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Lavacolla es el aeropuerto de Galicia con más pasajeros conflictivos: desde ebrios a violentos

Montar una bronca en la terminal puede suponer hasta 45.000 euros de multa si se pone en peligro la seguridad aérea

Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad son las encargadas de tramitar las denuncias a pasajeros conflictivos y luego trasladarlas a Aesa

Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad son las encargadas de tramitar las denuncias a pasajeros conflictivos y luego trasladarlas a Aesa / Antonio Hernández

Arturo Reboyras

Arturo Reboyras

Santiago

Ser el primero también tiene sus consecuencias. El de Santiago es el aeropuerto gallego que registra más denuncias por la presencia de pasajeros conflictivos.Así se desprende de las estadísticas que maneja la Agencia Española de Seguridad Aérea (Aesa), el organismo estatal que se encarga de todo lo relacionado con la seguridad en materia de tráfico aéreo, tanto de pasajeros como de mercancías u otra naturaleza.Así, de sus datos se desprende que la terminal de Rosalía de Castro ha contabilizado en lo que va de año hasta cinco denuncias por el mal comportamiento de algunos viajeros; mientras que en Alvedro se han tramitado dos.Peinador es el único aerpouerto que por el momento se ha librado.Con respecto al balance de 2023, la terminal compostelana cerró el ejercicio pasado con nueve denuncias de esta naturaleza, seis A Coruña y dos Vigo; 17 en total en Galicia.

Con estas cifras, se confirma que Lavacolla es la terminal gallega que más denuncias por pasajeros conflictivos registra.En parte, porque también es la instalación aeroportuaria que más flujo de usuarios mueve, con 3,53 millones anuales, frente a los 1,13 millones de Peinador y 1,25 millones de Alvedro.

En declaraciones a ELCORREO, fuentes oficiales de Aesa indican que los incidentes derivados de comportamientos inadecuados o conflictivos durante vuelos de transporte aéreo comercial suponen “no solo retrasos, interrupciones operativas o costes significativos para las aerolíneas, sino una seria amenaza contra la seguridad de las operaciones aéreas”. Desde la agencia detallan que hasta mediados de septiembre el número total de denuncias registradas por este tipo de incidentes ascendía a 1.007, llegadas al organismo desde todos los aeropuertos de la red española.El año pasado sumaron 1.166. 

Los responsables de la seguridad aérea explican que “existe una tendencia al alza en este tipo de denuncias durante la temporada verano” debido, en gran parte, al aumento de vuelos y la llegada de turistas a nuestro país. Y que se puede reportar el mes de junio como la época donde se registran más denuncias por pasajeros conflictivos.

En cuanto al tipo de denuncias, los incidentes relacionados con pasajeros indisciplinados que ponen en riesgo la seguridad de un vuelo engloban varios comportamientos.También en el aeropuerto de Santiago y en los otros dos gallegos. Los más habituales son las actitudes violentas o peligrosas, así como agresiones verbales, derivadas sobre todo por el consumo excesivo de alcohol.También son habituales las demandas por desobedecer las indicaciones de la tripulación, fumar a bordo o desabrocharse el cinturón de seguridad cuando las luces indican lo contrario.Las denuncias son reportadas a Aesa de manera regular por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, que son las que las tramitan.

La agencia nacional señala que una parte fundamental en la gestión de los pasajeros conflictivos es la coordinación entre el personal de tierra y las tripulaciones de vuelo. “Identificar a ese tipo de pasajeros durante el proceso de embarque es una labor preventiva, necesaria y eficaz para evitar males mayores durante el vuelo”, indican desde el organismo público. Si la situación se produce en plena operación aérea, las tripulaciones, de forma coordinada, aplican los procedimientos establecidos en la normativa, de la que han recibido formación. En el caso de que haya subido a bordo y dé problemas antes de despegar, se debería volver al parking, avisar a las autoridades y desembarcarlo. En el caso de un pasajero ebrio en vuelo, se debe retirar inmediatamente la venta de bebidas alcohólicas, pues el efecto del alcohol se potencia con la altitud. 

Asimismo, el comandante puede coordinar la asistencia en tierra de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado para desalojar a los pasajeros conflictivos y elaborar la correspondiente denuncia. Denuncia a la que se debe adjuntar un informe lo más detallado posible de los hechos, firmado por el comandante, que es la autoridad a bordo de la aeronave, así como manifestaciones de los tripulantes testigos de los hechos. En los casos más extremos, si la situación es insostenible y lo considerara oportuno la tripulación al frente del vuelo afectado, podría llegar a desviarse el avión para aterrizar en el aeropuerto más cercano y desembarcar al pasajero conflictivo.

Un asesor de Irene Montero detenido por mal comportamiento

José Andrés del Reino Cárdenas es uno de los nueve pasajeros que en 2023 fue denunciado en el aeropuerto de Lavacolla por mal comportamiento.Durante una bronca con el personal de embarque de Ryanair llegó a tal punto su nivel de agresividad que finalmente no solo se le prohibió el embarque, sino que fue detenidos por los agentes del CuerpoNacional de Policía, a los que llegó a afirmar: “Fachas, vais a perder el uniforme”. Del Reino Cárdenas, funcionario del Estado, era en ese momento coordinador de área (cargo de confianza) del equipo de la entonces ministra de Igualdad, Irene Montero. No fue sencillo identificarle: en medio de la discusión intentó huir de las dependencias policiales y durante un forcejeo en la puerta de la sala llegó a trincar entre la hoja y el marco la mano del agente, que tuvo que estar de baja médica.

Puede salir muy caro

En cuanto a sanciones, estos hechos suponen una amenaza contra la seguridad de los vuelos, y pueden acarrear multas económicas, según el artículo 41 de la Ley 21/2023, de 7 de julio, de Seguridad Aérea. En lo que respecta a la cuantía, tal y como establece el artículo 55 de la LSA, las infracciones establecidas en el capítulo I de este título serán sancionadas del modo siguiente: las infracciones leves con apercibimiento o multa de 60 hasta 45.000 euros.Puede salir muy caro.

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