O SON DO CAMIÑO 2024

Melendi y Ana Mena, para kid y sénior

El astur arrasó en el cierre del O Son do Camiño porque, aparte de cantante de éxito con su pop con alma de rumba y letra canalla, es una celebrity tras su largo paso por televisión

Ana Mena fue otra de las estrellas del día en el festival de Santiago, aspirando ya al trono de Aitana con su apuesta de ‘Música ligera’ bailable 

jared Leto, líder de na Mena fue otra de las estrellas del día en el festival de Santiago, aspirando ya al trono de Aitana con su apuesta de ‘Música ligera’ bailable

O Son do Camiño cerró con una estrella pop emergente, como Ana Mena (27 años), y con un clásico con más de 20 años de carrera musical de eéxito convertido ya en celebrity tras su trayectoria en televisión (con formatos de tanta audiencia como 'La voz kids'), Melendi (45 abriles). Más de 40.000 personas se juntaron por tercera día consecutivoz en el Monte do Gozo, probando que tiene mucho más tirón traer a Santiago a quienes cantan los hits que imitan orquestas como la Panorama, que entonan lo que hacen otros (lo que también tiene mérito, que quien firma ve igual a unas que a otras voces).

Tercer y último round en el O Son do Camiño: sábado, 1 de junio

Melendi en el O Son do Camiño / Antonio Hernández

Alusión al fútbol

Puntual, empezó Melendi, tras gritos previos del público para invocar su presencia. Abrió con "El parto", y "Piratas del Bar Caribe"... estallando la locura tras aludir al partido de Champions que se jugaba en ese momento, sacar una cami del Deportivo y cantar "Con la luna llena" (”Porque te quiero como el mar... “), primer súper hit de una gira donde repasa sus éxitos, cantando luego "Loco", con llamaradas de fuego salpicando el borde del escenario, donde se movió mucho, respaldado por una banda integrada por una decena de personas ajenas al edadismo y a los cuerpos de modelo. Y el astur echó más leña a la hoguera de la comunión con Tocado y hundido. Al flamenco dio entrada con "Sin noticias de Holanda", con palmas arriba y abajo, dándole aire andaluz al Monte do Gozo, solo roto por el gélido viento del junio norteño, que tan bien conoce Melendi, canalla del pop con tic de rumba y letras de truhán con buen corazón.

Ana Mena / ANTONIO HERNÁNDEZ

Ana Mena / ANTONIO HERNÁNDEZ

Ana Mena se acuerda de La Oreja de Van Gogh

Antes, la malagueña Ana Mena, dejó claro que si Aitana se duerme, ella pasa por delante como nueva diva del pop mainstream cercano. Convocó mucha gente pese a cantar a las siete de la tarde. Brilló en "Quiero decirte", con la voz de su paisano Abraham Mateo entrando pregrabada y al llegar a "La Razón", dio un consejo antes de entonarla: “Si ante un relación sentimental, tenéis la intuición de que... Por ahí no... Por ahí no”. Y luego contó: “Esta es la más especial para mí”, dando entrada a uno de sus hypes," Música ligera", rematada con ella volando entre el árbol de brazos de sus cinco bailarines, ellos de negro riguroso para realzar el body de lentejuelas blancas de ella.

Hizo a continuación, un cover de "Obsesión" (de Aventura), adaptación muy celebrada y cantada pero no tanto como "Puedes contar conmigo", de La Oreja de Van Gogh, parte también del show que hizo el día previo el grupo donostiarra en ese mismo escenario. Mena, acompañada de banda en trío (guitarra-coordinador “de todo esto”, bajo y batería), latinizó su set final con "Se iluminaba", con la voz de Fred de Palma sonando digitalizada, generando mucho coro y baile, mar latino cuya marea subió al sonar "A un paso de la luna", otro featuring con invitado a distancia (Rocco Hunt), despidiendo el fiestón con latido disco al hilar "Madrid City", con un beat noventero imparable y "Las 12".

Un pianista indie

Y al rato, como aquí caben músicas mil, apareció Tom Odell, cantante y pianista de pop épico (cortavenas a ratos) que, nada más salir, tiró su taburete para decir: "No vengo de paseo, salvo que emocional". Comenzó con" Loving you will be the death to me", intensa, y siguió con "Can pretend", melodramática, y aunque la plataforma hacia el público solo se usó el primer día, el británico aprovechó unas escaleras al centro del escenario para cantar a unas primeras filas de fans ajenos a un auditorio mayormente preocupado por los deberes previos a prepararse para el concierto de Melendi.

Odell, arropado por bajo/contrabajo, guitarra, teclados, violín, saxo y piano (todos de oscuro salvo el batería, de claro), desafió a la paciencia al ralenti a las teclas en ciertos momentos que hacían paladear mejor las composiciones con crescendo como en I know, con el piano desatado (con la silla rescatada) y la banda soplando al unísono, latiendo cerca de un Nick Cave sin diablura, al acabar pidió cantar con la gente, y la hubo, porque la mezcla de estilos ha demostrado ser una fórmula de éxito para O Son do Camiño, modelo que parece gozar de mayor aceptación que la locura latino trap-reguetonera del pasado año.

Thirty Seconds To Mars y el alocado de Jarde Leto

Los Thirty Seconds To Mars fueron la otra propuesta estelar del día. Esta banda estadounidense de indie rock suma ya 25 años de carrera liderada por los hermanos Jared Leto y Shannon Leto (aqui vinieron en formacion de trío; voz, guitarra/bajo y batería), y el primero irradió una energía impresionante, tanto que él, aficionado a la escalada, en un momento dado de emoción, trepó hasta más de diez metros de altura por un lateral del escenario a la media hora de show (iniciado con cerca de un cuarto de hora de retraso). Eso fue su actuación, un gran show de principio a fin, con temas como Stuck, tan inquietante como bailable (se coreó mucho el pagadizo "Nana, nana, nana..."), o el épico Walk On Water.

En cerca de hora y medio de concierto, Jared Leto demostró su carisma y su dominio del auditorio para pedir (y conseguir) baile colectivo, que la gente subiera a alguien a hombros, gritos de reación a cada una de sus invitaciones a la acción, y todo en medio de un espectáculo donde se tiraron globos gigantes, hubo llamaras de fuego, cañones de confeti, y momentos de locura en la tarima. Así, el líder de Thirty Seconds To Mars, que salió con una túnica dorada y luego se quedó con un hábito casi monástico negro, invitó a subirse al escenario a una veintena de fans (con algún que otro llamativo disfraz, uno de conejo, por ejemplo), pidió palmas, gritos, más palmas, más gritos, y no paró ni un momento en un show, donde sonaron los teclados pregrabados (y eso que había unos en escena pero no los tocaba nadie) y varios estribillos aparecían rotulados en letras gigantes al fondo del escenario para crear así más empatía y cierta sensación de karaoke.

Jared Leto en el concierto de O Son do Camiño, en Santiago, este sábado

Jared Leto en el concierto de O Son do Camiño, en Santiago, este sábado / Cedida

Al final del show en Santiago de Thirty Seconds To Mard (Jared dijo que estaba siendo una "gran noche" y que su mejor show europeo hasta ahora fue el de hace días "en Madrid"), casi un centenar de seguidoras y seguidores entraron al escenario para convertir el festival en una divertida fiesta propia del mejor sábado a la noche.

Yendo de festival con un carrito y dos menores

Entre el público del festival O Son do Camiño de Santiago 2024, con un 40 % de asistentes de fuera de Galicia, según datos de la organización, destacaron además algunas visitas más cercanas, como la de Sara Freitas y Xocas Saborido, llegados desde Vilagarcía de Arousa, llamando la atención por acudir empujando el carro de sus dos hijas menores, Vega y Noa, cuesta arriba hasta desde San Lázaro hasta el recinto del Monte do Gozo. "A él le gusta mucho ir a festivales, a mí no tanto, pero estamos contentos de venir", dijo ella, "y con ganas de ver a Ana Mena y a Melendi", señaló sobre la oferta de conciertos de esta tercera y última jornada.

Sara, Xocas, Vega y Noa yendo al festival O Son do Camiño, en Santiago, este sábado

Sara, Xocas, Vega y Noa yendo al festival O Son do Camiño, en Santiago, este sábado / Xabier Sanmartín

"Estaría bien que O Son do Camiño tuviera más facilidades para familias y el público infantil, como hacen en el Festival de la Luz o en el Atlantic Fest", añadía él, invitando a la organización a adaptar mejor el recinto de cara a 2025 para así recibir a esas dos jóvenes espectadoras, presentes gracias al abono para menores (20 euros) y al esfuerzo respectivo de su madre y su padre, una familia unida por la música.

Protección Civil y Ambulancias Compostela

Medio centenar de personas entre el equipo de Protección Civil y Ambulancias Compostela han velado por la salud ante imprevistos y, según dijo el doctor Quintela, a EL CORREO el único suceso grave al cierre de la edición de este sábado fue un accidente de un joven que coló una bici en el recinto en la madrugada del sábado y que, tras un accidente, ingresó “crítico” en el hospital Clínico.