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miércoles, 23 junio 2021
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Los universitarios se ven “blanco fácil” de críticas tras el aumento de contagios

Están de acuerdo en que las fiestas son foco de transmisión del covid, pero aseguran que no hay tantas como se da a entender // Continúan sus quejas sobre el pago de matrícula por clases de menor calidad

“Realmente somos el blanco fácil al que apuntar cuando hay problemas”, asegura un grupo de estudiantes a las puertas de las facultades de Biología y Matemáticas en Santiago. Aunque son conscientes de que “las fiestas sí pueden ocasionar contagios, no hay tantas como se vende, lo que pasa es que las que hay salen en los medios”.

Por otro lado, una de las integrantes del grupo puntualiza que, “en las reuniones que podamos organizar en nuestros pisos, estamos los mismos que ves aquí, los amigos, los de siempre, y no establecemos contacto con otras personas, por lo que si nos contagiamos allí, nos contagiaríamos aquí también”.

Por su parte, tres estudiantes de la facultad de Farmacia, Sara, Paula y Carmen, explican que “al ser muchos, siempre puede haber algún irresponsable en medio, pero en general todos tenemos un buen comportamiento, nosotras no hemos salido de casa en todo lo que va de curso y por uno no se nos puede culpar a todos”. Al respecto, Paula apunta al reciente “cierre del Avante, por incumplir el aforo, con acumulación de casi 100 personas”. “Algo de culpa tendrán las autoridades también por permitirlo”, evidencia.

Asimismo, Andrea, alumna de último curso en la facultad de Filología de Santiago, en la que incluso se han establecido puertas diferenciadas de entrada para alumnos y profesores, incide en que “somos los únicos que estamos llevando a rajatabla todas las medidas: nos echamos gel cada hora cuando cambiamos de clase, respetamos las distancias y llevamos la mascarilla como debemos llevarla, así que no merecemos que ahora nos culpen del aumento de los contagios cuando ves a otros profesionales de los centros que no tienen tanto cuidado”.

En conclusión, todos se consideran víctimas de una acusación desmedida que las autoridades de la Xunta han vertido sobre el conjunto de estudiantes de la USC, sin precisar en que la mayoría sí están cumpliendo con las normas sanitarias. “Estamos muy quemados”, aseguran las alumnas de Filología de Santiago.

CLASES ‘ONLINE’ DE MENOR CALIDAD. Otro tema controvertido es el de las clases online. Andrea y María, alumnas de Filología, explican que “nosotras tenemos prácticamente todas las materias presenciales, aunque nos dividen por grupos y cuando unos vienen, no vienen los otros, y viceversa”. Por otro lado, Sara, Paula y Carmen, estudiantes de Farmacia, destacan que “en primer año sí tienen todo presencial, pero nosotros lo tenemos bastante repartido, con muchas clases desde casa”.

Al respecto, un grupo de alumnos de Biología y Matemáticas consideran que “son un caos las clases así, la calidad no es la misma que la de las presenciales, aunque por lo menos pautan mejor el tiempo de las expositivas; el verdadero problema viene en las prácticas”.

PAGO DE ALQUILER POR PISOS INUTILIZADOS. Todos los estudiantes entrevistados por el equipo de investigación de este diario se quejan de estar pagando pisos que utilizan la mitad de tiempo que otros años, y haber pagado lo mismo por la matrícula de una carrera donde gran parte de las clases son online y de menor calidad.

“¿Cómo pueden cobrarme lo mismo este año por la matrícula de unas clases en las que no estamos dando lo mismo que otros años?”, destaca Andrea, de Filología, y María subraya que, “a mí, el año pasado ya me cobraron tres meses de piso durante el confinamiento en los que no hice uso de él, si este año llega a suceder lo mismo...”.

futuro cribado
toque de atención desde la xunta

EL PROBLEMA Este miércoles se produjo un nuevo toque de atención a los universitarios gallegos que, relacionados con las fiestas en pisos, aquellas ilegales por distintos locales de la comunidad y los conocidos botellones, suponen para la Xunta uno de los núcleos en esta segunda oleada vírica.

LA COMPARECENCIA La llamada se enmarcó en la última comparecencia de Julio García Comesaña, conselleiro de Sanidade, y Sergio Vázquez, miembro del Comité Clínico asesor del Gobierno autonómico, donde se informó que desde ayer solo podrá haber hasta 10 personas en “cualquier evento familiar o social”.

CRIBADO. La Xunta de Galicia realizará un cribado de detección de la covid-19 entre los universitarios gallegos, para la cual enviar a un total de 50.000 tests rápidos a los servicios de prevención de la USC, UDC y la UVigo, encargadas de hacerlos.

REPARTO. Del todos las pruebas que se repartirán se destinarán un conjunto de 11.649 al campus de A Coruña; 1.945 para Ferrol; 16.834 en Santiago; 3.039 a Lugo; 8.646 para Vigo, otros 3.502 en Pontevedra; y finalmente, 3.967 a Ourense.

Subida de casos con el inicio de curso
FOCO EN LOS JÓVENES

SANTIAGO. La suposición de la Xunta coincide con los comentarios de Sánchez Bugallo, alcalde de Santiago, que tras Ourense es la ciudad que más incidencia tiene de Galicia, sobre las restricciones en bares: “Hay quien no se resiste a dar la fiesta por acabada”.

BUGALLO. En esta línea, el socialista exigía a los jóvenes “que piensen en sí mismos, pero también en sus familias y terceras personas antes de cometer irresponsabilidades”.

INCIDENCIA. El doctor Sergio Vázquez Estévez, miembro del comité clínico que asesora al Gobierno de Feijóo, fue quien relacionó los datos de Santiago con “el inicio del curso”. Según expuso en la comparecencia de prensa junto son más de 200 casos por 100.000 habitantes en los últimos 14 días.

Aglomeraciones para las pruebas PCR en la residencia de O Burgo
Prohíben las reuniones en las habitaciones, pero el pasillo se llenó por retraso en las citas

Santiago. “En la residencia de O Burgo, donde estoy alojada, todos llevamos las medidas a rajatabla, pero a veces dicen unas normas y luego son otras”, asegura Andrea, estudiante de último curso de Filología. Relata que “el otro día me llamaron la atención por estar otra compañera y yo charlando en mi habitación”.

“Éramos dos personas con mascarilla y manteniendo la distancia de seguridad pertinente; el director había dicho que eso sí estaba permitido, y sin embargo, me amonestaron igual”, asevera Andrea.

Esta imagen contrasta mucho con la que ella misma presenció hace una semana, cuando acudió un equipo médico a la residencia para realizar las pruebas PCR a los inquilinos. “Llegaron 35 minutos tarde a hacernos las pruebas”, cuenta Andrea al equipo de investigación de este diario, que explica que “estaban pautadas cada 3 o 4 minutos por persona y, debido al gran retraso, se formaron las aglomeraciones”.

Además, asegura que “no se hicieron las PCR por orden de cita, sino por orden de cola”, por lo que “se formó una desorganización totalmente descontrolada y sin ningún tipo de solución, ya que ni director ni subdirectora hicieron nada para intentar llevarlo mejor, solo se quedaron mirando como nos hacían las PCR”, afirma esta estudiante.

Ante este descontrol y las acusaciones a los estudiantes como foco de contagios, la joven se pregunta: “¿Quién es más irresponsable aquí, visto lo visto?”.

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