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Solidaridad de ida y vuelta entre Santiago y Guinea Ecuatorial

Usuarios de la Asociación de Dano Cerebral de Compostela recaudan fondos para una entidad africana, Asama, con productos elaborados por ellos mismos/

Ismael González, izquierda, Vitorino López, José Suárez, Laura Sosa, Ana Isabel Pedrosa, Mónica Blanco, Antonio Calviño, Óscar Salgado y Emy Antonio García, en la sede de Sarela

Ismael González, izquierda, Vitorino López, José Suárez, Laura Sosa, Ana Isabel Pedrosa, Mónica Blanco, Antonio Calviño, Óscar Salgado y Emy Antonio García, en la sede de Sarela / Alina Rodríguez

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Koro Martínez

Koro Martínez

Santiago

Embarcados en una aventura solidaria que les ha llevado a establecer vínculos muy estrechos con una asociación de personas con daño cerebral adquirido en Guinea Ecuatorial, usuarios de la compostelana Sarela acaban de poner a la venta en su tienda online una colección de productos elaborados por ellos mismos con telas del país africano, con la idea de que todo lo recaudado sea donado a Asama, entidad ubicada en la ciudad de Bama y que también se ocupa de la defensa de los derechos de la mujer y la infancia, con especial atención a la lucha contra el SIDA.

Coleteros, bolsas plegables, porta lápices, portatodo y llaveros diseñados y confeccionados en Compostela configuran el resultado de una iniciativa que va mucho más allá de lo meramente tangible, en un viaje de ida y vuelta en el que Asama obtendrá la cuantía recaudada, y en el que los participantes de Sarela reciben la gratificante sensación de saber que todavía pueden sentirse útiles pese a que la enfermedad cambió sus vidas por completo.

Sentimiento de pertenencia a un grupo y ser muy consciente de que “hoy ayudas tú, pero mañana eres tú el ayudado, yo fui tantas veces ayudado”, es una de las razones por las que Ismael González se ha sumado a este proyecto solidario, y eso que admite que antes “como mucho había cosido algún botón en la mili”, pero “sin práctica no hay nada y aprendido no ha nacido nadie”.

La idea de poder colaborar con Asama le parece fantástica, aunque en conversación con EL CORREO GALLEGO la describe con unas palabras mucho más claras y rotundas, dentro de una de las numerosas actividades que desarrolla en el centro de día de la Asociación de Dano Cerebral de Compostela Sarela.

Dos usuarios de Sarela con las telas africanas

José Suárez, junto a la terapeuta ocupacional Marta Santos / Alina Rodríguez

Con 61 años, los últimos 17 adaptándose a las secuelas provocadas por un ictus, Ismael González asegura que “estamos ocupados todo el día, leemos noticias y las desarrollamos, tenemos fisioterapeuta, ayuda de una neuropsicóloga si tenemos algún problema o necesitamos consejo, y la verdad es que con los pocos recursos que les da la administración hacen una magnífica labor”.

Mecánico de motos de profesión, afirma que “antes del ictus no te puedo decir si era feliz o no porque no sabía lo que era la felicidad, ahora la conozco; la felicidad es estar con los compañeros que tengo aquí, en Sarela, porque yo antes estaba muy solo y ni sabía que lo estaba tanto”. Ese giro radical en su vida lo atribuye a un enorme cambio psicológico dentro de un proceso en el que “me tuvieron incapacitado cinco años por lo menos, hasta que cambió la ley, y poder ver que vas haciendo cosas...”.

También para Laura Sosa es muy importante ir comprobando cómo poco a poco y pese “a las secuelas de movilidad por el ictus, vas teniendo cierta autonomía gracias a Sarela”.

Paraguaya de 51 años, explica que le sobrevino la enfermedad en su país en 2019, siendo directora de un colegio al que se dedicaba por completo. Se mudó a Galicia y entró en contacto con la asociación hace dos años, donde participa en diferentes talleres del servicio de mejora y mantenimiento de la autonomía personal e inclusión social (Mapis), “muy buenos para nosotros porque nos dan la posibilidad de tener parte de nuestro tiempo ocupado”.

Sin grandes dificultades para la costura, si bien admite que hay que tener cierta destreza, indica que “ellos ya tienen las telas cortadas y eso nos ayuda mucho”.

Respecto a la colaboración solidaria con Asama, Laura Sosa la considera una iniciativa muy positiva, puesto que a través de ella “sientes que todavía sirves para algo, que a pesar de las muchas secuelas que te quedan, sí que estás aportando algo, una semilla entre tantas otras, y más para un proyecto como este con gente de África”.

Aprovecha la ocasión para reivindicar la calidad de los productos que elaboran artesanalmente y recalca que “puedes comprar un bolso de una marca cualquiera, pero si adquieres el de Sarela, estás aportando un granito de arena a esta asociación africana, y también a nosotros porque nos ayuda a ocuparnos en algo realmente importante”.

La idea de colaborar con Asama surgió a raíz del contacto de un miembro de la plantilla de Sarela con la asociación durante un viaje de trabajo a Guinea Ecuatorial porque “ao igual que nos axudan a nós, tamén nos gusta axudar, e con esta asociación hai uns vínculos”, explica la monitora Mariana Ansía Calviño, quien indica que “Rocío trouxo telas e propuxo facer algo con elas nos Mapis e doar a Asama o recadado co que fixéramos”.

Encargada de esta actividad creativa para la tienda con gente del servicio de Mapis y del centro de día, su trabajo consiste en guiar a los usuarios para que sean ellos quienes “fagan todo o proceso, desde pensar o que se vai facer ata deseñalo, pero tamén pensar o que hai que ter para facelo”. De lo que se trata, subraya, es de “en base ás habilidades que teña cada un, con todo o que saben e poidan achegar, que sexan as persoas usuarias as que decidan un pouco o que queren facer” y, sobre todo, de “traballar na súa autonomía, de que pensen o que fai falta, onde o poden mercar en Santiago, porque apostamos polo comercio de proximidade, e de que se organicen”.

Asegura que iniciativas como ésta les estimulan especialmente porque “síntense produtivos, non é facer unha manualidade e xa está, síntense realizados e fan produtos de calidade e ben elaborados”.

Avanza casi en primicia que ya están pensando en la colección que prepararán para las próximas Navidades, y aunque apunta que su producción no es rápida, desde Sarela están dispuestos a colaborar con cualquier empresa que apueste por hacer uno de sus regalos solidarios en esas fechas. “Se se avisa con tempo, encantados e podemos enviar os pedidos por correo a calquera sitio”.

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