Demuestran en el CiQUS de Santiago que se puede liberar con luz fármacos encapsulados en polímeros

La investigación abre la puerta a controlar de forma gradual la cantidad de sustancia liberada

Integrantes del grupo NanoBioMol del CiQUS de la Universidade de Santiago

Integrantes del grupo NanoBioMol del CiQUS de la Universidade de Santiago

K.M.

Los polímeros helicoidailes pueden organizarse y ensamblarse para formar nanoesferas y estas estructuras son capaces de encapsular otras partículas como las de los fármacos y actuar como potenciales transportadores a nivel molecular. Investigadores del Centro Singular de Investigación en Química Biológica y Materiales Moleculares (CiQUS) de la USC acaban de demostrar que es posible controlar la liberación de las sustancias encapsuladas empleando luz, en un artículo firmado por Manuel Núñez-Martínez, Manuel Fernández-Míguez, Emilio Quiñoá y Félix Freire.

Interesante para la entrega de fármacos

Su investigación mostró que una reacción fotoquímica puede provocar la degradación de los polímeros, liberando la carga que transportan, que en el caso de este experimento eran diminutas partículas metálicas y fluorescentes. El sentido de giro y el grado de pliegue de la hélice influyen en este proceso: las hélices estiradas tardan más en inmolarse bajo la luz que aquellas más comprimidas. Los autores del trabajo abren así la puerta a poder controlar de manera gradual la cantidad de sustancia liberada, lo que sería de gran interés para la entrega de fármacos.

Los resultados de este estudio, publicados en la revista Angewandte Chemie, suponen un nuevo avance para comprender mejor los parámetros que gobiernan el comportamiento de los polímeros helicoidales. Cambiando y modificando esos parámetros es posible asignarles a estos compuestos distintas funciones de interés, tanto en el ámbito biológico como en el de los materiales, y ampliar así el abanico de aplicaciones.

Distintas funciones vitales

La investigación del CiQUS de la USC partió del hecho de que algunas moléculas esenciales para la vida tienen forma de hélice. Es determinante en la formación de estas hélices una propiedad que les impide a las moléculas superponerse con su imagen especular y que, en este caso, propicia la aparición de estructuras helicoidailes. Y es precisamente esta peculiar configuración, que se asemeja a un tirabuzón, la que les permite a moléculas como las del ADN o las proteínas desempeñar sus distintas funciones vitales en el ámbito biológico. En el laboratorio se imita este tipo de sistemas mediante sus análogos sintéticos, los polímeros helicoidailes, que además pueden autoensamblarse para formar nuevas estructuras como las nanoesferas.

Los investigadores consiguieron controlar el tamaño de estas nanoesferas modificando únicamente la proporción de agua añadida al disolvente durante su preparación, sin necesidad de recurrir a estabilizantes. Este enfoque sostenible permite llevar a cabo la síntesis de estas partículas de manera respetuosa con el medio ambiente.