Santiago
+15° C
Actualizado
jueves, 08 diciembre 2022
15:00
h

Abuín pide que no se juzgue a El Chicle y niega haber violado a su excuñada

Diecisiete años después, Vanessa Rodríguez ratificó su denuncia y declaró con terror cómo el acusado “me puso un cuchillo al cuello” y la agredió sexualmente “por chivata”

El rianxeiro José Enrique Abuín Gey, alias El Chicle, condenado a prisión permanente revisable por el crimen de la joven madrileña Diana Quer, se sentó este martes en el banquillo. Esta vez en el de la Audiencia Provincial de A Coruña, acusado de haber agredido sexualmente a su excuñada, Vanessa Rodríguez, cuando ella tenía diecisiete años, según sostienen la Fiscalía y la acusación particular, que piden para él una condena de 15 años de prisión.

Abrigado con una gruesa cazadora y ocultando su rostro con una mascarilla y una bufanda, clavó su mirada en el suelo y giró la cabeza para evitar los objetivos de los fotógrafos. Tras él, entre el público, estaba Juan Carlos Quer, padre de Diana, clavando su mirada en el asesino de su hija, que cumple por ese crimen la pena de prisión permanente revisable en la cárcel leonesa de Mansilla de las Mulas.

Antes de comenzar a declarar, pidió que se le quitasen las esposas. “No soy agresivo”, dijo dirigiéndose al presidente del tribunal, a quien pidió que se le juzgue como José Enrique Abuín, y no como su alias. En cuanto al caso por el que está enjuiciado ahora, “declararé lo que recuerde”, señaló Abuín Gey.

Presuntamente, y según el relato de la Fiscalía, la mañana del 17 de enero de 2005 El Chicle convenció a su entonces cuñada, Vanessa Rodríguez, para llevarla en coche al instituto, aunque luego se desvió del trayecto hasta detener el turismo en un parque del municipio de Lousame. Una vez allí, siempre según el Ministerio Público y el relato de la acusación, le cogió su teléfono móvil, cerró el coche, la intimidó con un cuchillo y la obligó a mantener relaciones sexuales. Tras la presunta agresión sexual, la dejó en las inmediaciones del instituto, “no sin antes advertirle que si lo denunciaba mataría a su hermana y a su hija e iría a por ella y a por sus padres”, tal y como se indica en el auto de procesamiento de José Enrique Abuín.

Además, le dijo que la había violado “por chivata”, haciendo referencia a que la menor le había contado a su hermana que meses antes, en julio de 2004, su marido le había tocado el pecho por encima de la ropa.

El Chicle ya había negado los hechos el pasado mes de julio cuando declaró por videoconferencia desde la cárcel ante la titular del Juzgado de Instrucción número 2 de Noia. Este martes volvió a decir “no” al ser preguntado por la Fiscalía sobre si había tenido alguna relación sexual con la denunciante, que 17 años después mantiene el mismo relato que llevó a dicho Juzgado a decretar el procesamiento de El Chicle en relación a unos hechos que se remontan al 17 de enero de 2005. En aquel momento, la causa se archivó por falta de pruebas, pero se reabrió en 2018 a raíz del crimen de Diana.

Abuín relató que aquella mañana no tenía dinero y que fue a una entidad bancaria de Asados (Rianxo) para pedir “un anticipo”, pero que no estaba el director. “No tenía ni para comer ni para pagar la gasolina”, dijo, aunque antes, según explicó, hizo una parada en el cementerio.

UNA RELACIÓN “TENSA”. Comenzaba así su relato sobre lo que hizo en esas horas cuando, presuntamente, agredió sexualmente a su excuñada. En su declaración ha explicado que aquel día llevó a su mujer al trabajo y después fue al banco a por dinero, pues tenía que hacer una ruta como transportista y necesitaba adelantar los importes para el combustible y la comida, pero no disponía de efectivo. “Recuerdo no tener dinero y, la opción mía fue ir a casa de mi tía a ver si estaba y me prestaba dinero; como no estaba, decidí ir al banco”, afirmó.

Añadió que estuvo 45 minutos en la puerta del banco, y que llamó al móvil a “una de las hermanas” de su mujer, pero que no recuerda a cuál, para decirle que a mediodía iría a devolverle un dinero que le debía a su suegro. Según él, ese fue el único contacto que tuvo aquella mañana con su entonces cuñada, con la que mantenía una relación “tensa”.

“Ella me había acusado de cosas que no habían pasado”, señaló sobre una conversación con su mujer en la que le preguntó si se había “propasado”. “Le dije: no quiero que ella esté más en nuestra casa”, indicó. “Entonces, ¿usted nunca tuvo ninguna relación sexual con ella? ¿Ni consentida ni no consentida?”, le pregúntó el fiscal. “No”, respondió el acusado.

A preguntas de su defensa, aseguró que después de aquellos hechos la relación volvió a ser “medianamente normal”.

“NUNCA COMPRABA PRESERVATIVOS”. Sobre uno de los puntos que señalan la Fiscalía y la acusación particular en su escrito de acusación, relativo al uso de preservativo en aquella supuesta agresión, Abuín lo ha considerado imposible porque “nunca” los utilizaba. “Nunca compraba preservativos”, ha manifestado sobre la presunta presencia de una caja en su coche.

A preguntas de su defensa, aseguró que el coche lo limpió el fin de semana, descartando que tratase de eliminar alguna prueba justo antes. También rechazó que llevase algún tipo de arma en el vehículo, en relación al supuesto uso de un cuchillo, según sostiene la acusación, para amenazar a su entonces cuñada.

En esta primera jornada del juicio declararon también trece testigos y peritos del Imelga.

Una compañera del instituto declaró que aquel 17 de enero Vanessa no fue a clase a primera hora y que la llamó, pero que no pudo contactar con ella, aunque más tarde le devolvió la llamada,nerviosa y llorando, y le contó lo ocurrido.

delegribeira@elcorreogallego.es

imelga
Un informe cuestionado

··· Dos psicólogas del Instituto de Medicina Legal de Galicia (Imelga) declararon este martes ante el tribunal de la Audiencia Provincial que “no hay indicios de simulación” y que “el conjunto de síntomas (de la víctima) era compatible y coherente con los hechos referidos”. Asimismo, pusieron en cuestión el informe que se hizo en 2005 de la excuñada de Abuín y que no apreció sintomatología clínica relacionada con agresión sexual. Así, tras su análisis en 2019, aseguran que presenta una “sintomatología propia de una víctima”. Y, aunque aseveraron que presenta una “dureza” desde el punto de vista emocional que “opera de forma determinante a la hora de expresar su huella psicológica”, consideran que sí tiene “sintomatología postraumática”. “Para nada”, respondieron a la defensa, que preguntó si podía haber una simulación. También destacaron que en su momento no tuvo apoyo familiar ante su denuncia.

“Me quedé inmóvil; sólo deseaba que acabara pronto para irme de allí”, relató la víctima al tribunal
Vanessa Rodríguez dijo que siente vergüenza
y que todavía “no soy capaz de hablar de ello”

Ribeira. Vanessa Rodríguez, la excuñada de José Enrique Abuín, prestó declaración en la primera jornada del juicio por su supuesta violación a través de videoconferencia, desde una sala anexa a la del tribunal, para no tener contacto visual con el acusado.

Comenzó su relato ratificando que El Chicle la agredió sexualmente en enero de 2005. Ella en aquel momento era menor de edad y estudiaba un ciclo de Formación Profesional. El día de los hechos se dirigía al instituto cuando el acusado la llamó y le dijo que no cogiese el autobús, que la iba a recoger para darle 20 € al padre de ella.

“Le dije: vete a casa y dáselos. Él me dijo si lo acompañaba a sacar el dinero al cajero a Rianxo y yo dudé, pero al final subí”, ha explicado, añadiendo que, una vez en el coche, tras parar en el cajero, él tomó otra dirección, aunque no recuerda bien el camino porque “no era de día”. “Sólo me acuerdo de un letrero que ponía San Lorenzo”, apuntó sobre el lugar donde se habrían cometido los hechos, en el municipio de Lousame.

“Cuando llegamos allí cerró el coche; yo no podía salir porque tenía las puertas cerradas. Me cogió el móvil, lo miró y se lo guardó. Después me sacó un cuchillo o navaja y me amenazó. Me dijo que me desnudara”, ha proseguido. La denunciante ha manifestado que le pasó “el cuchillo por la garganta” y le exigió una felación, a lo que ella se negó. “Con el cuchillo en mano me lo puso en el costado y se echó encima de mí. Con cada movimiento noté un leve pinchazo, entonces me quedé inmóvil. Sólo quería que terminara e irme de allí”, ha proseguido.

Asimismo, afirmó que El Chicle le dijo “que me pasaba por chivata” (en relación a los supuestos tocamientos de los que habría sido víctima por parte de El Chicle años atrás). “Me dijo que no se lo dijera a nadie, que no se lo contara a mi hermana. Que si lo decía mataría a mi hermana y a mi sobrina y que se mataría él”, relató Vanessa.

En cuanto a su relación con él, aseguró que era “normal antes de los hechos” y que, tras lo sucedido, hoy en día aún se encuentra “mal”. Así, explicó al tribunal que aún siente “vergüenza” y que “no soy capaz de hablar de ello”.

En el juicio declaró también la amiga a la que Vanessa le contó los hechos y una hermana de la víctima, que han ratificado que les contó lo sucedido llorosa y con temor a denunciar, porque su cuñado la había amenazado. s. S.

“Con los depredadores sexuales reincidentes, educar sólo no es suficiente”, dijo Juan Carlos Quer
El padre de la joven asesinada por Abuín en 2016 reclama leyes penales efectivas

Ribeira. Juan Carlos Quer, el padre de Diana Quer (la joven madrileña raptada y asesinada por El Chicle en 2016) se desplazó este martes hasta la Audiencia Provincial de A Coruña para asistir al juicio por el que el rianxeiro debe responder de la acusación de violación a su excuñada.

A su llegada, Quer ha denunciado que “con los depredadores sexuales reincidentes, educar y sólo educar no es suficiente”. Por eso, ha demandado “leyes penales efectivas que pongan a la sociedad en prevención” e instó a los políticos “a que se aprenda de esto”. “Cuando ante un violador, un agresor sexual o un pederasta la Justicia no llega, llega tarde o llega mal, siempre hay víctimas inocentes que van a pagar las consecuencias de esos errores de nuestro sistema legal”, añadió el padre de Diana Quer.

Asimismo, ha lamentado que los hechos que se encausan en esta vista “son de hace diecisiete años”. “Si el acusado hubiera estado en prisión, la vida de Diana no hubiera desafortunadamente finalizado del modo en que finalizó, ni la niña de Boiro hubiera tenido que salir del maletero en las condiciones en las que tuvo que salir para poner a salvo su vida”, añadió.

Quer ha asegurado que el deseo de su hija hubiera sido poder asistir a este juicio “prestando su apoyo a la tercera víctima conocida de este asesino y depredador sexual” y que “en su nombre” ha acudido él “para intentar darle voz, para que ella también esté presente en la sala y para que se haga justicia”. “Ojalá que no se volviera a repetir”, ha apostillado al respecto.

UNA DECLARACIÓN “MUY CLARA”. Por otra parte, el abogado de Vanessa Rodríguez, Jacob del Río, ha destacado al final de la jornada la “declaración muy clara” de la víctima frente a las “mentiras que se caen por su propio peso” de José Enrique Abuín Gey, por lo que aguarda una sentencia condenatoria.

Respecto al acusado, Del Río señaló que “se han vuelto a reproducir mentiras que se caen por su propio peso”. El letrado confía en que habrá una condena para el acusado, para el que tanto acusación particular como el fiscal piden 15 años de cárcel. s.s.

23 nov 2022 / 01:00
  • Ver comentarios
Noticia marcada para leer más tarde en Tu Correo Gallego
TEMAS
Tema marcado como favorito
Selecciona los que más te interesen y verás todas las noticias relacionadas con ellos en Mi Correo Gallego.