Santiago
+15° C
Actualizado
martes, 13 abril 2021
02:00
h
¿Dudas?. Martínez Costas asegura que él se pondría la dosis de la farmacéutica anglosueca ya mismo porque es “supersegura”. “Se la daría a mi familia”, dice TEXTO Ángela Precedo

“Con un medicamento se asumen los riesgos; con la vacuna no se está haciendo”

“La Agencia Europea del Medicamento nos manifiesta que la vacuna de AstraZeneca es segura y eficaz”, afirman al unísono el epidemiólogo gallego Francisco Caamaño y el líder del proyecto de vacuna gallega, José Manuel Martínez Costas. Ambos consideran que la decisión adoptada por el Gobierno este miércoles de vacunar con las dosis de la farmacéutica anglosueca únicamente a mayores de 60 y menores de 65 se ha hecho por “prudencia”, más que por peligrosidad.

“Su utilización compensa claramente los riesgos de su utilización, ya que los beneficios son claramente superiores”, explica el profesor Caamaño, que incide en que “los vínculos asociados con algunos casos de trombos son muy raros y excepcionales”. Por ello, hasta el momento, apunta que la única precisión que la EMA ha hecho al respecto de los mismos ha sido “introducir esa consideración entre los posibles efectos adversos de la vacuna, como advertencia de algún riesgo que se pueda dar en algún caso, pero no se ha desaconsejado en ningún momento su utilización”.

“La gente está hablando fatal de AstraZeneca sin ningún motivo, porque la vacuna es supersegura y si tú le pones los estándares o el escrutinio que se están poniendo sobre ella a cualquier otro medicamento de los que tenemos en casa, no tomaríamos nada”, reflexiona el profesor Martínez Costas. “Yo me la pondría ya mismo, sin dudar, y se la daría también a mí familia sin ningún tipo de problema”.

LAS PRIMERAS LIMITACIONES FUERON POR FALTA DE EVIDENCIAS Y ESTAS POR EVITAR RIESGOS. Respecto a los vaivenes continuos en cuanto a los grupos de edad a los que se aplicaría AstraZeneca, el experto considera que hay que diferenciar los cambios del inicio y este último. “Inicialmente la vacuna se desaconsejó para mayores de 65 años porque no quedaba claro en los estudios presentados por el fabricante que produjese inmunidad, es decir, que protegiese de la enfermedad a personas de más de 65”, explica Caamaño, que añade que “esto no sucedió porque hubiese riesgo, sino porque los estudios no eran suficientemente concluyentes sobre ese grupo de edad”. Y entonces, en el caso de España, se decide usar solo en los menores de 55, es decir, de 18 a 55.

Seguidamente, la decisión de realizar el corte a partir de los 50 se debe a una cuestión de mayor riesgo de esta población ante la exposición al virus que el que pueda tener la gente más joven. En ambos supuestos, “nada tiene que ver el tema de los riesgos de la vacuna, sino que se adoptan por dudas sobre sus beneficios”.

Esta semana el problema fue otro, totalmente distinto. “Pasó el tiempo y, a medida que la vacuna se fue usando, los mecanismos de farmacovigilancia sobre los inmunizados empezaron a detectar efectos adversos”, explica el profesor de la USC. Y es que, solo entre 15.000 y 20.000 personas reciben la vacuna en los ensayos clínicos, por lo que es evidente que “en cuanto empezamos a usarla teniendo millones de personas a las que se sigue monitorizando y observando, empiezan a aparecer algunos efectos, en este caso trombos, que pueden crear cierta preocupación en la sociedad, pero que todavía es necesario relacionar con la vacuna”.

Caamaño advierte de que “muertes hay todos los días y cosas pasan todos los días, incluso si yo hoy me tomo una aspirina mañana puede darme un ataque y eso no quiere decir que la aspirina haya tenido nada que ver”. “Que haya una asociación temporal nada tiene que ver con que sea también causal”, destaca.

SOBREDIMENSIONAR LOS RIESGOS FRENTE A LOS BENEFICIOS ES UN ERROR. Es por ello que, desde el punto de vista del profesor Francisco Caamaño, “se están sobredimensionando los riesgos frente a los beneficios”. “Es cierto que cuando una persona toma un medicamento y está enferma lo toma para curarse y tendemos todos a asumir una reacción adversa porque estamos enfermos y nos va a curar”, plantea, añadiendo que, “cuando se trata de vacunarse, no lo vemos así, porque la lógica aplicada es distinta”.

El pensamiento es el siguiente: “Yo soy una persona completamente sana, no me pasa nada, y ahora me van a inocular algo y usted me está diciendo que eso que me inocula tiene un pequeño riesgo para mí, estando sano, entonces, ¿por qué me pone esto en el cuerpo si yo no lo necesitaba?”, reflexiona el experto. Con todo, asegura que esto es una visión “muy individual” del asunto, pues vacunarse implica ayudarse a uno mismo, pero también a los demás.

¿FUE ACERTADA O NO LA DECISIÓN ADOPTADA POR EL GOBIERNO? “Yo creo que se ha pecado de un exceso de prudencia”, alerta el profesor Martínez Costas, que considera que “este tipo de decisiones las puedes tomar si tienes una alternativa, pero ahora la prioridad es vacunar a la gente y, si no tienes una alternativa, tienes que vacunar con esta, porque es lo suficientemente segura”.

Tomando esta decisión, “se está alentando a la gente con miedo a vacunarse”. “A mí me llama gente para pedirme opinión porque tiene miedo, los gobiernos toman este tipo de decisiones y la gente se alarma”, sentencia.

Por su parte, Caamaño indica que “algunas autoridades, desde mi punto de vista, incorrectamente, tomaron decisiones de paralizar vacunaciones de manera totalmente exagerada y eso lo único que crea es un ambiente de desconfianza que no me parece responsable”.

Concede que “nos puede despistar que los gobiernos tomen decisiones distintas los unos de los otros en función del país, pero hay que entender que el ritmo de vacunación no es igual en todos ellos, por lo que unos podrán permitirse inocular AstraZeneca solo a los menores de 33 años”, por ejemplo. Este no es el caso de España.

09 abr 2021 / 01:00
  • Ver comentarios
Noticia marcada para leer más tarde en Tu Correo Gallego
TEMAS
Tema marcado como favorito
Selecciona los que más te interesen y verás todas las noticias relacionadas con ellos en Mi Correo Gallego.