Los vecinos se preguntan dónde está el radar de Concheiros
Ni rastro del radar en la primera mañana con riesgo de sanciones // Los vecinos lamentan el “caos” del nudo

Imagen de la plaza semipeatonal en el nudo de Concheiros con Avenida de Lugo. / Antonio Hernández

Por mucho que se observara alrededor, el nuevo radar de la rúa Concheiros no se veía por ningún lado. El anuncio de la puesta en marcha del cinemómetro mantuvo este lunes en alerta a no pocos conductores que habitualmente circulan por la calle, sin embargo, a simple vista no se apreciaba la presencia del pequeño trípode portátil que sancionará a aquellos vehículos que excedan la velocidad máxima de 20 kilómetros hora. Y es que en realidad no estaba, al menos en el momento que EL CORREO visitó el lugar para recoger las primeras impresiones de los vecinos del barrio. “No se ha fijado un horario determinado ni tampoco estará siempre en un punto concreto. Irá variando de posición y de franjas horarias”, señalaba ayer el concejal de Mobilidade, Gonzalo Muíños, antes de apuntar que la situación climatológica también puede condicionar el funcionamiento del medidor. “La lluvia no favorece para su puesta en marcha, al menos estos primeros días”, apuntó.
Lo cierto es que este lunes se pudo apreciar una mayor cautela en la circulación, al tiempo que muchos vecinos se preguntaban dónde se ocultaba el radar. En el barrio preocupa la incidencia del tráfico rodado y también los excesos de velocidad en un tramo que ha adoptado prioridad peatonal. El presidente de la Asociación de Comerciantes de San Pedro, Suso Fernández, considera la “necesidade” del radar sancionador para “concienciar sobre a importancia de respectar o límite de velocidade e sobre o feito de que Concheiros é unha rúa con prioridade peatonal”. Fernández explicó que la calle perdió tránsito de coches tras su reurbanización y que se nota que “se reduciu a velocidade, porque a estética da rúa xa invita a non pisar o acelerador”. Pero aún así considera que “algúns turismos seguen sen respectar as novas limitacións”. Además, denuncia que los autobuses urbanos “pasan demasiado rápido pola rúa, o que xa comunicamos nas reunións que tivemos no Concello”.
Por su parte, vecinos con los que pudo hablar este periódico coinciden en que la presencia del radar “poco puede ayudar a regular el tráfico” en un punto que “se ha convertido en un caos”. Más que la situación de la rúa en sí, les preocupa el nudo con la avenida de Lugo, donde se ha construido la plaza. “Creo que habrá que ir viendo el resultado de la instalación del radar, porque aquí ha sido todo un poco caos, desde el inicio de las obras”, manifestaba Irene, que trabaja en la rúa de Concheiros. “La plaza semipeatonal es un auténtico peligro para los peatones; y también para los conductores: entre los árboles y las zonas verdes que se han creado no se sabe exactamente por donde se debe ir. Es un caos preocupante”, apuntaba Alberto, quien regenta un comercio en el entorno.
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