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Debido a la incidencia de la covid -19 en la capital xalleira, no habrá celebraciones como las que atraían a devotos de Barcala o Soneira // Antaño tocaban bandas de Zaragoza o la de Santiago // Las misas se trasladan a la parroquial TEXTO Xosé M. Lema

Más de un siglo de la romería de los Milagros en Santa Catalina

Desde el pasado jueves se celebra en la localidad de Santa Comba la novena de la Virgen de los Milagros. Este año las misas se están oficiando en la iglesia parroquial. En esta ocasión, a consecuencia de la pandemia del coronavirus, no se usa la pequeña y centenaria capilla xalleira que sí vivió una gran fiesta hace siete años al cumplir un siglo de vida.

La comisión ya ha confirmado la suspensión de unas fiestas que se celebran anualmente, con cierta tradición en el municipio, pero con una historia que indica las multitudinarias celebraciones de antaño. Por ejemplo en los años 20. Un recuerdo que sobrevive en la tradición oral del pueblo, pero que también acreditan las hemerotecas.

Eran dos días de fiesta en honor a la Virgen de los Milagros y a la Santa Cruz. Y tal era su fama que hasta llegaban romeros procedentes de Negreira, A Baña, Zas, Baio, Vimianzo y Santiago.

Durante muchos años la Banda de música, cornetas y tambores del Regimiento de Zaragoza era fija en el cartel de festejos. No es un detalle menor que su capitán fuera el xalleiro Ricardo Taboada García.

Por ejemplo en 1923, allí estaban actuando en compañía del cuarteto musical de la Serra de Outes. No faltaban los gaiteiros, y las concurridas misas. Eso el primer día. Al día siguiente, las misas arrancarían a las seis de la mañana. A las nueve, actuaba la Banda de música del regimiento Isabel la Católica de A Coruña, y una hora después se celebraría una misa en honor a la Santa Cruz. A las doce de la mañana era el acto litúrgico en honor a la Virgen de los Milagros, con la intervención del coro de Santa Comba, y con un sermón a cargo del reverendo Jacinto Piñeiro Soto, canónigo de la Colegiata coruñesa.

Posteriormente se organizaba una procesión por las calles del pueblo con una ofrenda de velas a la entrada de la Virgen en el santuario de Santa Catalina.

Varias parejas bailarían la Muiñeira de Xallas antes de la comida campestre. Y en aquella ocasión, a las ocho de la tarde, se celebró una sesión de fuegos de artificio que dio paso a más música como punto y final. Porque como todavía se comenta, era una romería en toda regla.

Como dato demostrativo de la pujanza de las fiestas xalleiras, dos años más tarde junto a la banda zaragozana se anunció la contratación de la banda municipal de Santiago, dirigida por Ricardo Carreira. Esta vez el cuarteto musical procedía de Noia y las crónicas de la época destacan la iluminación de la localidad “a la veneciana” fuegos de aire y artificiales y la elevación de globos.

La cobertura que ofrecen los periódicos de aquellos años es también un fiel reflejo de de la popularidad de una cita que se mantiene, en otra dimensión totalmente distinta, por el trabajo de una activa comisión de fiestas y la devoción de muchas personas que veneran a la Virgen de los Milagros en la capital xalleira. Aunque este año, y esperemos que no más, todo sea diferente por culpa de una situación sanitaria que nadie se podía ni imaginar.

10 sep 2020 / 01:00
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