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Barcavella, la aldea de Santiago en la que solo resisten dos habitantes

El rural de Compostela también sufre los efectos de la despoblación

En el municipio hay 20 lugares con menos de una decena de habitantes

Así es Barcavella, la aldea de Santiago en la que solo resisten dos habitantes

Jesús Prieto

Jorge Maril

Santiago

Según los datos del 2023 del Instituto Galego de Estatística (IGE), Santiago de Compostela tiene en su territorio más de 20 aldeas con 10 habitantes o menos.

Puede ser el caso de O Alto o A Foca, sin ciudadanos actualmente, y otras que llevan perdiendo población desde hace mucho tiempo, quedando prácticamente despobladas.

Uno de los ejemplos de aldea bastante deshabitada es Barcavella, una de las más pequeñas de la parroquia de San Pedro de Busto, que linda con Sigüeiro y Trazo.

José Montaos, presidente de la asociación de vecinos de la parroquia de Bustos explica que “en Barcavella viven actualmente solo dos personas fijas. A lo largo de los años, la población se ha ido reduciendo, ya que la gente decidió irse a la ciudad o trasladarse a lugares más cercanos como Sigüeiro o Trazo”, relata.

Aunque todo el año viven solo dos personas y en la aldea están censadas un total de siete, lo habitual es que en el fin de semana haya más gente. El tipo de visita es “ir a ver a los abuelos”, declara Montao. Este fenómeno no es exclusivo de Barcavella; en A Casanova, otra aldea cercana de la misma parroquia, también viven únicamente dos personas en una casa.

Origen del despoblamiento

Montaos explica que la despoblación es una tendencia que lleva afectando a esta zona del rural compostelano durante las últimas cuatro o cinco décadas. “Desde que Santiago y Coruña se han desarrollado, la población decidió mudarse a las ciudades en busca de mejoras en su nivel de vida. Aquí no hay transporte público, y para hacer la compra o cualquier otra actividad básica, hay que coger el coche y desplazarse hasta Sigüeiro o Santiago”, señala.

Esta falta de servicios básicos, combinada con una población mayoritariamente envejecida, hace que la vida en Barcavella sea cada vez más difícil”, añade.

Ventajas de vivir en el rural

A pesar de todo, Montaos destaca uno de los aspectos positivos de vivir en un entorno rural tan apartado. “La calidad de vida aquí es algo que solo se experimenta estando en el lugar. Si yo quiero ir por la tarde a dar un paseo, me voy y me refresco. El aire que hay aquí es muy limpio, no hay ruidos. Si tienes una vida de estrés y te das una vuelta por aquí, estoy seguro que te vas a despejar porque desconectas”, comenta.

Durante la pandemia, por ejemplo, los residentes pudieron disfrutar de cierta libertad que no se encontraba en las ciudades, saliendo a pasear y manteniendo un estilo de vida similar al de antes de la irrupción del covid, tal como comenta uno de los vecinos de la aldea, “había que cortarse un poco por si venía alguien a tocar las narices, pero yo siempre fui a limpiar la leira”.

Vecina de Barcavella

Vecina de Barcavella / Jesús Prieto

Desventajas

Sin embargo, Montaos es consciente de que no todo es perfecto en Barcavella. “El principal problema es la necesidad de un coche para todo. No todo el mundo tiene acceso a un vehículo, especialmente la gente mayor que ya no puede conducir o que nunca tuvo un carnet de conducir. Además, los servicios son limitados; aunque tenemos suministro de agua propio que controlamos nosotros, no el Concello, y electricidad, no tenemos transporte público, y el acceso a actividades sociales y culturales es muy reducido. Tenemos que ir a hacerlas hasta el centro sociocultural situado en la aldea de Vilariño. No hay una dinamización para la gente de aquí, estamos olvidados totalmente”, admite.

Rutinas de la población

El día a día en Barcavella es bastante calmado, según explica Montaos. “Las personas que están en edad de trabajar y viven aquí, generalmente se dedican a la agricultura o la ganadería y pasan el día en sus explotaciones o fincas. Mientras que la gente mayor hace sus recados, sus tareas domésticas y salen a dar paseos por la tarde. Es una vida muy tranquila”.

En cuanto a la vida social en Barcavella, Montaos detalla que las oportunidades de interacción son limitadas. “La relación entre los vecinos suele darse en los paseos de la tarde o quedando en una marquesina de la antigua parada de autobús para hablar los días que no llueve. Además de las actividades que organiza la asociación de vecinos y el ayuntamiento en el centro sociocultural. Por ejemplo, los domingos, la gente va a la iglesia y después se toma un vermut, lo cual es una oportunidad para socializar. Desde la asociación de vecinos también organizamos eventos como la pulpada anual en agosto, donde la comunidad se reúne para disfrutar y conversar y el Concello organiza en el centro sociocultural actividades de manualidades o de informática”, relata Montaos.

Soluciones para atraer a gente

Para aumentar la población, la asociación de vecinos de la parroquia de Busto, liderada por Montaos, ha estado trabajando activamente para mejorar las condiciones de vida en Barcavella y las aldeas circundantes.

El puente de Barcavella

Jesús Prieto

Una de las principales iniciativas ha sido el intento de modificar el Plan Xeral de Ordenación Municipal (PXOM) de Santiago. “Esta zona es un poco diferente al resto, hay mucho terreno, pero está todo enfocado a un terreno agrario, lo que imposibilita que la gente venga aquí y construya. Hemos mantenido conversaciones con el Ayuntamiento y si se llegase a un acuerdo político de todas las formaciones, que permitiese edificar con un control, facilitaría que más personas pudiesen establecerse aquí”, explica Montaos.

A pesar de los esfuerzos de la asociación, su presidente denuncia la falta de atención por parte del Ayuntamiento. Un ejemplo de esto es el estado del puente que permite acceder a los vecinos de Barcavella a sus tierras.

Estado del puente que permite acceder a los vecinos de Barcavella a sus tierras

Estado del puente que permite acceder a los vecinos de Barcavella a sus tierras / Jesús Prieto

Cayó en diciembre del 2022, por los temporales. Aún estaba gobernando el PSOE, vino aquí Bugallo y dijo que lo iban a reparar por vía de urgencia. A pesar de las promesas, el puente sigue en mal estado, el puente está hueco y en cualquier momento cae. Nosotros contactamos nuevamente con el Concello y tienen la disposición de hacerlo. Además, los vecinos que necesitan cruzarlo tienen que buscar alternativas para acceder a sus tierras, no es un impedimento, pero estos vecinos pagan los mismos impuestos que alguien que vive en la ciudad”, critica Montaos. Y afirma que “si se hubiese reparado cuando cayó sería una obra mucho más barata y rápida”.

Actualmente, los vecinos también solicitaron la creación de un espacio de recreo junto al río, que podría servir como área de pasatiempo y atraer a más visitantes a la zona. “Al Concello le pedimos hacer, en el entorno del río, no una playa fluvial, pero una especie de sitio de esparcimiento donde la gente pueda venir a hacer una barbacoa o a tomar unas cervezas, por ejemplo. Es un sitio de pesca, sobre todo, donde las personas en abril-mayo van a pescar. Este espacio solo lo conocemos los que estamos aquí, es un sitio espectacular y súper relajante. Además, el río hace una especie de playa, por lo que si lo señalizas y le das un poco de bombo, dinamiza mucho la zona”, explica .

José Montaos finaliza con un mensaje a las autoridades para que se preste más atención a las necesidades de las aldeas rurales como Barcavella. “Estamos olvidados por el Ayuntamiento, y aunque la calidad de vida aquí es espectacular, necesitamos que se cubran unos servicios básicos que a día de hoy, en el año 2024, no tenemos. Espero que la Senda Verde atraiga a más visitantes que descubran lo que tenemos aquí, porque es un lugar espectacular y no hay sitio mejor para vivir”, concluye.

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