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REPORTAJE. Profesionales sanitarios y de servicios sociales gallegos, que luchan en primera línea contra la pandemia hacen un llamamiento para que los ciudadanos cumplan las medidas // Insisten en que no es momento para las relajaciones: la amenaza sigue estando latente TEXTO Lorena Rodríguez de la Torre y Raul Salgado

“Toca ser responsables en Navidad”

Ellos cuidan de la salud pública, cada uno desde su ámbito, y esta Navidad seguirán al pie del cañón. El enfermero de UCI siente un especial conforto con cada paciente CVOIDque ve estabilizado. El ‘desinfectador’, término de nuevo cuño, ruega ser cautelosos en estas fechas. El médico invita también a “no pasarse”. Están exhaustos, pero eso no importa cuando de solicitar “responsabilidad” a la ciudadanía se trata, y, en esas, todos ellos han hecho un hueco en sus agendas para lanzar sus mensajes de cautela.

Jaime Cerradelo, enfermero en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del CHUO, es consciente de que los profesionales sanitarios tienen que “dar ejemplo” por formar parte de los colectivos que ven muy de cerca “las consecuencias” de la enfermedad que ha puesto en jaque al mundo. De hecho, este profesional, al que le toca trabajar el día 25, lleva semanas concienciando a su familia de que este año “va a ser diferente” tanto en lo familiar como en lo laboral y que, por ende, no podrán reunirse como en los anteriores.

Tan próximo a los enfermos como está, comenta que “ir a tu lugar de trabajo y ver a un paciente estable ya es reconfortante”. También lo es, asegura, el presenciar cómo los que están en cuidados intensivos se emocionan con cada llamada con imagen a la que tienen acceso.

Diego Franco es una de las personas que se encarga de fumigar las calles de la ciudad de Ourense. Él cuenta que su día a día ha cambiado muy poco desde marzo, cuando se desencadenó la crisis sanitaria y se maximizó la higiene. Es igual de minucioso en diciembre que entonces. “Y es lo que toca”, asume.

Los días marcados en rojo en el calendario de este mes, el último de este extraño 2020, dedicará el tiempo libre que su tarea le deje a estar con su mujer y, como mucho, hará “alguna visita rápida” a los suyos más próximos. “Después de todo lo que hemos pasado...”, deja caer, se impone “la prudencia”.

Jesús Apolinar, más conocido como ‘Polo’, médico de atención primaria en Allariz, trabajará los días 24 y 31 de diciembre. Conocedor de los estragos que puede causar la COVID, llama a extremar las precauciones, y máxime coincidiendo con la época catarral y la llegada del frío, a fin de evitar una mayor y fatal propagación del patógeno. “La mascarilla está sentando bien, pues hay menos incidencia por gripe”, remarca. “No hay que pasarse, ni por arriba ni por abajo”, clama, y sobre todo insiste en que, desde luego, para una relajación no hay cabida.

David Sánchez es jefe de la base medicalizada aérea de Ourense y médico coordinador de emergencias del 061. Las jornadas del 24 y 31 las vivirá pendiente del helicóptero. “Llevo meses sin ver a mis padres”, comparte, pero lo que hará este diciembre lo tiene claro: “Las Navidades las pasaremos juntos mi mujer y mis tres hijos. El resto de la familia tendrá que esperar”.

Se atreve a demandar lo mismo al resto. “Pido precaución, que la gente tenga conciencia, sobre todo, por nuestros mayores” y, con todo, en esos casos de más de una burbuja familiar, recomienda fervientemente: “La mascarilla puesta en todo momento”.

Rubén Palacios está en la jefatura de Ingeniería, Construcciones y Obras del Arsenal de Ferrol. Los militares han sido claves. “Esta Navidad será bastante igual a las anteriores en cuanto al trabajo. Yo llevo un año y hemos hecho dos turnos, como el año pasado”, subraya. “Se hacen para que tanto en las guardias como en el edificio siempre haya la mitad de gente”.

Cristina Espiñeira es uno de los rostros visibles de la residencia ‘Mi Casa’, en la ciudad departamental, un hogar de ancianos. “Son días con sentimientos muy enfrentados. A mí, personalmente, nunca me habían gustado estas fiestas demasiado, pero justo este año que no podemos compartir mesa... parece que es lo más importante”. “Por otro lado, está muy latente el miedo al contagio, tanto a poder contagiar a mi familia como a poder contagiar a los residentes de mi centro de trabajo”, prosigue, al mentar lo mal que lo han pasado estos lugares. Y concluye: “Este año me lo tomaré como unas navidades distintas en un año distinto. Este año creo que nos ha servido para darnos cuenta de lo fundamentales que son las pequeñas cosas a las que no dábamos ninguna importancia”. Así ha sido para ella.

24 dic 2020 / 01:00
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