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Universidade de Santiago

La USC es la universidad de Galicia con más investigaciones innovadoras avaladas por la UE

Un radar incorporó desde el año 2015 un total de nueve proyectos que desarrollaron 25 prácticas

Los tres más recientes son Neogiant, Swimmot y Bow, que aspiran a desarrollar todo su potencial en el mercado

Investigadores en el Ciqus de Santiago, centro que cuenta con el proyecto innovador SWIMMOT

Investigadores en el Ciqus de Santiago, centro que cuenta con el proyecto innovador SWIMMOT / Antonio Hernández

Lorena Rey

Lorena Rey

Santiago

Nueve proyectos que cuentan con la participación de la USC desarrollaron desde el año 2015 un total de 25 prácticas innovadoras que aparecen registradas en el Radar de Innovación de la UE. En la última actualización realizada en el pasado mes de abril se incorporaron los proyectos NeoGiANT con 11 innovaciones, SWIMMOT con 3 y BOW con una. La UVigo es la otra universidad gallega que aparece en el radar con cinco innovaciones.

El Radar es una plataforma que permite profundizar en las aportaciones que están siendo desarrolladas por el personal científico europeo, una iniciativa de la Comisión Europea para identificar innovaciones de alto potencial en proyectos de investigación financiados por la Unión Europea.

Disminuír el uso de antibióticos

NeoGiANT es un proyecto europeo H2020 liderado por la USC y coordinado por la catedrática de Química Analítica de la Facultad de Química, Marta Lores Aguín. Su objetivo es desarrollar un conjunto de nuevos productos (alimentos para animales, productos profilácticos y diluyentes de esperma) basados en extractos naturales para disminuir el uso de antibióticos en la cría de animales y sustituir los conservantes sintéticos. “Estos nuevos productos llevarán como ingrediente activo un extracto de bagazo de uva blanca, obtenido de Vitis vinifera, concretamente de la variedad Albariño, mediante una técnica de extracción sostenible y patentada aplicada en i-Grape Laboratory, una empresa de base tecnológica de la USC”, explica en conversación con EL CORREO GALLEGO Marta Lores.

De esta manera, los productos que se desarrollen estarán diseñados para “controlar un buen número de enfermedades infecciosas de gran importancia en la producción animal”, tanto en ganadería (bovina, porcina y avícola) como en acuicultura; “no sólo para evitar el crecimiento de microorganismos, sino para mejorar la salud y el bienestar de los animales, aumentando así además la rentabilidad de las instalaciones ganaderas y de las piscifactorías”.

El proyecto, con un horizonte temporal de 4 años y una inversión de 8.375.000 euros, empezó en octubre de 2021 y finalizará a finales de 2025. El consorcio coordinado por Lores, está formado por 20 socios de 9 países, entre instituciones de educación superior, organismos de investigación y empresas. El equipo USC está formado por 7 investigadores.

De los diversos tipos de proyectos europeos existentes, NeoGiANT es una IA (Innovation Action), por lo que uno de los objetivos es desarrollar soluciones innovadoras para alimentación, salud y reproducción animal, tanto en ganadería como en acuicultura. Lores asegura que han sido felicitados por los responsables de la UE “por el gran número de propuestas innovadoras, once, que se derivan directamente de las investigaciones y desarrollos llevados a cabo en el contexto del proyecto”.

Diagnóstico temprano de enfermedades

Por otra parte, la investigadora Beatriz Pelaz, del grupo BioNanoTools en el CiQUS de la USC, participa en SWIMMOT, un proyecto europeo que busca desarrollar una nueva tecnología para la obtención de imágenes moleculares ‘in vivo’ y facilitar el diagnóstico temprano de enfermedades y el desarrollo de nuevos conceptos terapéuticos.

“Ambiciona a generar una técnica nueva de imagen para detectar analitos solubles. Se trata de hacer un sistema nuevo de medida para poder ver agentes de contraste basados en nanomateriales y detectar moléculas solubles como la glucosa”, cuenta Pelaz. Como modelo, se estudian diferentes procesos involucrados en diabetes con modelos de pez cebra. La investigadora relata que SWIMMOT va según lo previsto. Lo define como un proyecto “bastante ambicioso técnicamente” para el que están obteniendo resultados “bastante prometedores”. Incide Pelaz en que se trata de una tecnología “en progreso y por desarrollar”, motivo por el que lo han detectado en el radar de innovación.

La Comisión Europea ha financiado la propuesta colaborativa de este consorcio con un total de 3,46 millones de euros para 4 años a través del programa FET-OPEN (Future and Emerging Technologies). Hay tres grupos de investigación de Austria y uno de Francia y cada uno tiene una tarea dentro del consorcio. “En Francia se encargan de producir las nanopartículas. La USC, con cinco investigadores, es la responsable de la modificación superficial de las nanopartículas para darles estabilidad en los medios fisiológicos y darles capacidades de reconocimiento. El coordinador, el Instituto de Tecnología de Austria (AIT) desarrolla el sistema de medida y los restantes grupos del país hacen imagen por otoacústica y trabajan con los modelos animales”, apunta Pelaz.

Pelaz valora que el hecho de que se hayan detectado en SWIMMOT innovaciones de alto potencial, “le da más visibilidad dentro de una plataforma que permite que las empresas pueden tener más acceso para identificar las tecnologías”. Para la investigadora de la USC está detrás la ambición de que proyectos de este tipo, de carácter realizable, “puedan llegar al mercado”. En cualquier caso, Pelaz asegura que los resultados que obtengan serán en modelos in vivo. “Para los humanos aún queda camino”, aclara.

El objetivo final de esta tecnología será “permitir la detección temprana de enfermedades, además del desarrollo de nuevas terapias, incluyendo el desarrollo de nuevos fármacos”, dice la investigadora del CiQUS.

Lucha contra el cáncer

El tercer proyecto incorporado al radar de la UE por su carácter innovador es BOW, liderado en la USC por el profesor emérito de Física y director del grupo de investigación NANOMAG, del Instituto de Materiales de la USC, José Rivas Rey. “Se trata de un proyecto pionero en la lucha contra el cáncer que se caracteriza por camuflar nanodispositivos magnéticos con vesículas extracelulares que escapen al control del sistema inmune y lleguen a órganos diana o a tumores”, detalla Rivas. El proyecto se basa en aprovechar estas vesículas y nanopartículas magnéticas “para mejorar el tratamiento de enfermedades como el cáncer”.

Las vesículas son el sistema que las células usan para el intercambio de información y tienen interés para el estudio y control de enfermedades como el cáncer. Rivas detalla que estos nanodispositivos magnéticos “se recubren con vesículas extracelulares o con alosomas que pueden evitar la detección del sistema inmunitario y acceder a una diana terapéutica como puede ser un tumor”. En el proyecto, la USC hace unas partículas magnéticas más pequeñas que las vesículas, “que van a acompañar a las vesículas en los viajes intercelulares”.

Esas partículas, con un tamaño de entre 20 y 30 nanómetros, tienen la gran ventaja de ser “partículas magnéticas inorgánicas que se pueden usar para contraste en imagen de resonancia magnética, una técnica disponible en todos los hospitales”. Explica que al ser magnéticos, estos nanodispositivos pueden producir calor mediante un campo electromagnético de frecuencia elevada. En el laboratorio del Instituto de Materiales de la USC, “podemos llegar a calentar a más de cuarenta grados, en menos de un minuto, estas vesículas magnetizadas, que localizadas en las células malignas podrían provocar su muerte”. En concreto, NANOMAG ha desarrollado nanopartículas magnéticas “muy estables y versátiles, que pueden ser fácilmente trasladables al ámbito clínico y comercial”.

El haber sido seleccionado para el programa europeo Radar “supone estar con los mejores grupos europeos relacionados con la innovación en bionanomateriales”. Este reconocimiento, según José Rivas, “permite a las entidades seleccionadas acceder a ayudas a nivel europeo para dirigir de forma más efectiva nuestros esfuerzos en innovación”.

El proyecto concluye el próximo mes de octubre, después de cuatro años. Ha contado con una inversión de 4 millones y medio de euros, de los que a la USC le correspondió medio millón.

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