La renovación de la Rúa do Pombal cruza su ecuador en plazo y sin caos en la circulación
Más de la mitad de la actuación está lista, incluyendo la parte más compleja, con el horizonte de abrir en marzo

Así luce el tramo ya completado de la Rúa do Pombal de Santiago / ECG

Poder hablar de normalidad a la hora de analizar una obra de urbanismo es casi un milagro, por insólito. Y más si se trata de una tan sensible como la renovación completa de la Rúa do Pombal, que quizás no sea la más relevante del mandato para el Concello de Santiago a nivel presupuestario, pero sí constituye un auténtico reto organizativo. Porque es una arteria de comunicación vital con el centro con miles de vehículos diarios, porque está configurada como un cuello de botella, porque está rodeada de colegios e institutos, porque tiene negocios de hostelería y porque en ella residen vecinos que sufren las consecuencias. En este contexto complejo, la calle se cortó durante ocho meses a finales de junio y este domingo, superado el ecuador, la actuación avanza en plazo, con los objetivos cumplidos, sin gran caos circulatorio y en medio de una tregua vecinal tras unos inicios tensos. Dicho de otro modo, con normalidad.
La renovación de O Pombal fue adjudicada por el ejecutivo local de BNG y CA en abril y, casi en tiempo récord, se puso en marcha con el objetivo precisamente de aprovechar el parón escolar del verano para minimizar el impacto.
"Modelo urbano amigable"
Es, en palabras de sus promotores, una actuación que conecta directamente con esa filosofía de «modelo urbano amigable para la gente» que quiere aplicar el Ayuntamiento, donde gane protagonismo el «espacio para las personas». Era necesaria, además, por cuestiones tan básicas como la salubridad o la eficiencia ambiental, puesto que las viejas canalizaciones eran de fibrocemento, obsoletas y sometidas a fugas.

Canalizaciones nuevas y entronque a las viviendas / ECG
Tampoco hay que olvidar factores de seguridad vial —se acaban las aceras estrechas y se habilita un carril refugio para bicis— o de accesibilidad, puesto que la nueva zona peatonal permite cruzarse con sillas de ruedas, carritos de bebé o con dos paraguas abiertos.
La estrategia de la obra
Los vecinos no cuestionaron la necesidad de la obra, pero sí la estrategia para acometerla, igual que la oposición, que se opuso en pleno. Su demanda básica era ejecutarla por fases o tramos, sin cortar todo a la vez, pero los técnicos lo desaconsejaron por varias razones, aunque la de más peso fue la estrechez de la propia calle, que dificulta la circulación de maquinaria o el almacenamiento del material.
Precisamente esta semana, debido a los avances que ya dejan completa más de la mitad de la obra, se reorganizó el espacio. La nueva zona de acopio de material —los tubos son especialmente voluminosos—, para evitar que la maquinaria transite por encima del tramo renovado y la dañe, se llevó al Campo de San Clemente, donde también se habilitaron plazas de aparcamiento temporal de carga y descarga para vecinos, debidamente señalizados.
Tampoco se produjo el temido caos de tráfico. Raxoi apostó por empezar la obra por su tramo más delicado, el nudo de calles que es Cruceiro do Gaio, y lo hizo dos días después de acabar el colegio, que es el factor que más volumen de tráfico aporta al Pombal. Con ello, logró un doble beneficio: tener listo ese cruce cuando los colegios e institutos retornaron a la actividad; pero también dar tiempo a la gente durante el verano para habituarse a los itinerarios alternativos, lo que ahora resulta clave para evitar embotellamientos en la zona de O Pombal.
Diálogo permanente
Las dos primeras semanas de la obra fueron las de mayor conflictividad vecinal y política, incluyendo una concentración por cortes de agua e intentos varios de paralizar o reformular la actuación. Pero a medida que avanzó el trabajo, la tensión se rebajó. Ahí tuvo mucho que ver que Raxoi aplicó una campaña intensa de diálogo, que incluyó reuniones explicativas antes del inicio de la obra y contacto permanente con los vecinos, a los que facilitó un teléfono y un correo electrónico para atender demandas o solucionar dudas que fueran surgiendo.
Gracias a ello, se habilitaron aparcamientos alternativos en parkings de la ciudad, se adaptaron los cortes de agua al horario de la hostelería o se facilitó la accesibilidad y el servicio de reparto siempre que fue posible.
La Justicia tumbó la paralización cautelar que pedían los vecinos
La oposición vecinal al corte total del tráfico en la Rúa do Pombal en junio para iniciar las obras llevó a algunos vecinos a judicializar la actuación y solicitar la paralización cautelarísima y cautelar de la misma, aunque sin éxito. La primera se tumbó el 23 de julio, un mes después de comenzar la actuación sobre el terreno.
Y el rechazo judicial a la suspensión cautelar se dio a conocer el pasado 17 de octubre en un auto del Juzgado de lo Contencioso-Administrativo número 2 de Santiago.
La magistrada basa su decisión en que el interés público de la renovación de la Rúa do Pombal prevalece sobre el interés privado o particular, incluso admitiendo que las obras implican complicaciones.

La importancia de planificar una obra: acopio de material / ECG
«Siendo indiscutibles estos inconvenientes que la obra pueda ocasionar, es reiterada la jurisprudencia en casos como el presente, en el que se pretenden realizar obras de peatonalización o de urbanización, que cualquier ciudadano debe soportar hasta un grado razonable la ejecución de las obras de urbanización en la zona en la que se ubica su negocio o vivienda, debiendo prevalecer como regla general el interés público en la ejecución de la obra sobre un interés privado o particular», expone el auto.
Los recurrentes apelaban a las molestias derivadas del cierre total de la calle, como la «imposibilidad de acceder en coche, de llevar la compra, enseres cotidianos, acceso de personas de avanzada edad...», mientras que para los titulares de establecimientos hoteleros «es la ruina», afirman los denunciantes.
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