Entrevista | José Luis Mascareñas Cid Director científico del Centro Singular de Investigación en Química Biológica y Materiais Moleculares (Ciqus)
“Sólo el Ciqus tiene más proyectos ERC que muchas universidades españolas”

El catedrático de Química Orgánica de la USC, José Luis Mascareñas Cid / Cedida

El catedrático de Química Orgánica de la USC José Luis Mascareñas Cid (Allariz, 1961) y director científico del Ciqus asegura que el éxito del centro se debe a una buena selección de investigadores, a la seguridad de que tanto los líderes como los estudiantes se comprometen con el modelo de autoexigencia y rendimiento de cuentas del centro y a la ayuda que les facilitan para que puedan interaccionar con científicos de referencia.
El año pasado el centro cumplió diez años y se sitúa ya en la élite de la química. ¿Todavía se puede ir más allá?
Sí, claro. La verdad es que tenemos que estar muy satisfechos con lo que se ha conseguido en solo once años. El Ciqus ha alcanzado un gran prestigio a nivel mundial, y muchos de nuestros líderes de grupo son ampliamente reconocidos a nivel internacional. Desde la dirección, que comparto con la directora adjunta Dolores Pérez Meirás, estamos muy agradecidos a todos los miembros del centro por su implicación y dedicación, y por haber contribuido a generar una atmósfera de trabajo excepcional, donde la exigencia y el rendimiento de cuentas conviven sin problema con la camaradería y el espíritu colaborativo.
¿Con cuántos proyectos ERC del Consejo Europeo de Investigación cuenta en la actualidad el Ciqus?
A lo largo de estos años hemos conseguido 12 proyectos del ERC, y dos del Consejo Europeo de Innovación. Se trata de un éxito muy notable, sobre todo considerando que somos un centro relativamente pequeño, con solo 18 grupos de investigación. De hecho, solo el Ciqus tiene más proyectos del ERC que muchas universidades españolas. Los proyectos ERC no son sólo una marca de prestigio y una fuente de ingresos muy importante, sino también un reflejo de la calidad de la investigación que se realiza. Modestamente, creo que nuestra contribución al prestigio internacional de la institución y de la ciencia que se hace en Galicia es muy notable.
¿De dónde proviene la financiación de la que dispone el Ciqus?
En los últimos cuatro años hemos sido capaces de captar una media de casi 8 millones de euros por año, la mayoría en convocatorias competitivas. Esto incluye fondos provenientes de las diferentes convocatorias competitivas de la Consellería de Educación para la acreditación de centros del sistema universitario gallego (algo menos de un millón de euros anuales), que utilizamos para contratación de personal de gestión y de apoyo a la investigación, esencial para que el trabajo de los investigadores sea más eficiente; y para diferentes acciones propias de política científica y de atracción de talento.
Por otra parte, nuestros grupos consiguen la mayoría de los fondos necesarios para su actividad investigadora en convocatorias competitivas a nivel autonómico, nacional o internacional. En los últimos años los proyectos conseguidos, y las cifras asociadas, no han dejado de aumentar, sobre todo la captación de recursos internacionales. También hay aportaciones puntuales por parte de la propia Universidad de Santiago, a través de contratos programa.
¿En qué se basa el éxito del Ciqus?
Fundamentalmente, en tres aspectos relativamente simples. Primero, en tratar de hacer una buena selección de investigadores dentro de nuestras posibilidades, y considerando que tenemos una capacidad de maniobra bastante limitada, pues somos un centro de investigación sin entidad jurídica propia, y tenemos que seguir procedimientos alineados con la normativa de la institución. Una vez en el centro, intentamos asegurar que tanto los líderes como los estudiantes se comprometen con el modelo de autoexigencia y rendimiento de cuentas del centro. De hecho, cada dos años nos visita una comisión externa que evalúa de forma rigurosa el rendimiento del centro y de los grupos, y que incluso puede proponer que algunos grupos no sigan en el centro si su rendimiento no es adecuado.
Segundo, tratamos de proporcionar todo el apoyo técnico y de gestión posible para que nuestros investigadores utilicen bien su tiempo, es decir, lo dediquen a aquello que hacen mejor, que es investigar, descubrir y crear. Y tercero, tratamos de generar un ambiente de trabajo motivador y agradable, y asegurar que nuestros investigadores pueden interaccionar con científicos de referencia que nos visitan con frecuencia, incluyendo numerosos premios Nobel. De hecho, ya nos han visitado siete.
¿Cuáles son las principales áreas temáticas en investigación?
Somos un centro multidisciplinar con grupos que trabajan en los ámbitos de la síntesis, la catálisis, la química biológica y médica, y los materiales moleculares. Sobre esta base, y aprovechando el carácter multidisciplinar del centro, nuestros grupos abordan objetivos diversos y ambiciosos, tales como el desarrollo de tecnologías sintéticas ecológicas y sostenibles, la preparación de nuevos antibióticos y fármacos anticáncer, o el desarrollo de nuevos métodos moleculares para la manipulación celular. En el ámbito de los materiales moleculares, se están realizando contribuciones de enorme relevancia en el campo de los nanografenos o de nuevos materiales para el aprovechamiento energético, así como de materiales con aplicaciones biomédicas. Además, tratamos de incentivar sinergias y colaboraciones para abordar retos que de otra forma serían difíciles de conseguir.
Desde el centro se trabajó en el desarrollo de vacunas frente al COVID. ¿Hasta dónde se logró llegar?
Sí, hay dos grupos que han conseguido financiación para este desarrollo, y han logrado avances muy importantes en estudios “in vitro”. Lo más complicado está siendo el desarrollo de estas tecnologías en ensayos con animales. Pero sí, estas líneas siguen en marcha, no solo para COVID sino también para otras enfermedades.
El Ciqus avanza en nuevas herramientas de ARN para luchar contra el cáncer. ¿Tendremos nuevos fármacos próximamente?
Los grupos que antes citaba también trabajan en el desarrollo de metodologías para transportar dicho ARN al interior de las células. Una de estas tecnologías ha merecido la concesión de un proyecto del Consejo Europeo de Innovación por un valor de 2,5 millones de euros, que seguro que permitirá avanzar en el desarrollo de fármacos basados en ARN, también para el tratamiento de cánceres.
¿Podría citar algún proyecto en el que esté inmerso en la actualidad?
Mi grupo, ‘Descubrimiento y desarrollo de metodologías catalíticas innovadoras’ es bastante multidisciplinar. Por una parte, tratamos de desarrollar catalizadores basados en metales para desarrollar métodos prácticos para la producción de fármacos de una forma más asequible y rápida, y por otra, tratamos de usar algunos de estos catalizadores como enzimas artificiales para la manipulación de células y organismos vivos, lo que es de interés no sólo para entender el comportamiento celular, sino también para generar nuevos tipos de tecnologías biomédicas.
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