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APÓSTOL 2024

'Fuegos pequeños' para despedir unas grandes fiestas del Apóstol en Santiago

En las horas previas al lanzamiento del espectáculo pirotécnico que selló, desde la Alameda, el Apóstol 2024, se vieron en los alrededores colas en bares y terrazas, ya fuera cenando o de picoteo, parkings llenos, y miles de personas en el centro

Xabier Sanmartín

Xabier Sanmartín

Santiago

Gente en la calle, mucha, y pólvora en el cielo, a mares, sellaron este miércoles las Fiestas del Apóstol con los llamados fuegos pequeños, un espectáculo pirotécnico con base en la Alameda, cuando el pasado año tuvo como trampolín lo alto del Monte Gaiás.

Ideados y lanzados por la Pirotecnia Igual, a diferencia de la noche del 24 de julio, con fuentes de luz y color desde la Alameda, la Cidade da Cultura y las escaleras el Parque de Carlomagno (Fontiñas), este miércoles fue el parque del Paseo de los Leones, el de las estatuas de Rosalía, García Lorca y Valle-Inclán, el que regó el cielo de Compostela de versos de color, poemas con forma de palmera y frases efímeras, como son los fuegos, tan artificiales como naturales, dentro de unos festejos abiertos el pasado 19 de julio.

Despedida del Apóstol con los 'fuegos pequeños' vistos desde la Praza da Quintana

Ruth Beltrán

Algo más cortos que los grandes, los fuegos pequeños, duraron 17 minutos, uno y pico menos que los del 24, y tuvieron más colorido, con un arranque en tonos rojiblancos y un final muy logradon con ruido y estrellas superpuestas con ondas expansivas gigantescas, unas dentro de otras, acumulando estruendo pero con hueco para alguna filigrana en forma de flor rojiza, parte de 1.400 kilos de pólvora.

Público en la Alameda. Abajo, las psicólogas Tamara Capelo, Eva Garabal, Sandra Ramallo y Estela Santiago /

Público en la Alameda esperando los fuegos que ponen fin al Apóstol / Jesús Prieto

Y todo tras una jornada final con un concierto de Antònia Font en la Quintana y un espectáculo de humor circense en Galeras protagonizado por Antón Coucheiro (y la obra Cigani 100 %), actor que junto a dos músicos de apoyo (Nicolás Portas a la tuba y Raúl Andrade, a la trompeta) reunió a cerca de 300 personas, la mayor parte menores que le obligaron a una posterior sesión de selfies tras acabar un show muy participativo con el césped y los árboles como escenario, con mucho humor, para grandes (“La izquierda tiene que hacer más ruido, siempre fue así y ahora se está viniendo arriba la derecha y hasta la ultraderecha) y pequeños (“¿Qué os dan de desayunar?”).

El Punto Lila, parte esencial de las fiestas, muy activo

Eva Garabal coordinaba este miércolesel Punto Lila de la Alameda, junto a otras psicólogas como Tamara Capelo, Sandra Ramallo o Estela Santiago, que comentaron en charla in situ con EL CORREO que el pasado día 24 trataron “con más de medio millar”, ya fuera porque requerían consultas o eran protagonistas de las actividades formativas de este equipo con psicólogas especializadas en violencia de género y violencia machista, “con un protocolo preparado, en caso necesario”, coordinadas si la ocasión lo requería con la Policía Local y otras entidades que tutelan los festejos.

Mar de gente abajo y de fuego arriba

Las psicólogas Tamara Capelo, Sandra Ramallo, Eva Garabal y Estela Santiago / Jesús Prieto

Y en la jornada de este miércoles hablaron con “más de 200 personas” antes ya de las diez de la noche. “En Santiago el Punto Lila ya tiene cierta traición, este servicio existe desde el año 2017 y es un recurso muy conocido. Todo el personal que lo integra son psicólogas especializadas, que dan indicadores para detectar situaciones graves y también plantean a través de juegos distintas propuestas informativas.

Entre semana, se acercaron más personas de 45 años o más y durante los fines de semana de menos de 30”, detalla Eva Garabal, parte de un dispositivo que además hizo durante las fiestas acciones itinerantes. Y ahora, la Fiestas del Apóstol se echan a dormir hasta el julio de 2025, dejando tras de sí, olor a pólvora. risas compartidas, música, teatro y un debate sobre si lo ofrecido ha estado a la altura de lo que merece una ciudad como la capital gallega.

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