Entrevista | Sor Alicia Lourido Exdirectora de la Cocina Económica de Santiago
“La despensa está muy vacía: hemos perdido la ayuda de Europa y numerosos donativos”
La directora de la Cocina Económica se despide después de seis años al frente del comedor social

Sor Alicia Lourido muestra la merluza a la romana del menú de un día de semana en la Cocina Económica de Santiago / Antonio Hernández

Sor Alicia Lourido { A Coruña, 1946 } se despidió este viernes de la Cocina Económica de Santiago para trasladarse a la de Santander. Lo hizo con la sensación del deber cumplido, aunque con un extraño sabor de boca por el difícil momento que atraviesa el comedor social.
Después de seis años de incansable trabajo, sor Alicia, deja la Cocina Económica de Santiago para trasladarse, también como responsable, a la de Santander, ¿cómo ha sido la experiencia vivida aquí?
Bueno, la experiencia ha sido muy gratificante. No había trabajado en comedores sociales. Había estado con menores, luego con discapacitados intelectuales; y al venir a la cocina económica, pues sí que me impresionó un poco. Había trabajado en el mundo de la exclusión, porque trabajé muchos años en Cáritas, pero directamente en comedores sociales no había estado nunca. Y la verdad es que una se encariña con la gente y la experiencia es altamente positiva.
Y ahora se va a Cantabria a otra cocina económica...
No, no. Eso no es por elección, eso te lo dan ya hecho. Somos lo que se llama vulgarmente superioras, que nosotros nos llamamos hermanas sirvientes: cambiamos de destino habitualmente a los seis años.
¿Cuál era la situación cuando usted llegó a Santiago hace un lustro y cómo es la que queda?
La realidad es que cuando llegué estábamos bien servidas. En la actualidad, sí que tenemos necesidades, en principio, pienso que debido a la carestía de la vida. Entonces, los que te ayudan también tienen un sobre coste. Y las ayudas menguan; sobre todo, las ayudas en alimentos. Antes teníamos, por ejemplo, la ayuda del mercado común (UE), que llegaba a través del Banco de Alimentos cada dos o tres meses. Nos mandaban leche para casi para medio año, traían aceite en cantidad, legumbres, macarrones, arroz... No había que comprar nada. Pero todo esto se ha anulado. Desde que el año pasado se suprimió este convenio que tenía el Estado.
“Aquí todo el mundo es bien recibido. Sea de la religión que sea, tenga el ideal político que tenga. Son personas y eso es lo único que cuenta”
Pero, ¿por qué han eliminado esta ayuda tan necesaria?
Parece ser, según dicen, que ahora ayudan a familias concretas con hijos, entregándoles dinero directamente. No sabemos cómo es, pero lo cierto es que ahora la cocina se resiente. En este momento la despensa está muy vacía, porque hay que andar comprando, y solo se puede hacer según vienen los dineros, que también han bajado, porque los donativos han descendido. Entonces, en este momento la Cocina Económica tiene muchas necesidades.
¿Es menos solidaria la gente de Santiago ahora, entonces?
Yo creo que no. Santiago ha dado altamente muestras de generosidad. No creo que la gente haya perdido ilusión, porque todos los días se sigue recogiendo algo en el cepo, pero si antes recogíamos billetes, ahora se cogen muchas monedas; o sea, menos billetes, poquitos...
¿Han llamado a las administraciones ante esta situación?
Pues un poco sí. Bueno, estamos esperando respuestas. Te dan buenas palabras. Después habrá que ver cuándo y cómo.
Y en el momento que tienen la despensa medio vacía, ¿cómo hacen para prestar el servicio?
Pues nada, con el dinero que llega hacemos nosotras la compra en mayor volumen; pero claro, como decimos en mi tierra: un montón onde se quita e non se pon, pronto se descompón. No obstante, a los usuarios se les está garantizando la alimentación como siempre, es decir, una alimentación en cantidad y en calidad.
Y a la hora de cocinar, ¿se le echan ahora más patatas que carne al guiso debido a la escasez?
De momento, no. Se sigue haciendo todo exactamente igual que antes. Pero bueno, si entra menos y se sigue gastando lo mismo...
¿Cuántos usuarios hay ahora?
Han crecido los comensales. Hemos pasado de entre 170 y 180 a más de 200 platos. Eso también hace que las arcas se vacíen antes.
Sobre el perfil del usuario, de la persona que viene a la Cocina Económica, ¿se ha percibido algún tipo de cambio en los últimos años?
En estos últimos años ha aumentado enormemente el número de extranjeros, básicamente hispanoamericanos de Perú, Venezuela, Chile, Colombia. El 75-80 % del aumento es gente de fuera. También están viniendo más marroquíes, muchos musulmanes, a los que hay que hacerles la comida aparte.
Porque aquí no se hacen distinciones entre religiones o ideologías, no?
No, no, no, aquí todo el mundo es bien recibido. Sea de la religión que sea, tenga el ideal político que tenga. Son personas y eso es lo que cuenta. Si algo tiene la cocina económica es que la acogida es impresionante tanto por parte de las hermanas como de los trabajadores. Tenemos una plantilla que responde al 100 % a todo.
¿Comprueban de alguna manera si la necesidad del usuario es real?
A la entrada, a algunos se les ve... Y hay que decirles: mire, este no es un sitio para usted; esto es un comedor social para gente que no tiene recursos. Y la mayoría lo entiende. Porque si no vendrían muchísimos. Hasta peregrinos... Vienen muchos. Por eso hay que estar atentos, y eso se nota.Entonces, automáticamente les decimos que no es un comedor para ellos.
¿Siguen los usuarios haciendo una pequeña aportación cada día?
La cocina se llama económica, no se llama gratuita y el tema económico es porque lo que se quiere ser es un espacio de reeducación. Entonces, lo que no cuesta no se valora y antes se veía comida tirada, bolsas que ni siquiera se abrían. Nosotros ofrecemos desayuno, comida y cena por dos euros. Y con eso el usuario tiene acceso a una alimentación equilibrada.
Entiendo que esos dos euros sufragan una parte muy pequeña del servicio...
Dan para muy poco. Y estos son los que pagan. Hay mucha gentemque de manera justificada no lo hace, porque no tiene; pero aunque no tenga, tiene que comer. Entonces, hay gente en situación de emergencia que no puede pagar y no pasa nada.

Sor Alicia Lourido la Cocina Económica de Santiago / Antonio Hernández
¿Le ha tocado vivir algún episodio desagradable?
No, no, creo que el ambiente en la cocina es bastante positivo, puede haber alguno que un día venga un poco acelerado, pero generalmente si tienen algo lo tienen fuera, dentro se respeta.
¿Qué recuerdo se lleva de estos años en Santiago?
Pues llevo un recuerdo gratificante. Llevo un recuerdo de decir: he luchado o he deseado que la cocina económica fuera una familia y me marcho sintiéndome miembro de esta familia.
- III Feria de Antigüedades y coleccionismo, este sábado y domingo en el Outlet Área Central
- El restaurante de Santiago que ha enamorado a un conocido influencer gastronómico: 'Volveré, directo a mis favoritos
- Fray Tomás, párroco de Conxo: «No quiero acostumbrarme al deterioro del templo»
- El Grupo Pérez Rumbao abre el nuevo concesionario oficial Volkswagen en Santiago
- Buscan unos figurantes muy especiales para una «gran producción de época» que pronto se rodará en Santiago
- Paro total de los buses urbanos en Santiago: la quinta jornada de huelga comienza sin servicios mínimos
- Santiago abre las rebajas sin grandes colas y con tiendas cerradas por la huelga: «Ya no son lo que eran»
- Lavacolla se libra de momento de almacenar misiles de guerra por el limitado perímetro de seguridad


