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lunes, 14 junio 2021
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Estudiantes de la UVigo ven mal que las culpas recaigan solamente sobre los jóvenes

Comprenden que los botellones son lugares “inseguros” igual que espacios como los bares o el transporte público

Estudiantes universitarios que cursan su carrera en Pontevedra manifestaron no ser los únicos culpables de esta nueva oleada vírica que atemoriza Galicia, justificando que todo el mundo se reúne y los botellones son igual de inseguros que los bares o el transporte público.

Echando una panorámica al campus pontevedrés de la Universidade de Vigo puede apreciarse que la actividad estudiantil continúa con la aparente normalidad que caracteriza esta crisis sanitaria que cada día aparece avanzar cifras más preocupantes con relación al número de contagios por covid-19.

En el exterior de sus instalaciones se encuentran distintos grupos, conformados tanto por universitarios como personas que habitúan estudiar en la biblioteca del centro, que mayoritariamente respetan las distancias y llevan mascarilla.

Entre charlas postclase o descansos para relajarse tras varias horas delante de libros y ordenadores, tres alumnos de segundo año que cursan el grado de Comunicación Audiovisual conversan mientras esperan que llegue su profesor.

Ese tiempo bastó para preguntarles sobre los botellones y las declaraciones de Julio García Comesaña, así como la relación que estableció Sergio Vázquez, entre el aumento de casos y el inicio de este curso.

Para Miguel Díaz, pontevedrés y uno de los componentes de este grupo, evidentemente cualquier reunión que se realiza tiene “bastante peso” sobre esta última cuestión, además de haber siempre peligro, estén estos contagiados o no.

Sin embargo, el estudiante matiza que “esto no ocurre solo cuando hay botellones, también pasa por ejemplo con los señores que han vuelto a los bares a jugar su partida de cartas, están igual de expuestos”.

En este sentido, Díaz recrimina que últimamente se están centrando mucho en los botellones y “la realidad” es que está habiendo reuniones de todo índole: “Es fácil culpar a los jóvenes o a cualquiera, menos a ellos mismos y su gestión”.

Según su testimonio, él solo tiene encuentros con “calma y sus amigos más cercanos” en reuniones cerradas que, tras esta nueva oleada de casos, incluso les preocupa realizar.

Lucía Freire, compañera de Miguel, piensa que los políticos si tienen algo de razón, ya que es verdad que en ocasiones se descontrola el tema de las fiestas. “Yo tengo ido a alguna esta semana y no se toman las medidas”, reconoce la muchacha, explicando que siempre intenta “estar en un circulo próximo y reducido”.

Por lo contrario, esta universitaria no entiende ni comparte que la culpa recaiga solo en la juventud, especialmente cuando hay otros espacios donde no se mantienen las distancias de seguridad precisas para evitar cualquier clase de contagio.

“Luego vas en tren y no desinfectan absolutamente nada, entonces también estás en peligro” manifiesta Lucía, destacando que en ese entorno “parece prácticamente imposible no infectarte porque en el transporte público estamos todos ahí”.

Esta opinión también la comparte el tercer integrante de este grupo, Isaac Gulías, quien además piensa como su amigo Miguel: “Realmente se le echa la culpa a los jóvenes porque es lo más sencillo, pero mi experiencia en Pontevedra es que los adultos son los que menos veces llevan puesta las mascarillas”.

El joven relata como en parques, por ejemplo, ha visto en numerosas ocasiones a padres llevando a sus hijos sin este elemento básico de protección, un comportamiento que observó otras veces dentro del tren.

Tal y como reconoce, en su caso solo ha acudido a dos fiestas desde que comenzó el curso, ambas con el mismo grupo de amigos, lo más separado posible y abriendo las ventanas del piso en el que se celebraron.

Sobre el riesgo de contagiarse en alguna de ellas, los tres estudiantes afirmaron no haber contraído el covid-19 en ningún momento, ni ellos ni sus amigos más cercanos, salvo en el caso de Miguel que sí tiene un conocido que dio positivo, avisó a su entorno y permaneció confinado.

FACULTAD SEGURA. Del mismo modo, los jóvenes aseguraron que dentro del campus de Pontevedra (UVigo) predomina el respeto y las normas de seguridad impuestas por la pandemia, afirmando sentirse mucho más seguros que en otros sitios, como los anteriormente descritos, ya que generalmente los estudiantes cumplen estas a rajatabla.

“En Pontevedra hay menos ocio nocturno que antes”

Pontevedra. Guillermo Pardo, que lleva tres años estudiando el grado de Dirección y Gestión Pública impartido en el campus pontevedrés de la Uvigo, mantiene que los botellones y las fiestas están más controladas en su ciudad.

Esto se debe, según explica, a que los universitarios de la Boa Vila suelen vivir con sus padres o vuelven a sus respectivos domicilios si proceden de otras partes de Galicia.

“En mi caso la mayoría de mis amigos están fuera”, señala en este sentido, destacando que “cuando vienen estos vienen estoy siempre en un círculo muy cercano y tampoco hacemos nada a gran escala porque no da pie a ello”.

Del mismo modo, Guillermo explica que la gente conocida que se contagió fue por irse de viajes o a bares, opinando que con control y responsabilidad no hay nada malo en realizar estos encuentros.

En este sentido, el estudiante también reconoce que “aunque esto acaba de empezar (refiriéndose al curso), hay menos ambiente de fiesta” con relación a Pontevedra y las posibilidades de salir a tomar algo en los locales de esta zona.

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