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Estudiantes del IES Valle Inclán consideran necesarios los cribados en su franja de edad // “No solo los jóvenes planteamos los problemas”, dicen con responsabilidad, sensatez y capacidad crítica sobre la pandemia, inmunización o restricciones TEXTO Jorge Garnelo

“Preferimos que la vacuna se la pongan antes a los mayores”

Los adolescentes pontevedreses ven con buenos ojos el cribado “masivo” que se está realizando en su provincia. Una nueva iniciativa, que llega tras el periodo vacacional de Semana Santa, con el objetivo de evitar nuevos brotes en los centros educativos: “Estaría bien acudir para que los jóvenes seamos un poco más conscientes de la situación”.

Al pasear por la Alameda, frente al IES Valle Inclán de Pontevedra, pueden apreciarse las opiniones y preocupaciones que esconden los más pequeños, muchas veces obviadas ante la inmensa cantidad de información que emiten las administraciones y los especialistas. La lluvia “pisa fuerte” en la Boa Vila, pero estos estudiantes no fallan al recreo.

Cabe destacar que los alumnos de este instituto son privilegiados, pues pueden airearse por las inmediaciones del recinto; comprar algo para recalentar el estómago o tomar un café mientras hablan. Entre mascarillas y pizza, muestran argumentos bajo responsabilidad y sensatez. Pero lo mejor, evidenciando su capacidad crítica. Y es que son el futuro.

“Tengo pensado ir hoy por la tarde, ya me lo han dicho mis padres”, mantiene Martín Martínez, uno de los colegiales, sobre las pruebas que 338 farmacias están efectuando a menores asintomáticos o sin indicios de contagio por COVID, que tienen entre 12 y 17 años, ubicados en la provincia pontevedresa. Él es uno de esos 51.479 jóvenes.

Acompañado de dos amigos, David Antón y Teo Rivero, que también garantizan que acudirán próximamente, este chico añade que el cumplimiento de las normas no depende de la edad. Más bien de las personas. “Yo procuro respetar todo lo que pueda para que no haya riesgo de infección entre mis familiares”, admite, señalando que hay gente que se está dejando llevar por las vacunas: “Se tiene menos miedo, pero es la recta final y debemos seguir así para que todo siga yendo bien”.

“Parece que es culpa nuestra, pero también hay adultos que tampoco respetan las medidas”, indica David por su parte, mientras Teo explica que “no se puede bajar la guardia todavía porque si ahora mismo se eliminan todas las medidas de golpe va a venir la cuarta ola”. Un hecho que afectaría a “la economía, sobre todo, que ya está bastante caída”.

En cuanto al proceso inmunizador que se desarrolla en Galicia, primero, obviamente, tendría que ir “la gente con enfermedades respiratorias y las personas mayores”, resalta Martín, algo que concuerda bastante con lo que expone su compañero David, quien aboga por “priorizar a los ancianos porque tienen más riesgo”. “Es lógico que nosotros vayamos de últimos”, comenta Teo.

Los testimonios de estos alumnos de segundo de la ESO, que tienen entre 13 y 14 años, son similares a los de Ánxela Melliz, Carla Rosales y Paula Suárez, quienes también están en el mismo curso. “Estaría bien acudir para que los jóvenes seamos más conscientes de la situación y así concienciarnos un poco”, manifiesta la primera sobre el cribado pontevedrés, matizando que “a lo mejor vemos que no somos solo los jóvenes los que andamos ahí causando este problema”.

Ánxela cree además que las medidas actuales son necesarias. “Si dejamos que la mascarilla sea opcional, como era antes, pues al final nadie se la pone”, remarca la joven, añadiendo que las reuniones de no convivientes (actualmente limitadas hasta las seis personas) no deberían ampliarse bajo ningún concepto porque “sería un desmadre”. A ello suma que “Galicia debería estar cerrada totalmente, a cal y canto” para imposibilitar cualquier contagio que procediera del exterior.

Por su parte, Carla piensa que realizar este tipo de tests, tanto a jóvenes como a adultos, es bueno “para ver cuanta gente hay contagiada y controlar la situación”. Del mismo modo, Paula recalca que le “gustaría ir” aunque tiene que “comentárselo” a sus progenitores, ya que los menores de 16 años precisan la autorización firmada por los mismos.

Precisamente la última, al ser preguntada por la vacuna, reconoce que le “encantaría” ponérsela. “Lo veo como algo positivo para poder salir de este problema mundial, pero prefiero que se la pongan antes las personas de riesgo y los mayores”, concluye en sintonía con Carla y Ánxela, quien añade que “todo el mundo se la debería de poner porque al final es tu seguridad y es lo que tienes que hacer para mantener tu salud”.

“Creo que la vacuna sí es importante porque para algo estamos en pandemia y la han descubierto para curarnos todos”, mantiene también Raisa Méndez, otra estudiante que actualmente está cursando cuarto de la ESO. Sobre el cribado, considera que está bien, como su amiga Raquel Fernández, que tiene 17 años y está en segundo de bachillerato, aunque ella dice que con las dosis “van muy lentos, parecen tortugas”.

En este contexto, añade además que las medidas restrictivas no son de su agrado, pues no pueden estar “con más de seis personas (dice sobre los encuentros de no convivientes) pero luego en clase estás con treinta y no hay distancia de seguridad suficiente”. Asimismo, critica que “los extranjeros vengan aquí”, como pasó en Semana Santa, mientras los españoles no pudimos viajar entre comunidades.

18 abr 2021 / 21:04
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