Entrevista | FELIPE NOYA Cirujano ortopédico, traumatólogo y portavoz de Médicos del Mundo

"Nunca vi armas en los hospitales de Gaza. Y aunque las hubiese no justificarían los bombardeos"

Diez viajes a la Franja en los últimos años acreditan a este cirujano compostelano como un buen conocedor de un conflicto caracterizado por la deshumanización del enemigo

Felipe Noya, cirujano ortopédico y traumatólogo y portavoz de Médicos del Mundo

Felipe Noya, cirujano ortopédico y traumatólogo y portavoz de Médicos del Mundo / Jesús Prieto

Esta debe ser la enémisa entrevista a un médico que conoce de primera mano el sufrimiento de la población civil en Gaza. Desde octubre se han difundido decenas de testimonios de sanitarios que narran los efectos de la ofensiva israelí, marcada por los ataques contra hospitales y trabajadores humanitarios. Sus relatos son cada vez más sobrecogedores pero no han logrado movilizar a la sociedad para exigir un alto el fuego. Pese a todo, Felipe Noya no pierde la esperanza. Diez viajes a la Franja en los últimos años acreditan a este cirujano compostelano como un buen conocedor del contexto de un conflicto caracterizado por la deshumanización del enemigo y en el que los partidarios de cada bando desdeñan automáticamente las acusaciones de crímenes contra civiles cometidos por el adversario (pese al abrumador peso de las pruebas). Portavoz de Médicos del Mundo, Noya desgrana en esta entrevista los valores de la acción humanitaria (neutralidad, universalidad e independencia) y el peligroso precedente que sientan los ataques contra centros sanitarios.

Después de nueve meses de guerra y casi 38.0000 palestinos muertos no vemos una gran movilización social para detener la ofensiva. ¿Qué hace falta para activar a la sociedad?

Yo soy traumatólogo, soy sanitario. Y cuando hablo con periodistas sobre esto la mejor frase para definirlo es que vivimos en una sociedad anestesiada, analgesiada. Anestesiada posiblemente por una sobredosis de información, que no de conocimiento, y analgesiada porque nos duele poco el dolor ajeno. En el momento en que se hace ajena a la persona se la deshumaniza. Muchas veces en los medios de comunicación salen cifras pero no salen las historias de esas personas.

La prensa internacional no tiene permitido el acceso a Gaza...

Entiendo que no os dejan ver lo que ocurre. Vosotros sois testigos y no quieren testigos incómodos. No solo vemos ataques a las ONG. Creo que desde octubre más de cien periodistas palestinos han sido atacados directamente.

El conflicto entre israelíes y palestinos se ha caracterizado por la deshumanización del enemigo pero lo que esta ocurriendo no tiene precedentes. Se ve en las redes sociales y en la sociedad en general. Unos niegan los ataques contra centros sanitarios y otros la violencia sexual de Hamás en los ataques del 7-0. ¿Por qué esta deshumanización?

El caso de Palestina está llevando a la comunidad internacional una situación límite. En primer lugar, en cuanto al reconocimiento de los dos estados. Cuando se habla de la solución de los dos estados se olvida que es un mandato de la ONU, no es una decisión que haya que poner ahora en cuestión o volver a discutir 30 años después. Sobre eso discusión se construye humo, posiciones que erigen personas que no tienen absolutamente nada que ver con lo que allí está pasando. Básicamente, están jugando con las vidas de los civiles mientras mueren los inocentes que están en medio, personas que llevan 20 años encerradas en la Franja, en un espacio de 15 por 50 kilómetros del que es casi imposible salir excepto si perteneces a una élite. El resto están en Gaza como rehenes. Son rehenes de un juego político que no se desarrolla en la Franja ni en Jerusalén y creo que ni tan siquiera en Tel Aviv.

¿Y dónde se desarrolla?

En multinacionales, en una serie de estamentos que sería incapaz de entender. Creo que la situación está completamente contaminada y, bueno, estoy aquí en un medio de comunicación y quiero hacer un alegato de crítica, una crítica directa a los medios por no colaborar en absoluto en clarificar la situación.

¿Cuál es el interés de ambos bandos, de Israel y de Hamás, en deshumanizar al enemigo? ¿Cómo lo hacen?

De entrada al establecer ese discurso de que hay bandos, cuando en realidad lo que hay son personas, cada una con sus vidas. Palestina es un estado que ni siquiera ha sido reconocido y carece de ejército, por tanto hablar de una guerra sería discutible. Lo que estamos viendo es una reducción extrema de la capacidad de acción de los sanitarios y organizaciones humanitarias, tanto de forma indirecta -dificultando nuestro trabajo- como directa. Es una estrategia. En este caso estamos viendo que está siendo atacada una agencia de Naciones Unidas (la UNRWA), el sistema de gobernanza de la acción humanitaria y del apoyo a la población refugiada palestina. Creo que esto es una novedad y está sentando un precedente muy grave. Se están atacando sus instalaciones, hospitales, escuelas y a la propia organización, a la que se tacha de criminal y terrorista. Esto nunca había pasado antes y sin duda va a sentar un precedente.

¿En las anteriores ofensivas contra Hamás no se habían producido esos ataques?

No a este nivel. Cuando comenzaron la invasión y los ataques a Gaza la población consideró que las instalaciones de la UNRWA eran zonas seguras. Cuando perdían sus casas los gazatíes se iban a las instalaciones de la Agencia para vivir allí. No esperaban en ningún caso que fuesen atacadas. Por eso pienso que esto ha sentado un precedente importante.

Las IDF (Fuerzas de Defensa de Israel) sostienen que Hamás utiliza dichas instalaciones para esconder armas e incluso como refugio de combatientes. Han difundido vídeos y fotografías de las armas que encontraron en el hospital Nasser, el segundo más grande de Gaza...

El hospital Nasser es el que quizás mejor conozcamos en Médicos del Mundo por las acciones que hemos desarrollado y por los enlaces que tenemos allí. Siempre que he estado en Gaza he pasado por ese hospital (ubicado en Jan Yunis). Los quirófanos y las nuevas instalaciones fueron en gran parte financiadas a través de un proyecto de Médicos del Mundo. En el servicio de traumatología conozco a todo el personal y al jefe de servicio, con quien tenía una relación fantástica. Recientemente soldados israelíes entraron en el hospital y se lo llevaron. En este momento desconozco cómo está el doctor Mahmoud, un traumatólogo formado en Londres con familia en Gaza que regresó a la Franja para trabajar allí. Es una buena persona, tanto desde el punto de vista profesional como personal. Está desaparecido. Supongo que su delito fue tratar a enfermos, aunque los israelíes probablemente dirán que está vinculado a Hamás.

"Cuando cortaron la electricidad, en los primeros días de ofensiva, éramos conscientes de que los pacientes oncológicos se iban a morir. Y así fue, murieron. Pocos días después, muchos niños que estaban en incubadoras murieron también"

O nosotros estamos muy ciegos o nunca percibimos que hubiera armas en ese hospital. Es más, uno de los proyectos de Médicos del Mundo era de atención psicológica a los niños e insistíamos mucho en que no se militarizasen los hospitales para crear un entorno amable. En el hospital Nasser eran especialmente rigurosos con ello. No digo con rotundidad que no pueda haberlas, no soy espía ni un experto militar pero nunca vi armas en los hospitales de Gaza. Y aunque las hubiese no justificarían los bombardeos. Por otra parte, si entran cuatro balas en Gaza es porque Israel lo permite (en referencia al bloqueo).

O porque entran por el paso de Rafah (Egipto) o los túneles de la frontera sur...

La entrada de Rafah habitualmente está cerrada. Y los túneles (que utiliza Hamás) los destruyen de forma sistemática. La responsabilidad de la entrada por Rafah la tiene Egipto y por tanto sería una irresponsabilidad por parte del Gobierno egipcio que eso ocurriese. Estamos hablando de un grupo de milicianos por un lado y del segundo o tercer ejército más poderoso del mundo por otro. Por ello la muerte de civiles es un grave caso de irresponsabilidad por parte del Gobierno de Israel, que debe proteger a sus ciudadanos, a la población de los territorios ocupados y a la población civil de Gaza. La respuesta a los ataques de Hamás está siendo absolutamente desproporcionada. Lógicamente, un pacifista como yo nunca justificaría una respuesta armada pero no hablo desde un punto de vista subjetivo, es algo absolutamente objetivo.

También hay que abordar el tema de que no se permita la entrada de ayuda humanitaria. No entiendo la razón ni cuál es el problema, no entiendo en qué medida somos peligrosos. ¿Cuál es el problema de que la ayuda humanitaria entre en este tipo de contexto? Nosotros nos tenemos como parte de la solución, en ningún caso consideramos que seamos un problema. La primera decisión que se tomó el mismo 7 de octubre (fecha del ataque de Hamás) fue cortar el agua y la luz. Puedo entender estrategias militares y que haya una respuesta al secuestro de ciudadanos israelíes pero no parece muy lógico que una forma de liberar a los secuestrados sea cortar la electricidad e impedir la entrada de alimentos. En los primeros días de ofensiva éramos conscientes de que las personas que estaban sometidas a diálisis, los pacientes oncológicos, se iban a morir. Y así fue, se murieron. Pocos días después, los niños que estaban en las incubadoras murieron también. Pero no los milicianos de Hamás. No parece que haya sido una medida muy eficaz para luchar contra el terrorismo.

¿Cómo va a terminar esta guerra?

No lo sé. Pero soy testigo, al igual que el resto de la sociedad, del doble rasero de la Unión Europea en muchos asuntos y de la ceguera absoluta al hecho central, que es que en Gaza están matando a civiles inocentes todos los días, independientemente de cómo se solucione este conflicto. Si están esperando que un traumatólogo de Compostela les dé una solución yo diría que todos depongan las armas, que cese la violencia. Es una solución muy sencilla. Si están esperando una respuesta estratégica es su responsabilidad (de los líderes europeos), no mía. Esto es un fracaso enorme de todas las instituciones y especialmente de la diplomacia europea. No se puede ir dando lecciones de valores y después esperar que los ciudadanos demos una solución a un problema geopolítico que comenzó hace casi un siglo.