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Profesora de Psicología Evolutiva de la USC

Carmen Pomar: “En la sociedad actual hay una excesiva patologización de todo”

La profesora de Psicología Evolutiva de la USC Carmen Pomar cree que se usa la calificación de síndrome con demasiada ligereza // La depresión posvacacional está asociada a apatía, desánimo y tristeza en la vuelta al trabajo

ANA IGLESIAS • SANTIAGO  | 06.09.2009 
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La profesora de Psicología Evolutiva de la Universidad de Santiago de Compostela, Carmen Pomar

Expertos en salud calculan que más del cuarenta por ciento de los trabajadores sufren alguno de los síntomas derivados de la depresión posvacacional. La profesora de Psicología Evolutiva de la USC Carmen Pomar incide en la excesiva patologización de todo, ya que "enseguida se califica de síndrome a cualquier situación habitual y cotidiana a la que no se puede dar categoría de problemática", pese a que sí reconoce que en algunas personas aparece cierta apatía, desánimo y tristeza al enfrentarse con la vuelta al trabajo.

_ ¿Se puede hablar en psicología del síndrome posvacacional?

_ Sí, aunque cuando escuchamos esta palabra nos echamos las manos a la cabeza e intentamos por todos los medios curarnos, cuando no hay nada que curar. Aun más, esto refuerza los posibles síntomas, y la vida ya es bastante compleja para hacer de todo un super problema.

_ ¿Cuándo se da este síndrome?

_ No hay un patrón uniforme, es muy relativo y depende de muchos factores, por ejemplo, del tipo de trabajo que uno tenga. Los hay que son estresantes y más cerrados desde el primer día de la incorporación. No es lo mismo trabajar en urgencias de un hospital que empezar con los exámenes de septiembre.

_ ¿Qué papel cumplen en este sentido las personas que nos rodean?

_ Los compañeros son fundamentales. Si te encuentras a gusto, te cae bien la gente con la que trabajas, es posible que, incluso, tengas ganas de volver a verles y reanudar tu actividad laboral. También lo son las personas con las que se comparte el tiempo vacacional, ya que a veces se escogen compañías que resultan interesantes para tomar un café, pero no para hacer un tour por Europa de dos semanas,

_ ¿Influye el tipo de vacaciones?

_ Sí, el tipo y la cantidad de días descansados. Hay gente que en vacaciones llega a aburrirse, por muy inaudito que parezca, y otra acaba más cansada que en el propio trabajo. Se pueden tener vacaciones diez días sin que te de tiempo a desconectar, o un mes y desconectar de más.

_ ¿Y el carácter de cada uno?

_ Por supuesto, porque hay
gente muy optimista que ve la vuelta al trabajo como la oportunidad de mejorar, de progresar y de poner en práctica ideas que le han surgido en el verano. De hecho, se dice en psicología de la creatividad que las ideas aparecen en un período llamado de incubación, normalmente en momentos ociosos o de descanso, aunque no se hacen explícitas hasta la llamada iluminación.

_ ¿Cómo influye el entorno?

_ Porque hay ciudades más estresantes en las que el cambio en horarios y hábitos es muy drástico, mientras que otras son más tranquilas y no exigen un cambio demasiado brusco, quizá levantarse media hora antes o comer un poco más tarde o más temprano. También es cierto que hay gente que desordena literalmente su vida en vacaciones mientras que otra mantiene la mayor parte de los hábitos de vida, y esto también influye en su reincorporación a la rutina.

_ ¿Se puede hablar de síndrome posvacacional en los niños?

_ Lo cierto es que los niños son los que pueden notar más el cambio. No hay que olvidar que ellos tienen más vacaciones y que suelen cambiar casi por completo durante estos meses de ocio sus hábitos, desde los horarios hasta los alimenticios. Los niños tienen muchos días de vacaciones y si no se ocupan algunos de ellos de manera divertida y saludable pueden llegar incluso a aburrirse. Además, en el verano tienen menos normas y menos reglas, y los primeros días tienen que adaptarse a la rutina escolar, algo que a veces les cuesta.

_ ¿Se podría prevenir?

_ En el caso de los niños es importante que hagan actividades en el verano que exijan ciertos horarios, aunque sean más flexibles y cómodos, que les mantengan ocupados a nivel cognitivo, no en un sentido académico, pero sí que fomenten su imaginación y su creatividad, y a nivel físico, es importante disfrutar de actividades deportivas, de la naturaleza y de los amigos.

_ ¿Cómo se podrían suavizar los efectos de la vuelta al trabajo?

_ En general, la incorporación debería ser progresiva, porque no se debe pasar de estar quince días sin hacer nada a trabajar diez horas seguidas. Este no es un problema psicológico, sino que es meramente físico. El cuerpo tiene que ir habituándose poco a poco y la mente también.

_ ¿Algunas recomendaciones?

_ No llegar el último día a última hora y acostarse tarde después de deshacer maletas, cuando al día siguiente hay que estar en la oficina temprano. También tomarse la vida con optimismo y pensar que hay gente que no se incorpora al trabajo porque, sencillamente, no lo tiene.

n aiglesias@elcorreogallego.es

A tener en cuenta

Incidencia en trabajadores de 25 a 40 años

La incorporación al trabajo, a las responsabilidades y a la rutina conlleva una serie de efectos negativos conocidos como síndrome posvacacional. Estos síntomas pueden situarse próximos a la depresión, como irritabilidad, astenia, tristeza, apatía, ansiedad, insomnio, dolores musculares, tensión, náuseas, extrasístoles, taquicardias, sensación de ahogo y problemas de estómago, entre otros, que desaparecen a los pocos días, según los estudios de los expertos, en el que “un 40% de los trabajadores españoles de entre 25 y 40 años sufren esta alteración”, siendo más frecuente en “mujeres con estudios universitarios”.
Entre los consejos de los especialistas figura la práctica del deporte, especialmente de los ejercicios cardiovasculares “que ayudan a sacar adrenalina, así como actividades holísticas que permiten un perfecto equilibrio entre cuerpo y mente”