El reloj del siglo XIX hecho por un santiagués que no tiene parangón en Europa incluida Suiza

La pieza forma parte de la colección de la Real Sociedad Económica de Amigos del País de la Ciudad de Santiago

El reloj de alabastro de Iglesias Abeleira acompañó la presentación en la Real Sociedad

El reloj de alabastro de Iglesias Abeleira acompañó la presentación en la Real Sociedad / RSE

“Se trata de una de las obras más curiosas de Iglesias Abeleira”, el relojero compostelano antiguo alumno de la Real Sociedad Económica de Amigos del País de la Ciudad de Santiago. Quien habla es Ana Pérez Varela, doctora en Historia del Arte por la USC, que este miércoles pronunció una conferencia sobre la obra del creador del reloj que exhibe dicha institución en su sala de juntas.

En la charla, incluida en el ciclo “La Real Sociedad Económica de Amigos del País de la Ciudad de Santiago y sus fondos artísticos” -organizada en colaboración con el Grupo de Investigación Iacobus de la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad de Santiago-, la profesora destacó el carácter “extraordinario” de la pieza que custodia la RSEAPS.

Un reloj de sobremesa de alabastro

Pérez Varela, que contó con la colaboración del relojero Álvaro Martínez-Feijóo para el análisis técnico del reloj, afirmó que no han logrado “encontrar parangón en las colecciones más importantes de España y el resto de Europa, incluso en las de Suiza, en donde se formó su autor”. La profesora destacó el carácter “extraordinario” de la pieza que custodia la RSEAPS, “un reloj de sobremesa, de alabastro, con cinco esferas y sistema de brújula, del que sobresale también la cuidada factura de su mecanismo de inspiración francesa”.

De igual forma, según la profesora Pérez Varela, el estudio de la obra fue revelando que “el artista era un personaje mucho más interesante de lo que a priori dejaba ver la escasa información que había al respecto”. Aludió por ejemplo a “una magnífica alhaja, una obra también extraordinaria, que el autor, que tenía un obrador en A Coruña, realizó para la reina Isabel II”. Junto a ello, se refirió además a alguno de los otros relojes creados por el relojero compostelano, como ejemplares de bolsillo que se comercializaron en Cuba, o relojes de torre para varios ayuntamientos gallegos.

Reloj de la campana del Concello do Carballiño realizado en 1864 por Iglesias Abeleira

Reloj de la campana del Concello do Carballiño realizado en 1864 por Iglesias Abeleira / ECG

La conferenciante fue presentada por David Chao Castro, profesor contratado, doctor en Historia del Arte por la Universidad de Santiago, en un acto encabezado e introducido por Francisco Loimil Garrido, presidente de la Real Sociedad Económica. 

Un relojero pensionado por Isabel II

Pequeño reloj de Neuchâtel, s. XIX. Madera lacada en azul y oro, esfera esmaltada en blanco firmada Leroy & Co en París

Pequeño reloj de Neuchâtel, s. XIX. Madera lacada en azul y oro, esfera esmaltada en blanco firmada Leroy & Co en París / ECG

Ramón Antonio Iglesias Abeleira, natural de Santiago, realizó el aprendizaje con su padre en Neuchâtel (Suiza), una región de gran tradición relojera. Su obra más famosa, realizada en 1852, fue el neceser de ébano, concha y marfil, con figuras en movimiento para la reina Isabel II quien costeó sus estudios en el extranjero.

Nombrado caballero de la Orden de Carlos III, viajó por Europa y «sus adelantos debieron ser notables, una vez que, apenas transcurridos tres años, la Sociedad de Fomento de las Artes e Industria de Londres le concedió una medalla de honor y mérito, como prueba del mucho aprecio con que había visto sus trabajos», apunta Manuel Ossorio y Bernard en su Galería biográfica de artistas españoles del siglo XIX.

No obstante, en vez de quedarse en Londres a ejercer de relojero, volvió a su Galicia natal, donde abrió su propia fábrica de relojes, con sede en A Coruña, donde ejerció con suerte dispar. Los realizó de bolsillo y péndulo, exportando a Cuba la mayor parte de su producción. Regresó a Santiago de Compostela para vivir sus últimos días, hasta su fallecimiento el 4 de noviembre de 1877, cuando contaba 57 años.

De su obra solamente se conoce el reloj que existe en Compostela, en la Sociedad Económica. Es de sobremesa, en forma de templete de mármol con cinco esferas que indican la hora en distintas ciudades.