“Vamos más allá del Camino, en estos momentos estamos en una ruta de unos 5.000 kilómetros”

Tres personas con diversidad funcional viajan con sus tándems por España de la mano de Discamino

Regresarán a Galicia en septiembre

Los protagonistas de la Perimetral Ibérica: Chema Díaz (1º izq.), Iván Bragado, sin camiseta, y Pablo Paz, (2ª derecha) con otros pilotos de Discamino.

Los protagonistas de la Perimetral Ibérica: Chema Díaz (1º izq.), Iván Bragado, sin camiseta, y Pablo Paz, (2ª derecha) con otros pilotos de Discamino. / l.rey

l.rey

Tres personas con diversidad funcional rebasaron ayer los 2.000 kilómetros en la ruta Perimetral Ibértica, una peregrinación que comenzó en Vigo el pasado día 15 de julio, organizada por Discamino, oenegé que se encarga habitualmente de preparar física y mentalmente a las personas con discapacidad que asumen el reto de realizar el Camino de Santiago.

El proyecto surgió tras la peregrinación desde Roma a Santiago en el año 2018, de 2.685 kilómetros, en la que participó Iván Bragado en tándem, un joven que hace años sufrió un tumor cerebral que le hizo perder la vista y la audición en el oído derecho. Muchos días compartiendo charlas con Iván sirvieron para apreciar su bajo estado de ánimo. “Se lamentaba de tres cosas: las dificultades para encontrar un trabajo, lo raro de que una chica se enamorase de alguien con sus problemas físicos y la necesidad de aventuras que supusieran un verdadero reto y le llenaran el tiempo y el ánimo. Hubiera deseado tener una varita mágica para solventar todo eso, pero las varitas mágicas no existen así que no podía intervenir ni en el amor ni en el trabajo, pero lo de las aventuras ya era harina de otro costal de modo que en un día de confidencias le hice una promesa”, comenta el promotor de la asociación, Francisco Javier Pitillas. Desde Discamino se le propuso que si “sacaba el título de entrenador de fútbol, iríamos a hacer la aventura de tu vida”.

Tras cumplirlo, la intención inicial fue recorrer el Eurovelo-3, la ruta de peregrinación más larga señalizada con sus más de 5.500 kilómetros desde Trondheim, en Noruega, hasta Santiago. “Una vez que nos pusimos a planificarla, nos dimos cuenta del dinero inasumible que se iba a gastar en la ruta y decidimos optar por otra opción”, destaca Javier Pitillas. En ese momento nació la Perimetral Ibérica, que implica un recorrido de unos 5.000 kilómetros y 74 días de duración.

Discamino invitó a participar a Pablo Paz, con su hemiplejia tras el ictus que acabó con su carrera deportiva, y Chema Díaz, con su síndrome cerebeloso, además de su ceguera por glaucoma.

La ruta estaba dividida en siete tramos: de Vigo a Cartaya, de Cartaya a Barcelona-Roses, de Roses a Ainsa, de Ainsa a San Sebastián, de San Sebastián a Ribadeo y de Ribadeo a Vigo. Ayer mismo llegaban en sus copilots, triciclos tándem de origen holandés a Gandía, acompañados de personas vinculadas a Discamino, con la esperanza de estar hoy mismo por Valencia.

Francisco Javier Pitillas puso en valor a este medio que se trata del “proyecto de mayor dimensión” llevado a cabo hasta el momento, una ruta que en esta ocasión “va más allá del Camino de Santiago”.

Lo que buscan en cada una de las peregrinaciones con personas con alguna diversidad funcional es adaptarse “a las ilusiones y retos de cada persona partiendo de que cada uno tiene una situación diferente”. En Discamino apoyan tanto a niños y niñas como a personas adultas.

Está prevista que la Perimetral Ibérica concluya el 24 de septiembre en su punto inicial, Vigo, sin pasar en esta ocasión por Santiago. La ruta viene a ser la número trece de este año. Hasta el mes de diciembre se celebrarán otras cuatro más.