Santiago pierde el 30% de los carteros: “En verano esperamos un colapso del reparto”

Los trabajadores denuncian que no se cubren ni bajas ni vacaciones desde hace cinco o seis años

Correos asegura que el servicio está garantizado, cumple con la “calidad requerida” y se refuerza si es necesario

Un cartero  repartiendo en la zona de O Restollal en Santiago de Compostela/jesús prieto

Un cartero repartiendo en la zona de O Restollal en Santiago de Compostela/jesús prieto

En los últimos meses, las cartas no llegan al compostelano barrio de Vite con la misma rapidez de antes. El cartero que atendía a la zona falleció y ahora el reparto lo asumen entre compañeros que tienen que ocuparse también de otras áreas. “Llevamos casi un mes esperando y fuimos a solicitar una tarjeta al banco y ya pedimos que no la enviasen por correo”, se resigna una vecina de la calle Alexandre Bóveda. La escasez de personal para atender el servicio no es exclusiva en Vite. El delegado sindical de CIG-Correos en la capital gallega, Anxo Álvarez, asegura que en los últimos cinco o seis años hay un 30% menos de repartidores. “La situación se va a agravar en el verano, no hay previsión de cubrir las vacaciones y creemos que se va a producir un colapso del reparto en las próximas semanas”, sostiene. Correos lo niega.

Actualmente prestan servicio entre 36 y 37 carteros asignados a la oficina de la Rúa do Franco. “Son unos 10-12 menos que los que había antes”, explica Álvarez. Desde hace tiempo, no se reponen las vacantes que van quedando por jubilaciones. “Ya ni se cubren todas las bajas médicas”, añade el delegado sindical de CIG-Correos en Santiago. Álvarez explica que las zonas que no tienen asignado un cartero son asumidas por el resto de efectivos a los que se les duplica el trabajo. Las cartas tardan por este motivo mucho más tiempo en llegar a los domicilios. “Cuando se lleva tiempo en el servicio se conoce mejor la zona e incluso a los vecinos, si llega una carta con una dirección mal, el cartero sabe dónde reside, eso ayuda mucho a mejorar el servicio”, apunta el delegado sindical de CIG-Correos.

Desde la empresa estatal no niegan el descenso de personal de los últimos años, pero sostienen que “el servicio que presta en la ciudad de Santiago de Compostela está garantizado y que cumple la calidad requerida”. También recuerdan que no se han realizado despidos y “siempre se respetan las condiciones laborales de todo el personal”. Correos rechaza que vaya a producirse un colapso del servicio en Santiago de cara a este verano. “En función de la actividad de cada momento, Correos adopta las medidas organizativas que correspondan para asignar de manera eficiente los recursos, tanto humanos como logísticos o tecnológicos”, indican. Por ejemplo, prosiguen, “en la última semana hubo una entrega masiva de notificaciones y otra de cartas de compañías de suministro y para afrontarlas se han realizado refuerzos de mañana y de tarde”. La empresa afirma que “tanto para la época estival, como en el resto del año, o durante las campañas especiales de paquetería o elecciones, se realizan las contrataciones necesarias según la actividad”.

Disminución

Anxo Álvarez explica que desde la empresa justifican el recorte de puestos de trabajo en la disminución del correo postal ordinario. Desde hace tiempo, no se cubren las vacantes que van quedando por jubilaciones. Un informe de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) recogía en 2021 que el 77,5% de los españoles no había enviado ya ninguna carta a lo largo del año. Correos lleva ya más de cinco ejercicios encadenando números rojos. En el de 2022 las pérdidas en toda España llegaron a los 217 millones de euros.

Pero aunque las cartas descienden, el sindicato CIG señala que los carteros reparten también paquetería de pequeño tamaño que sí se ha incrementado en los últimos años. Según explica Correos en su informe anual integrado correspondiente al 2022, “la disminución de los envíos postales se ha mantenido constante, habiéndose perdido desde 2013 más de la mitad de los volúmenes postales del sector”. La empresa relata que, por el contrario “el sector de la paquetería mantuvo en 2022 una evolución positiva, con un aumento constante de la demanda de servicios de entrega”.

Los trabajadores de Correos que se encargan del reparto en Santiago indican que están desbordados desde hace tiempo. “Cada quince días remitimos un escrito a Correos para denunciar la situación que vivimos”, apunta el delegado sindical de la CIG. Álvarez asegura que la situación no es exclusiva de Compostela y que los problemas de falta de personal son comunes por toda Galicia. En abril el diputado del BNG, Néstor Rego, presentó una batería de preguntas al Gobierno estatal relativas a la falta de cobertura de personal en la Oficina de Correos en Lalín.

El viaje a Valladolid de las cartas que se sellan en Compostela antes de regresar a la ciudad

El centro logístico de Lavacolla eliminó espacio para poner una línea de clasificación de paquetes

Hace unos años, una carta que se sellaba en Compostela con destino a la capital gallega era recibida en el propio día. Pero actualmente puede tardar una semana o incluso más tiempo. Además de la disminución del número de carteros, hay otro factor que retrasa el correo. Los envíos viajan hasta Valladolid para ser clasificados.

El centro de clasificación del correo en Lavacolla sufrió una transformación por culpa del despegue de la paquetería que se ha producido en los últimos años con el auge del comercio online. Las ventas por Internet superaron en el segundo trimestre de este año los 20.000 millones de euros en España, un 12,7 % más que el ejercicio anterior, según los últimos datos de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia. “De las cuatro líneas de clasificación de cartas que había, ahora queda ya una sola”, explica Anxo Álvarez, delegado sindical de CIG- Correos en Santiago. Las otras tres se desmantelaron para ganar espacio y crear una línea de clasificación de paquetes.

“No había espacio para todo en las instalaciones de Lavacolla y por eso decidieron mandar las cartas para el Centro automatizado de Valladolid”, apunta el sindicalista. Allí, la CIG sospecha que no son capaces de clasificarlas a diario y tienen que esperar. “Antiguamente una carta que salía de Santiago para Santiago se clasificaba y llegaba en un día o dos, pero desde hace un par de años, las cartas de Galicia se van para Valladolid se clasifican y vuelven para Santiago, y pueden tardar una semana”, indica. “Tenemos constancia de que una carta que sale de Padrón con destino a la misma localidad puede llegar a tardar 15 días”, sostiene Álvarez. El sindicalista indica que de todos modos no siempre es culpa de Correos la tardanza. “A veces los organismos oficiales lo hacen mal. Hace poco hubo unas cartas para pruebas de cáncer de mama con citas en diciembre, que se habían remitido en enero”, explica.

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