Curiosidades de Compostela: ¿Sabías que...?

Curiosidades de Compostela: ¿Sabías que...?

Javier Rosende Novo

¿Sabías que… el alumbrado por gas lució por primera vez en Santiago la noche del 7 al 8 de agosto de 1874? No era el primer paso para que la ciudad estuviese iluminada, aunque sí de enorme relevancia porque de una ciudad aletargada, simplemente desperezada por medio de una frágil y deficiente iluminación como había sido la de aceite, se había pasado a una ciudad que se podía presentar como despierta, que empezaba a dejar de experimentar la noche como abrazo, milenario, siniestro y peligroso, y la incorporaba como franja vital, eso sí, de momento, sin sospechar aquel futuro de posibilidades ilimitadas que la electricidad iba a aportar un poco más adelante, rompiendo definitivamente las barreras de la noche.

Farola de gas en la Praza das Praterías, 1866

Farola de gas en la Praza das Praterías, 1866 / Thurston Thompson

Para valorar el hecho, debemos recordar que de las teas y faroles portátiles que acompañaron durante siglos a viandantes y carruajes, se había pasado a un sistema que contemplaba varios puntos de iluminación para una calle o plaza, por muy débiles que fueran, y que lo eran, actuando más como puntos de orientación que de iluminación; que exigía un cierto número de operarios y funciones; y que de este sistema se pasaba ahora a otro que había conseguido incrementar el caudal luminoso, y no solo por medio del combustible utilizado, sino por las mejoras de sus contenedores, el incremento considerable de los mismos y su extensión a todos las barrios, aunque, por supuesto, la discriminación social estuvo a la orden del día, afectando al número de faroles, a los horarios de encendido, a la calidad de faroles, que podían ser de varios tamaños (grandes, pequeños y medianos) y a los tipos, es decir, lo que se llamaban comunes y de reverbero, estos, por naturaleza, siempre de mayor caudal al poder reflejar la luz.