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CINE

Jonás Trueba: "Hay que luchar para que sigan existiendo las salas de cine, son fundamentales"

Visita Santiago para presentar su nueva película, 'Volveréis', comedia de la que habla este sábado en Numax, tras visitar los Duplex en Ferrol. Además, este domingo, acude a los Cines Cantones de A Coruña

Jonás Trueba al centro, flanqueado Itsaso Arana y Vito Sanz; director e intérpretes, respectivamente, de 'Volveréis', película que se presenta en Santiago.

Jonás Trueba al centro, flanqueado Itsaso Arana y Vito Sanz; director e intérpretes, respectivamente, de 'Volveréis', película que se presenta en Santiago. / Mariscal (EFE)

Xabier Sanmartín

Xabier Sanmartín

Santiago

Cuando a Jonás Trueba le hacen un análisis de sangre, llaman a la filmoteca. En vez de glóbulos rojos, blancos y plaquetas, le extraen primeros planos, medios y claquetas. Nacido en Madrid en 1981, Jonás Groucho Rodríguez Huete es hijo de la productora Cristina Huete y del director Fernando Trueba, una familia de Oscar desde que Hollywood premió Belle Époque como Mejor Película de Habla no Inglesa. Ahora, aquel niño que sonreía en Los Angeles en 1993 con su sudadera granate, es un cineasta serio de estilo afrancesado y pasión irredenta. Este sábado, a las 12 h., da una charla en el cine Numax dentro de su gira por Galicia para presentar en Santiago Volveréis, una comedia de premisa divertida convertida en buen ejemplo de cine hecho con poco gasto y sumo gusto, un filme que ganó el galardón Europa Cinemas Cannes Label Prize a la Mejor Película Europea de la Quincena de Cineastas del pasado Festival de Cannes.

Admiración por Cineuropa

Vuelve a Santiago, ciudad que conoce bien

He tenido la suerte de visitar Santiago desde mi primera película. Gracias al festival Cineuropa, tuve mis primeros contactos con Santiago, allá por 2010 o 2011. Es un festival lleno de público joven y de encuentros muy divertidos, bonitos e intensos, con debates después de las películas, un tipo de festival que ya quisiéramos tener en Madrid... Luego, conforme he seguido haciendo películas, he ido volviendo, bien con Cineuropa o con los cines Numax, que se crearon poco después (2014-2015). Numax es un proyecto que he seguido siempre con mucha admiración desde que fue creado por Ramiro Ledo y otras personas, de hecho, ahora está a cargo de otras personas, pero estoy muy feliz de que siga existiendo porque es uno de los proyectos culturales más bellos que hay, tiene cine, librería, distribuidora, espacio creativo... En esos viajes siempre queda algún rato libre que aprovecho para pasear por Santiago, que es, sin duda, una de las ciudades más hermosas que tenemos en España.

Amistad con Ramiro Ledo

Por cierto, en la escena coral que cierra Volveréis me pareció ver al mismo Ramiro Ledo...

Sí, somos de la misma generación. Empezamos a la vez con nuestras películas, luego él se convirtió en distribuidor y hace años que vive en Madrid, de hecho, somos muy cercanos, y mantenemos una amistad muy grande. Admiro mucho su trabajo como distribuidor desde Atalante e, igual que otros muchos amigos que aparecen en la película, también sale Ramiro, una de las personas más bellas que conozco.

¿De que semilla parte el guion de Volveréis, que firma a medias con la pareja de intérpretes protagonistas, Itsaso Arana y Vito Sanz?

De varias semillas. Cada película nace de varias cosas: deseos, intuiciones y, en este caso, del deseo, casi la necesidad, de hacer otra película, hacerla rápido, que fuera ligera y divertida, y que reuniera de nuevo a mis amigos, a las personas con las que trabajo tanto delante como detrás de la cámara. Y hay una frase que viene resonando en mi cabeza desde hace años, una frase que dijo mi padre, que siempre consideré que era una boutade, y que expresa su idea de que hay que celebrar las separaciones en vez de las uniones. Y, de pronto, me doy cuenta de que esa frase me sirve para plantear una comedia. Una pareja que se va a separar, decide celebrarlo, con todo lo que eso tiene de paradójico. Y la película se carga también mucho de la idea de guardar fidelidad a las mismas personas, actores y técnicos, con lo que eso supone de privilegio, de suerte y de emoción, pero también de complejidad porque van pasando los años, nos vamos haciendo mayores, y surgen vicios, complejos... Y la película acaba recogiendo la historia de la pareja protagonista, pero también esos aspectos sobre cómo seguir trabajando juntos.

Salas de cine versus plataformas de streaming

¿Cómo valora la evolución de la distribución en el cine, ahora que, por ejemplo, cintas como Wolfs llegan a plataformas una semana después de estrenarse en salas?

Es complejo responder a esa pregunta. Ha cambiado mucho todo, con aspectos positivos y otros no tanto. Yo tengo claro que me interesa hacer un tipo de películas que se estrene en salas de cine, luego, me parece muy bien que las películas puedan encontrar una segunda ventana en las plataformas y que ambas partes puedan convivir, y ahí está el quid de la cuestión, cómo lograr que puedan convivir esos dos mundos, que todavía podamos ofrecer a los espectadores que aman más el cine la posibilidad de salir de casa, caminar, coger un transporte público o lo que sea, y llegar a una sala de cine a ver una película en concreto porque tú decides pagar por ver esa película en concreto, otorgándole una especie de confianza, de fe, algo muy importante frente a esa idea de la vida a domicilio, de que todas las películas están ahí, a golpe de click en tu ordenador o en la televisión, que está bien, y es algo de lo que yo también me beneficio, pero no me gustaría que solo hubiera eso, no me gustaría que desaparecieran las salas de cine. Es complejo pero hay que reivindicar las salas de cine y hay que luchar para que sigan existiendo porque son fundamentales.

Relación con el público

Quienes hacen películas hilan hoy giras de presentaciones al estilo del sector del libro, promoción atípica cuando su padre tenía sus años e hizo La niña de tus ojos (1998)...

Hace años, veías la huella de la época donde existían los cine clubes, en los años 70 y 80, algo que luego se perdió y ya no te encontrabas presentaciones ni coloquios en los cines. De hecho, cuando yo era adolescente en los 90, no existía eso, pero, a partir de un momento, creo que coincidiendo con la época de la crisis, algunos cineastas empezamos a recuperar esa tradición del coloquio, del encuentro con el público y las presentaciones, a partir del año 2011, 2012 y 2013 y, hoy se ha instalado otra vez como algo que parece como una obligación. Es muy bonito, pero me da cierto pudor, porque el espectador que va a ver mi película no tiene porque encontrarse conmigo. Simepre digo: '¡A ver si les va gustar y luego se la estropeo yo después!'... (bromea). Hay salas como Numax, los cines Duplex en Ferrol, donde estuve este viernes, o los Cantones de A Coruña que visito este domingo (19 horas), donde te apetece estar, ver las salas, estar con la gente... Además, en las presentaciones siempre te llevas algo que de lo que puedas aprender y, a veces, el público te descubre cosas de tu propia peli.

A mi siempre me gusta compartir las experiencias de los que hacemos cine con los demás, con los espectadores, no tanto sintiendo que doy una clase si no compartiendo mis emociones con el cine pero también mis dudas y otras maneras posibles de hacer cine y de pensar el cine. Y eso es importante porque, demasiadas veces, se impone una idea del cine o un discurso que yo trato de dejar de lado para mostrar otras vias, como la mía y la de otros muchos cineastas que contravienen, a veces, la norma imperante, y estas charlas siempre son una oportunidad de compartir y de recibir, de conversar en un espacio de pensamiento. Me lo tomo así.

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