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Los monumentos y rincones más mágicos de Compostela

Las leyendas urbanas más curiosas de las esculturas y curiosidades de la capital gallega

El Árbol de la Ciencia en rúa do Franco

El Árbol de la Ciencia en rúa do Franco / Jesús Prieto

Antía Suárez

Santiago

Santiago es una ciudad mágica, y si bien llegar a la Catedral es la meta de muchos, algunos se pierden los detalles por eclipsarse ante su grandeza. La ciudad, entre su riqueza monumental e histórica, esconde secretos que los picheleros conocen desde pequeños, y que son realmente mágicos.

Los pies de Cervantes

Si bien los colgantes de plata de 'pie de Santiago' son un souvenir que compran los peregrinos que han hecho el camino, y que les recuerda a la experiencia que han vivido, si os encontráis con algún compostelano, es muy probable que os pregunte, "¿no sabéis qué son los pies de Cervantes?". Y es que es una tradición entre los más jóvenes es preguntarse si alguno ha visto los pies de Cervantes en la fuente de la Praza de Cervantes. Para los que lo intentan, tan pronto como se acercan a la fuente, reciben una mojadura por parte del compañero.

Esta tradición también es común en Praza de Praterías, donde los estudiantes se retan a ver si encuentran el "secreto de las patas de los caballos", y que evidentemente, acaban con la misma fortuna, empapados. Así que si un lugareño os hace esta pregunta, tened cuidado de no llevar el teléfono encima.

Fuente de Cervantes

Fuente de Cervantes / Cedida

Árbol que predice tu futuro académico

Si sales de Praza do Obradoiro por rúa do Franco, y prestas atención, encontrarás el Árbore da Ciencia, o Árbol de la Ciencia, en el Pazo de Fonseca.

Se dice, que si cierras los ojos, te pones de espaldas a la escultura y señalas a un punto del árbol, la rama que escojas será tu futura vocación académica. Esta tradición existe desde hace años y ha cambiado con el tiempo, habrá personas que digan que hace falta dar tres vueltas ante la escultura antes de seleccionar y otras que especifiquen que con una vuelta es suficiente. Así que si eres un estudiante indeciso que visita la ciudad, esta podría ser una actividad que te interese.

El Árbol de la Ciencia en Pazo Fonseca

El Árbol de la Ciencia en Pazo Fonseca / Jesús Prieto

El banco de los enamorados

El Banco de los Enamorados se encuentra en la Alameda de Santiago, y es el lugar perfecto para que uno pueda susurrar sus sentimientos y que sólo el otro los escuche.

Este es un banco de catorce metros de distancia, en el que si dos personas se sitúan a cada extremo, y hablan contra el banco, podrán escuchar las palabras del otro perfectamente. De acuerdo con la creencia popular, el banco fue utilizado a lo largo del siglo XX como lugar de encuentro para amantes que no querían ser vistos juntos en público o a los que no dejaban estar juntos.

El Banco Acústico, o Banco dos Namorados

El Banco Acústico, o Banco dos Namorados / Cedida

El Atlas anticuado

La estatua del Atlas está situada en praza do Toural, en lo alto del Pazo de Bendaña, una figura de un hombre soportando sobre sus espaldas el peso del mundo.

Dice la leyenda que se cuenta por los corrillos de la ciudad, que Atlas dejará caer los cielos sobre la primera mujer virgen que pase por debajo de sus pies o sobre el primer estudiante que nunca haya suspendido ninguna asignatura. Obviamente, estando desde 1759 la estatua, se da a entender que nadie que haya cumplido las especificaciones ha pasado por debajo. Aunque es una leyenda muy anticuada, también es de las primeras que suele escuchar un universitario compostelano.

El Atlas de praza do Toural

El Atlas de praza do Toural / Cedida

Una gárgola a pie de calle

Entre la gran variedad de gárgolas de la ciudad, entre las que se encuentran las que copan el Monasterio de San Martín Pinario, hay una que destaca especialmente, ya no solo por su ubicación, sino también por su originalidad.

Lo más peculiar de esta gárgola es que, para descubrirla, no tendremos que mirar hacia arriba. Así, está situada a ras de suelo en la rúa do Vilar. Es una cabeza del que parece ser un reptil de gran tamaño y que alcanza su máximo esplendor en épocas de lluvia, tan poco frecuentes en Compostela, en donde la gárgola no deja de escupir agua.

Gárgola en rúa do Vilar

Gárgola en rúa do Vilar / Jesús Prieto

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