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Arreglan la papelería ‘cinco calles’ tras la batalla judicial con el último inquilino

El propietario intenta recuperar la esencia del local, después de que realizasen obras ilegales en su interior // Buscan posibles interesados

Abraldes, el anterior propietario antes del cierre hace 5 años

Abraldes, el anterior propietario antes del cierre hace 5 años / Brais Fernández

Brais Fernández

La histórica Papelería Compostela, más conocida en la ciudad como la de las “cinco calles”, por su ubicación especial, vuelve a estar en obras. El inmueble, situado en un lugar privilegiado del casco histórico, se encuentra en pleno proceso de recuperación, no porque se vaya a llevar a cabo en él un nuevo negocio, sino porque su propietario, Miguel González Abraldes, ha conseguido deshacerse de un auténtico quebradero de cabeza.

Los últimos inquilinos le hicieron la vida imposible al retirado comerciante, provocándole graves problemas y teniendo que resolverse el conflicto en la vía judicial, una batalla que, afortunadamente, ha acabado con final feliz para el dueño del inmueble.

En este sentido, apuntan desde el departamento municipal de la ciudad histórica, que una vez ha recuperado las llaves del negocio (puesto que los moradores habían cambiado las cerraduras), Miguel ha descubierto que, en el interior, en la zona del sótano, se han ejecutado unas obras ilegales e ilegalizables, provocando la pérdida de elementos que son historia de Compostela.

Con todo, no son los únicos problemas a los que se ha enfrentado en estos años, puesto que, por ejemplo, los inquilinos mantuvieron la luz encendida en las estancias durante mucho tiempo para encarecer la factura de la luz, en respuesta a la apertura del pleito en los juzgados.

Por ello, señalan desde el Concello, en su caso de manera legal, el dueño de la mítica papelería está recuperando la esencia del inmueble, a través de reparar el desaguisado que se encontró una vez pudo volver a acceder a su tienda para que se reestablezca la estructura original de esta joya de la ‘Almendra’.

En esta línea, el propósito no es otro que el de dejar la propiedad en condiciones, con ese carácter tan auténtico, para buscar posibles interesados en abrir un negocio entre sus paredes. Así, cuenta con expectativas de alquiler, puesto que se trata de uno de los bajos mejor localizados de toda la capital gallega.

HISTORIA. La Papelería Compostela cerró sus puertas en 2017 después de su propietario, Miguel González Abraldes, se jubilase. Después de cincuenta años atendiendo a los clientes de este histórico comercio de la capital gallega, el dueño decidió dar un paso al lado y dejar uno de los establecimientos más emblemáticos de la zona vieja y un negocio de larga tradición familiar.

Situado en las “cinco calles”, en la entrada de Calderería, la apertura de este negocio databa de 1931, cuando el padre de Miguel, que había vuelto de Cuba, decidió coger el local, que por entonces regentaba la Naripa, tal y como se le conocía popularmente por su característica nariz.

Desde muy joven, con poco más de veinte años, y justo después de terminar la mili, González Abraldes comenzó a trabajar en el comercio, y desde entonces siempre ha estado vinculado al negocio, primero acompañando a su padre y posteriormente cogiendo él las riendas del establecimiento, que combinaba los artículos propios de una papelería, como material escolar y de oficina, con juegos y algunas piezas de decoración.

Ahora, tras el mal trago vivido, espera que, de una vez por todas, pueda disfrutar del descanso de la jubilación, observando el funcionamiento de un nuevo comercio en su local.

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