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Hermanas Nieto: la edad de oro de la lírica en Santiago

Una exposición en Fonseca reivindica a «dos auténticas estrellas» de la época y a otras destacadas cantantes gallegas del XIX y XX. Marieta Lorenzo y Javier Garbayo, docentes que comisarian esta muestra, nos guían por sus secretos. Este miércoles, Xosé Nogueira (USC) presentó una película alusiva en Historia

Lorenzo y Garbayo en la exposición ‘Cantantes líricas galegas do XIX e XX’, con fotos de Otein y Nieto, que está abierta en Santiago

Lorenzo y Garbayo en la exposición ‘Cantantes líricas galegas do XIX e XX’, con fotos de Otein y Nieto, que está abierta en Santiago / Jesús Prieto

Xabier Sanmartín

Xabier Sanmartín

Santiago

Nieto es un apellido, y también dos. Da igual el siglo, cada artista busca su sitio en la memoria, y la singularidad ayuda. Véase el caso de dos hermanas de nombre dispar: Ofelia Nieto y Ángeles Otein (el apellido al revés), protagonistas de la edad de oro de la lírica en Santiago. Lo cuenta la exposición Cantantes líricas galegas do XIX e XX, abierta en el pazo de Fonseca de la Universidade de Santiago (entrada libre). Retrata la carrera de las Nieto y de más destacadas artistas gallegas. 

«A pesar de que no nacieron en Santiago, ambas hermanas están muy vinculadas a la ciudad», detalla Javier Garbayo, profesor de la Universidade de Santiago (USC), en charla con EL CORREO junto a Marieta Lorenzo, archivera de la Real Filharmonía de Galicia y docente en la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR). Juntos nos guían por esta muestra abierta hasta el sábado, con una galería de retratos, paneles informativos y vitrinas con documentación de sus 21 mujeres protagonistas, todas gallegas de nacimiento o adopción. Este proyecto de la USC y la Agencia Estatal de Investigación (AEI) tiene el apoyo de la Asociación de Amigos da Ópera de Santiago. 

Vinculos con Santiago

Varias fuentes como la web de la Biblioteca Nacional dicen que las hermanas Nieto nacieron en Santiago, pero hay documentación que certifica su llegada al mundo en Algete (Madrid), sin que ello merme su nexo compostelano.

«Están muy vinculadas a Santiago y a Galicia. Por un lado, a través de su padre, el famoso Nietiño, estudiante de Derecho en Santiago que después se convirtió en notario, José Nieto Méndez, apodado Nietiño en la novela de Alejandro Pérez Lugín. La Casa de la Troya, pero, aparte de eso, ellas se identificaban mucho con Santiago. Vinieron varias veces a cantar y a visitar la ciudad, y hay documentados conciertos suyos en casa del compositor Pepe Curros (Santiago, 1864 – Vigo, 1946) y en el Teatro Principal. Se sentían gallegas y muy identificadas con la colectividad gallega en La Habana, donde fueron recibidas como heroínas, con todo tipo de honores porque eran ídolos de la emigración en Cuba y Argentina, y eran grandísimas estrellas», explica entusiasta Garbayo. Y Marieta Lorenzo retoma ese hilo: «Propiedades en Santiago no tenían. En Santiago, cuando venían, se quedaban más bien en hoteles, y tenemos cartas suyas, como una dirigida al presidente del Centro Gallego de Buenos Aires, donde Ángeles firmaba como: ‘Tu paisana...’, es decir, ellas se consideraban gallegas».

Repertorio

Su repertorio era amplio.«Cantaban desde ópera italiana, a canción gallega, como Meus amores (Con música de José Baldomir; letra de Salvador Golpe) o Un adiós a Mariquiña (De Manuel Curros Enríquez; José Castro González, Chané)... y zarzuela, que estaba también en boga en la época», aclara la comisaria sobre dos mujeres de pasión común y distinto destino: «Ofelia tuvo una carrera internacional, corta pero muy intensa, y la de Ángeles fue una trayectoria más larga porque vivió mas tiempo», aclaran.

«Ofelia Nieto (1898-1931) y Ángeles Otein (1895-1981) recorrieron juntas España, dando conciertos. Entonces, era habitual ofrecer un variado de ópera y zarzuela, compartiendo programa con un mismo pianista, un repertorio que se adaptaba a dos voces que eran muy diferentes. Ofelia era una soprano dramática, con un registro grave importante, para un tipo de papeles con gran peso escénico. Y Ángeles era una soprano ligera y su repertorio iba más hacia el Rigoletto, de Verdi, o la Lucía de Lammermoor, de Donizetti, papeles de grandes coloraturas en la tesitura aguda de la voz», indica Garbayo.

Programación paralela

En paralelo a la muestra, ayer , en la facultad de Historia se proyectó Doña Francisquita, película dirigida por Hans Behrend en 1934 sobre la zarzuela homónima, con la cantante cambadesa Matilde Vázquez en el elenco; título que presentó, Xosé Nogueira (USC). Además, se ha hecho un ciclo de charlas en la Real Sociedad Económica de Amigos del País (Rseaps), con Emilio Casares (Universidad Complutense de Madrid), la pareja comisaria, Arturo Reverter (RNE-Radio Clásica) y Andrea Vitalini, del archivo histórico del teatro Scala de Milán, ciudad a dónde también llegó la voz de las hermanas Nieto tras la llamada de quien está considerado como el director de orquesta más famoso del XX.

 «Ofelia fue elegida por el maestro Toscanini para cantar en la Scala... Después, por matrimonio, se retiró muy joven y tuvo la mala suerte de morir a los 32 años, por una complicación tras una operación y, entonces, entró en la categoría de mito», cuenta Garbayo con Lorenzo sumando matices.

«No es que Ángeles Otein tuviese menos voz o menos capacidades que Ofelia Nieto, simplemente se quedó un poco relegada frente a ese mito que se creó sobre Ofelia. Otein tuvo mucha importancia como profesora en Madrid, con una buena academia en su casa, y muchas alumnas, varias gallegas y presentes en esta exposición», indica Lorenzo sobre una época que contextualiza: «En Santiago, el Teatro Principal era el único sitio donde se representaban óperas, pero esa oferta empieza a declinar desde 1914 al entrar el cine, lo que reduce las funciones de ópera y zarzuela.Era cine mudo, con música en directo, muchas veces sonorizada por la familia Brage».

Como todo mito requiere altar, hay una glorieta dedicada a Ofelia Nieto en el Parque de María Luisa (Sevilla), pero en esta exposición, tanto ella como su hermana Ángeles Otein, tienen idéntica valía ya que quisieron a Santiago por igual.

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