa del PP. También los líderes del PP en Asturias, País Vasco, Cataluña, Extremadura y Comunidad Valenciana estarían alineados con la ‘vía Feijóo’.

Pero en el futuro del político de Os Peares todo son por ahora cábalas. Este miércoles está previsto que acuda en Génova a la llamada de Pablo Casado, que ha llamado a todos los barones del PP para tratar la crisis del partido y acordar un congreso nacional. La cita, a la que no está convocada Díaz Ayuso porque no es presidenta de PP de Madrid, podría ser determinante.

Si Feijóo decide dar el salto a Madrid, en Galicia pueden dibujarse diferentes escenarios. El titular de la Xunta podría compatibilizar este cargo con el de líder del PP nacional. O bien podría dimitir y abrir el melón de la sucesión en la Xunta . Si esto ocurriese, tendría la opción de convocar elecciones o, en caso contrario, activar el mecanismo parlamentario para elegir a un nuevo presidente que obligatoriamente tendría que ser diputado en la Cámara autonómica. Sólo dos conselleiros tienen ahora escaño en O Hórreo: Alfonso Rueda, vicepresidente primero, y Francisco Conde, vicepresidente segundo. En clave de futuro es un factor a tener en cuenta si sucede lo que parece que va a ocurrir. Y Feijóo controla todo.

22 feb 2022 / 23:00
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