Entrevista | Helga Pita Romero Educadora social en la ONG Fiet Gratia
«Hay 15 pisos de prostitución solo en el centro de Santiago: el cliente es cada vez más joven»

Helga Pita, educadora social especializada en trata de seres humanos / Jesús Prieto

Helga Pita Romero trabaja desde hace años con víctimas de la prostitución a través de la ONG Fiet Gratia. Ayer fue una de las participantes en la mesa redonda ‘Se ti non tratas, non hai trata’, organizada por el Concello de Santiago con motivo del Día Europeo contra la Trata de Seres Humanos. La capital gallega no es ajena a esta «esclavitud» que sufren miles de personas.
¿Cuál es la situación de la trata de personas en nuestro país?
La trata es un delito que está tipificado en el Código Penal. Para poder tener cifras, contamos con las estadísticas de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Pero, ¿qué nos encontramos? Pues una cifra muy oculta. Las víctimas identificadas como tal son un porcentaje muy bajo en comparación con las mujeres que están en contexto prostitucional.
¿Es consciente la sociedad?
La trata está muy mal y todo el mundo está de acuerdo en que es un delito y que hay que combatirla. La gran pregunta que todos los ciudadanos tenemos que hacernos es: ¿dónde están las víctimas de trata? Si somos el primer país de tránsito y destino de Europa y el tercero del mundo, ¿dónde están esas mujeres? Porque tú preguntas y la gente cree que eso aquí no pasa. Entonces, si hay trata y lo sabemos, ¿por qué los datos nos colocan en ese podio vergonzoso? Tenemos que saber dónde están esas mujeres. Lo que las entidades especializadas queremos es que la sociedad entienda que las mujeres víctimas de trata se encuentran en los espacios de prostitución.
«Hay un mito sobre la libre elección porque cuando una persona no tiene alternativas no puede escoger»
¿Son conscientes esas mujeres de que son víctimas de trata?
Algunas sí, otras no. ¿Por qué? Pues porque hay un sistema muy perverso, el sistema prostitucional, que las engaña. Son engañadas totalmente cuando se les dice en Paraguay, en Colombia, en Brasil... que van a venir a España porque hay muchísimo trabajo y porque aquí todo es muy fácil; y no se les explican las condiciones que se van a encontrar aquí cuando llegan. A muchas allí les prometen un empleo doméstico, cuidando de mayores o de niños, y cuando llegan se encuentran con un engaño: van a un prostíbulo.
¿Nunca saben la realidad?
En algunos casos a la mujer, debido a su situación de pobreza, de búsqueda de alternativas, les venden la prostitución de una manera engañosa. Les venden que aquí van a estar tres meses, que va a ser algo muy fácil... Esa idea romántica de que ellas van a poder elegir, de que todo va a ser muy bonito, entre comillas, que van a tener que pasar ese poquito de tiempo en un espacio de prostitución, pero que van a poder realizar sus sueños en muy poco tiempo.
Me imagino que al llegar la situación será muy diferente...
Cuando llegan al país de destino, se encuentran con la realidad de que eso no es así. Se encuentran con las deudas, con las situaciones de precariedad de los espacios en los que tienen que vivir: hacinadas, en condiciones paupérrimas. Todo esto está recogido en el Código Penal y el Protocolo de Palermo. ¿Qué es trata? Cuando una mujer, aun sabiendo que viene a ejercer la prostitución, llega a un país de destino y no se dan las condiciones que se le han dicho, automáticamente se convierte en víctima de trata. Ellas creen que por haber dicho sí, eso ya las convierte en culpables. Cuando sabemos que no es un consentimiento real, sino totalmente sesgado por la situación de precariedad, de pobreza y porque se sienten en la obligación de sacar a sus familias adelante.
A veces se oye que una de las soluciones posibles sería la legalización, ¿qué opina?
No, no. Nosotros, de hecho, partimos de una perspectiva abolicionista, total y claramente abolicionista de la prostitución, como espacio de violencia contra la mujer. La prostitución no se puede comparar con ningún otro empleo, por cuanto no se dan ni de lejos las condiciones necesarias para considerarlo como tal. Y aparte, hay un consentimiento totalmente sesgado, un mito alrededor de esa libre elección porque cuando una persona no tiene alternativas no puede escoger.
«El porno está creando nuevos prostituidores y mucho más agresivos»
¿Cómo define abolicionismo?
El abolicionismo no es igual a prohibir nada, aquí no se trata de prohibir, sino de penar y de que sea penable y punible el acto en sí de demanda de prostitución y de proxenetismo, de que haya personas lucrándose con porcentajes y con formas de coacción, con formas bajo amenaza, lo que es el proxenetismo, que es muy sencillo de entender.
¿Cuál es la raíz?
La base de la prostitución es la demanda. Si no hubiese hombres que quieren acceder a cuerpos de mujeres sacando un billete, no existiría la prostitución. En este caso, no tendríamos la garantía de acabar con la trata de seres humanos acabando solamente con el espacio de prostitución; hay que acabar con la demanda.
¿Manejan datos de la situación de la prostitución en Santiago ?
En Santiago hay unos 15 pisos de prostitución; en lo que es el centro de la ciudad, Fontiñas y la zona de la praza Roxa, lo que es el centro urbano. En el radio, si nos vamos a O Milladoiro o a Bertamiráns... mucho más. En Santiago hay muchos vecinos y vecinas que tienen un piso de prostitución, un piso de explotación sexual, al lado de donde viven.
Cuando visita estos pisos, ¿en qué consiste su trabajo?
Lo primero que hacemos es presentarnos como una ONG de ayuda. No vamos aboliendo nada ni protestando contra nada. El principal objetivo de nuestra entidad es el de generar oportunidades. Entonces, lo que hacemos es hablar con las mujeres y ver en qué podemos ayudarlas, qué necesitan, cuál es su situación... pero, sobre todo, escucharlas. Hay muchísimo sufrimiento en las mujeres prostituidas porque son objetos de consumo de usar y tirar, y cuando alguien se sienta para preguntarles ‘cómo te encuentras’ es reparador. Nuestro trabajo consiste en que sepan que no están solas, que hay entidades peleando por su bienestar.
Cada vez los menores de edad consumen antes pornografía. ¿Influye este hecho en la demanda de los prostíbulos?
Está documentado que la edad a la que los niños acceden a la pornografía es a los ocho años. Normalmente, sin buscarla, pero también sabemos que a los catorce son altos consumidores de pornografía. Y, además, de una pornografía que muestra la parte más violenta. Esto está creando nuevos prostituidores. La prostitución y la pornografía van de la mano y yo, como profesional, me estoy encontrando gente muy joven en los prostíbulos. Y, además, lo que las mujeres nos cuentan es que los clientes son más violentos. Te dejo un dato del libro de Mónica Alario: el vídeo pornográfico más visitado en un conocido portal de internet, con más de 225 millones de visualizaciones, que es el doble del segundo vídeo más visitado, tiene por título Mujer violada por cuatro hombres. Entonces, claro, luego de estos polvos, estos barros.
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