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protesta

El campamento Val de Barcala enfrenta a monitores y concellos

A Baña y Negreira prescindieron de los voluntarios locales por los de una escuela de tiempo libre

ADRIÁN PEDREIRA • SANTIAGO   | 18.08.2006 
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El campamento de verano Val de Barcala, que lleva celebrando desde hace más de cuarenta años los municipios de Negreira y A Baña, y en el que también ha participado Santa Comba en los últimos tres años, se ha rodeado en esta edición de una polémica en la que se han involucrado los antiguos monitores y los ayuntamientos organizadores.

El colectivo de monitores de los concellos de A Baña y Negreira, que llevaba varios años trabajando como voluntario, ha presentado una queja por la "falta de consideración e respecto" que han mostrado los concellos organizadores y que el cambio operado este año ha ido en detrimento de las características tradicionales del campamento. Sostienen que ninguna de estas instituciones se puso "en contacto con ningún de nós para solicitar a nosa colaboración e decatámonos pola prensa de que xa estaba aberto o prazo de inscrición".

Desde la concejalía de Deportes y Cultura de Negreira han querido dejar claro que "la principal causa para cambiar a los monitores ha sido el problema que teníamos para encontrar sitios donde realizar los campamentos. Por este motivo decidimos pedir a la Xunta unas instalaciones y firmar un acuerdo con Escola Galega de Tempo Libre, que dispone de unas instalaciones en Quiroga, con lo que asegurábamos un sitio para todos los años". Otra de las causas fue que "tuvimos muchos problemas para juntar a monitores. Cada año había menos y no podíamos arriesgarnos a anularlo", añade Wenceslao Patao, teniente de alcalde de Negreira.

Andrés García, regidor de A Baña, afirma que "se decidió acudir a la Xunta para evitar los problemas que nos habían creado instalaciones pasadas. Necesitábamos un lugar que nos diera garantía de calidad".

En cambio, en Santa Comba, que este año se ha desvinculado del campamento Val de Barcala, se achaca la culpa a los propios monitores y a la descoordinación. "Niños, padres y nosotros quedamos muy descontentos el año pasado", señala el mandatario José Toja.

Gratificación sin cobrar

Otra de las protestas que presentan los ex monitores es que todavía no han cobrado los 1.200 euros que tenían que recibir como gratificación por su colaboración en el campamento de 2005. Aseguran que Negreira todavía tiene que pagarles 400 euros y Santa Comba otros 400. A Baña fue el único que pagó su parte.

Desde Negreira, donde también adeudan otros 1.050 euros a las tres cocineras del pasado año, han corroborado este retraso que atribuyen al reciente cambio de interventor, pero aseguran que pronto cobrarán. Santa Comba, por su parte, tiene que revisar sus facturas.