Conoce el origen del nombre de las calles de Santiago: Praza de Cervantes

Conoce el origen del nombre de las calles de Santiago: Praza de Cervantes

Javier Rosende Novo

La Praza de Cervantes, antes conocida como Plaza del Campo, por su primitiva ubicación fuera del primer perímetro amurallado, como Plaza del Pan, por una de sus funciones de abastecimiento pues era lugar de mercado, o de San Benito, por la iglesia que la preside y que se remonta al siglo X, se acabó incorporando al interior urbano tras la ampliación de la cerca en tiempos del obispo Cresconio en el siglo XI.

Plaza del Campo. Casa propiedad de los Altamira (B.X.U.S.C, Ms. 600, c. 1860-1865)

Plaza del Campo. Casa propiedad de los Altamira (B.X.U.S.C, Ms. 600, c. 1860-1865) / B.X.U.S.C

Fue sede del Ayuntamiento, adonde se trasladó a finales del siglo XVI y donde iba a permanecer por espacio de dos siglos. Tras recibir las llaves en la Puerta del Camino como Señor de la ciudad, allí se dirigía el Arzobispo para oficializar el acto.

Estado de los inmuebles del cierre septentrional de la plaza de Cervantes en 1884

Estado de los inmuebles del cierre septentrional de la plaza de Cervantes en 1884 / Cedida

La plaza, en realidad un rectángulo y un triángulo, que se erigen como lugar de encuentro de los dos grandes ejes norte-sur y este-oeste que vertebran la urbe, está centrada en la actualidad por una fuente decimonónica rematada por un busto de Cervantes, que es lo que da el nombre a este espacio, perimetrado por un puñado de edificios singulares. Durante siglos estuvo instalado en ella el rollo -columna de piedra utilizada como picota- para los enjuiciamientos, que luego se trasladó a Santa Susana. Con el tiempo ha ganado en uniformidad, aunque perdiendo ese pictoricismo que el tiempo le había ido otorgando con soportales altos y bajos, redondos y apuntados y una arquitectura variopinta que podía ir desde un palacio a un modestísimo inmueble.

Busto de Cervantes en el remate de la fuente de la Praza de Cervantes

Busto de Cervantes en el remate de la fuente de la Praza de Cervantes / Javier Rosende Novo

Se trata de un buen ejemplo de que los nombres de las calles de una ciudad se vinculan de diversas maneras con su historia.