‘“The way, my way’ ha sido la tercera película con mayor taquilla de Australia”
“La historia de un hombre haciendo 800 kilómetros en el Camino de Santiago, buscando una revelación en el viaje, y dándose cuenta paso a paso, de que, la tenía delante durante todo el trayecto”, así describe su película, The way, my way, Bill Bennet, un filme que se estrenó el 23 de julio en el Teatro Principal. La película es una adaptación del libro homónimo y relata su experiencia haciendo el Camino de Santiago.

Bill Bennett, director y productor de ‘The way, my way’ / Sven Kaven
Antía Suárez
Bennett es un director, productor y guionista australiano que lleva desde 1983 en la industria. Entre sus obras, destacan películas como Kiss or kill (1997), En una tierra salvaje (1999) y Orden de arresto (1986), entre otras. Ahora, con su último largometraje sobre el Camino, el director ha conseguido recaudar casi 2 millones en taquilla, lo que la convierte en el tercer film australiano con mayor taquilla.
¿Qué le empujó a crear tanto un libro como una película de su experiencia haciendo el Camino de Santiago?
Para empezar, yo no quería hacer la película. Cuando realicé en 2013 el Camino francés tuve muchísimas dificultades, porque tenía una rodilla sin cartílago, además, no tenía ningún tipo de motivación, no me arrastraba ningun incentivo de superación o creencias religiosas, simplemente, había algo que me obligaba a hacerlo, tenía que recorrerlo y punto. Esto me desconcertaba profundamente.
¿Y encontró significado en el ejercicio?
Sí y no, es algo complicado de explicar. Realicé el Camino, y no sentí nada. Entonces me dije, si continúo, al llegar a Santiago, me vendrá una epifanía o algo. Asumí que al alcanzar la meta todo cobraría sentido, pero una vez más, llegué a la ciudad, y nada. Acto seguido, decidí escribir mi experiencia, pensando que procesando mis vivencias sería capaz de encontrar el significado de mi viaje. Y otra vez, no encontré nada. Entonces, publiqué mi libro, pensando que nadie lo leería, pero me equivoqué de nuevo.
Cuando habla de su libro, se refiere a The way, my way: a Camino memoir, ¿no?
Sí, exacto. Ahora ha alcanzado más de 1.000 reseñas de cinco estrellas en Amazon y se ha convertido en un best seller. Sin embargo, aún con todo este éxito, yo seguía sin querer hacer la película.
Sin embargo, la película existe, ¿qué lo empujó a crearla?
Más bien quién. Un amigo mío, que es uno de los distribuidores más respetados de Australia leyó mi libro y me dijo “mira, creo que aquí hay una película, deberías hacerla”. Yo seguí negándome, no podía crear una película sobre mí mismo. Fue ahí cuando mi amigo me empezó a contar el impacto que había tenido mi obra en él, y me dijo “si consigues trasladar la esencia de tu libro a una película, puede ser un gran largometraje”, y al final, me acabó convenciendo.

El Teatro Principal el día del estreno de 'The way, my way' / Sven Kaven
¿Y cómo fue la experiencia? ¿Cree que consiguió trasladar esa “esencia” a la adaptación cinematográfica?
Yo diría que sí. Mi libro del Camino tiene un tono muy humorístico, algo que no se suele ver en la mayoría de las obras de la temática, que acostumbran a ser mucho más serias. Y claro, ahí estoy yo, leyendo a todos estos autores hablar del peregrinaje con tal seriedad y rigurosidad, yo no quería transmitir eso, quería explicar mi experiencia. Y es realista y llena de autocrítica. Es un poco como el tipo de humor que hace el escritor estadounidense Bill Bryson, una gracia basada en ser abierto y sincero con las cosas en las que me equivoqué y mi estupidez.
Entonces, es una historia cruda, sin tapujos.
Si la tuviera que definir, diría que es una película sobre un hombre obstinado, egocéntrico y arrogante –pero también una persona encantadora– que decide embarcarse en una peregrinación de 800 kilómetros sin saber por qué, y que poco a poco, a lo largo del Camino, se va dando cuenta de que está cambiando.
¿Cómo fue el proceso de grabación?
Originalmente, iba a ser una película con un gran presupuesto. Pero después, comencé a pensar que este largometraje iba a ser diseccionado por los peregrinos que lo vieran, así que necesitaba ser muy exacto en sus localizaciones. Si lo piensas, el equipamiento cinematográfico de una película de gran presupuesto es muy complicado de transportar, es casi como si tuvieras que mover un océano entero: sería necesario trasladar de un lado a otro las cámaras, luminarias, acomodar actores de caché, cortar tramos enteros del Camino... Y no, yo sabía que si quería transmitir la esencia del Camino y de mi libro tenía que ser todo más pequeño: con un equipo transportable, actores de confianza... Al final, todo nuestro equipo podía caber en sólo tres furgonetas. Y en cuanto a los actores, he trabajado con estrellas, y puede ser extremadamente molesto. Aquí necesitaba trasladar la experiencia peregrina, por así decirlo, con pocos actores que estuvieran dispuestos a introducirse en la vida del Camino. Además, también participaron los peregrinos con los que había hecho mi camino y en el que están basadas las obras.
Todas las obras sobre el Camino son muy serias, yo quise hacer algo con humor y autocrítica, que representase mi realidad
¿Y consiguió ese nivel de veracidad que buscaba?
Sí, pero no sin un trabajo previo de planificación. Para ser lo más veraces posibles hubo un trabajo de localización en profundidad. Por ejemplo, si un tramo del camino está al principio de la ruta, en la película también aparece al principio del trayecto. Así mismo, aunque un plano quedara más bonito si cambiábamos la dirección, si no se correspondía con la realidad, no nos servía. Fui un maníaco con que todo fuera un reflejo real de la experiencia.
¿Qué partes de Santiago se pueden ver en la película?
En la ciudad es donde menos grabamos, pero se pueden ver los locales el Gato Negro y otro de las afueras, así como la Catedral y la praza do Obradoiro.
De su larga lista de obras cinematográficas, ¿qué diferencia esta pieza de otras de su carrera?
Para empezar, es una historia sobre mí, una historia, que al igual que el libro, es muy real. He sido abierto con los errores que he cometido y con cosas que no son buenas de mi mismo. Pero al final del día, eso es lo que atrae al público, porque todos cometemos errores y nadie es perfecto. Siento que por fin entendí el significado del Camino para mí: era hacer esta película.
Ahora que la película ya se ha estrenado en Australia, ¿la proyección en Compostela es la primera en Europa? ¿Piensa distribuir la obra en salas europeas?
La primera fue en Croacia en junio, en una conferencia del Camino europeo, esta sería la segunda proyección europea. Johnny Walker fue el encargado de organizar el evento aquí en Santiago, al que asistirán varios peregrinos que formaron parte del reparto del largometraje. Por otro lado, nuestra idea es que la película se proyecte en salas europeas. Y ahora ya estamos trabajando en una secuela, The way, her way, que explora el Camino desde una experiencia femenina. Esta idea nace de una exploración del género, en la que me di cuenta de que no había obras del Camino que contaran la vivencia desde el punto de vista de una mujer.
¿Tiene ya fecha de estreno la secuela?
No, aún acabé ahora de escribir el guión, así que no tengo un prognóstico de cuando estará acabada la película. Ahora mismo nos estamos centrando en distribuir The way, my way por Europa, y qué mejor lugar para hacerlo que Santiago de Compostela, la meta final del Camino. Y bueno, la presentación del largometraje en el Teatro Principal fue todo un éxito, se acercó un montón de gente de todo tipo: peregrinos, integrantes de la película, cinéfilos, vecinos, etc. Fue una velada mágica en la que se hizo un visionado de la obra y una presentación en la que participamos mi mujer, Jennifer Cluff, que produjo la película junto a mi y también se interpretó a si misma, y otra gente que hizo posible la obra.
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