Entrevista | Monseñor Francisco José Prieto Fernández Arzobispo de Santiago
“Hay que dejar de señalar al de enfrente como enemigo y buscar el bien común”
Monseñor Francisco José Prieto oficiará por segunda vez la misa del Apóstol este 25 de julio tras cumplir el mes pasado su primer año al frente del arzobispado
En esta charla repasa algunos de los principales asuntos de actualidad de la Iglesia, de la ciudad y de la sociedad

El arzobispo de Santiago monseñor Francisco José Prieto / Jesús Prieto

Monseñor Francisco José Prieto (Ourense, 1968) oficiará por segunda vez la misa del Apóstol este 25 de julio tras cumplir el mes pasado su primer año al frente del arzobispado. En esta charla repasa algunos de los principales asuntos de actualidad de la Iglesia, de la ciudad y de la sociedad, además de invitar a todo el mundo a ser partícipe de la celebración de este jueves en Santiago.
Estamos ante una nueva celebración del Apóstol. ¿Cómo vive las horas previas a esta jornada?
Una celebración como esta en los distintos aspectos supone siempre una colaboración de muchas personas y de muchos equipos de trabajo. Es un día del que todos debemos sentirnos parte, creyentes y no creyentes, y a todos invito a que se sientan partícipes de una fiesta que pone el nombre de Santiago en el mundo entero.
Será la segunda vez que oficie la misa. ¿Lo vive con menos nervios que el año pasado?
Un poco más tranquilo, es cierto que el año pasado además hubo un momento significativo, que fue la imposición del palio arzobispal. Siempre son nervios con la confianza y la tranquilidad de saber que todo está preparado, pero no deja de ser un momento también con una intensidad celebrativa y de presencia. Estamos todos para celebrar un día grande para Galicia y para Santiago y todos nos tenemos que sentir parte. Una fiesta como la del Apóstol cada año podemos decir que tiene siempre una diferencia, un matiz. No cabe duda que una fiesta tan singular vivirla como arzobispo supone una responsabilidad.
¿Y cómo le gustaría que se viva este día?
Cada uno desde su particular, o legítima posición. La fiesta del Apóstol Santiago debe ser aglutinadora, no solamente de quienes viven aquí, sino también que ese día perciban que acogemos y recibimos a todos los que se acercan a ella, fundamentalmente los peregrinos que durante estos días acuden de un modo más intenso. En estos días Santiago muestra más que nunca su capacidad de hospitalidad y de universalidad. La plaza del Obradoiro se convierte en la plaza del mundo y esa fachada de la Catedral se convierte en la puerta a la que todos son invitados a entrar.
La alcaldesa de Santiago mantiene su postura de no asistir a la ofrenda al Apóstol. ¿Lo sigue viendo con normalidad?
Tenemos unas relaciones muy cordiales, impecables, y es muy importante que las personas que tenemos una representación institucional tan significativa tengamos una relación cordial, siempre con respeto a las posiciones y posturas de cada uno. Yo reitero lo que dije cuando visité por primera vez de manera oficial el Ayuntamiento: como ciudadano que soy ahora y vecino de esta ciudad, ella es la alcaldesa de todos nosotros y que a todos debe representar, como también el arzobispo ejerce esa función de responsabilidad, evidentemente más hacia los creyentes, pero de alguna manera el arzobispo de todos, sin distinciones ideológicas. Las puertas de la Catedral están abiertas y dispuestas a recibir sin ningún tipo de prejuicio ni etiqueta.
Ha cumplido su primer año al frente del arzobispado. ¿Qué valoración hace de este periodo?
Los dos años anteriores, siendo el obispo auxiliar, ya te dan un conocimiento, no tan intenso como durante este año, pero ya vas teniendo un punto de partida importante. Ha sido un año intenso, porque cuando asumes la responsabilidad de situarte al frente de la iglesia compostelana te lleva a un mayor conocimiento, sobre todo de las personas, de las realidades concretas, parroquias, sacerdotes, grupos, movimientos. Ha sido intenso, pero gratificante, en el día a día uno aprende cada vez más y trata de aprender mejor. El balance es positivo, sin lugar a dudas.
Usted acometió a su llegada un proceso de renovación de la Curia. ¿Ha obtenido los resultados que perseguía?
Es un proceso que lleva su tiempo porque es una renovación de estructuras y de las personas. Aún estamos en ello. La Curia es el organismo más cercano de colaboración con el arzobispo, pero ahora, por ejemplo, los próximos días tendremos el nombramiento de los nuevos arciprestes. Viene ahora también otra renovación que acerca más a la realidad concreta, a los pasos que vamos dando de cara a un proyecto pastoral con el horizonte de dar una respuesta a los tiempos que vivimos.
¿Ha solicitado ya que se cubra la figura del obispo auxiliar?
En una diócesis tan grande como esta uno necesita contar con esa ayuda de un obispo. Es una solicitud que se dirige personalmente por parte del arzobispo al Santo Padre y en ello nos pondremos si Dios quiere en los próximos meses. Solicitaré al Santo Padre que se inicie el proceso para poder contar con ese colaborador inmediato.
La Catedral está en un proceso de rehabilitación. ¿Está satisfecho con el resultado?
Ahora mismo se puede decir que la Catedral muestra y luce una belleza pétrea extraordinaria. Ahora mismo aquel que llega y se acerca a ella, admira el proceso que se ha hecho. Aún quedan proyectos pendientes, la torre del reloj va a ser objeto también de restauración, queda la zona del claustro también, pero se ha hecho mucho. Ha sido un esfuerzo grande tanto por parte privada, como de las administraciones públicas que se han implicado, de tal manera que ahí está, esas puertas abiertas de una Catedral a la que llega todo aquel que está dispuesto a admirar y contemplar y encontrar también un espacio acogedor y habitable desde el punto de vista humano y religioso. Al mismo tiempo es una Catedral que se sigue desvelando, mostrando lo que ha sido un proceso de siglos, de adaptación, de sucesivas obras, modificaciones, que empiezan ahora a asomar. Yo creo que es una catedral que aún tiene mucho que desvelarnos y mucho que decirnos.
Estamos viendo conflictos de convivencia de peregrinos y turistas con los vecinos. ¿Le preocupa esta situación?
Siempre preocupa. A veces se dan acontecimientos o situaciones puntuales, que evidentemente no son generales ni mucho menos. Cualquiera de nosotros, si ahora mismo recorremos, las calles de Santiago, hay una convivencia pacífica y saludable. Puede haber a veces momentos puntuales de exceso de unos y de otros, pero tenemos que aprender todos y buscar esas reglas mínimas de convivencia y de respeto. Aquellos que habitamos la ciudad todos los días del año somos los primeros que tenemos que cuidarla, hacerla acogedora y amable, pero también el que te visita debe saber que llega a un lugar en donde también hay personas que lo habitan, espacios que tienen que ser cuidados y respetados por todos en su significación y singularidad. Yo creo que es un ejercicio común de convivencia donde necesitamos todos educarnos. A veces hace falta una normativa mínima, pero es un ejercicio de sentido común. Santiago es una ciudad hospitalaria, acogedora, y yo creo que eso tiene que ser la seña de identidad que nos distinga y que lo perciban los que llegan a esta ciudad también.
¿Cree que sería positiva una tasa turística?
Desconozco exactamente los matices que pueda tener. Otra cuestión es que esa tasa turística pueda redundar también en beneficio de la propia ciudad, en el sostenimiento de los servicios, en todo el mantenimiento de una ciudad. Si la tasa favorece eso y ayuda, no a disuadir, sino a saber que todos podemos colaborar a la hora de que siga siendo acogedora y dispuesta a recibir a todo el que se acerca a ella.
Hace unos meses decía que vivimos un momento demasiado polarizado. ¿Sigue percibiendo esa crispación?
Creo que nos sobran orillas enfrentadas y necesitamos espacios donde encontrarnos. Hace falta dejar señalar al de enfrente como un enemigo. Tenemos que buscar ese bien común en el cual todos podemos y debemos esforzarnos y dejar atrás etiquetas, prejuicios que nos sobran, ideologías que muchas veces lo que hacen es ensombrecernos o cegarnos a la hora de reconocer el bien que hay en unos y en otros. Estamos a veces con lenguajes demasiado descalificadores, agresivos necesitamos bajar un poquito ese volumen, que nos serene a todos los ánimos y nos permita descubrir que cuando convivimos y estamos juntos somos capaces de más. La legítima diferencia, por supuesto que está ahí, y la diversidad la tenemos que aceptar, es una riqueza extraordinaria, pero unidad y diversidad deben mostrarnos que hay un bien común en el que tenemos que empeñarnos todos.
Acabamos de cerrar un Año Santo y se avecina otro en 2027. ¿Ya están pensado en los preparativos?
Ya estamos pensando en él, aunque como el iglesia el año que viene Año Jubilar Romano y desde el punto de vista pastoral tenemos también toda una programación en torno al 2025, pero bueno, desde Santiago ya estamos pensando en el 2027. La del 2025 es una convocatoria de iglesia universal, y evidentemente un jubileo como el compostelano es un jubileo también universal, así que ya estamos también esbozos del 2027, con lo cual Santiago ya está pensando en el próximo Año Santo.
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