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¿Cuáles son las probabilidades de que toque el Gordo de la Lotería de Navidad? Un matemático de la USC lo explica

El catedrático de la USC Manuel Febrero recuerda que las opciones de que con un número toque el Gordo son de una entre cien mil», dentro de un sorteo que responde a «un patrón aleatorio». Aconseja a quien juegue pensar en que, al menos, «un 30% de lo invertido financia servicios del Estado»

Un niño del colegio de San Ildefonso ensayando para el sorteo de lotería de Navidad de este año

Un niño del colegio de San Ildefonso ensayando para el sorteo de lotería de Navidad de este año / Carlos Luján

Koro Martínez

Koro Martínez

Santiago

En plena cuenta atrás para la celebración del Sorteo Extraordinario de la Lotería de Navidad, en el que cada año la gran mayoría de los españoles depositan sus esperanzas de que la diosa fortuna les agasaje al menos con algún pellizco de los 2.702 millones de euros que en total se destinan a premios, lo cierto es que las probabilidades son más bien escasas e inmensamente reducidas si del Gordo se trata. Como explica Manuel Febrero Bande, «jugando un número, las opciones que tienes de que te toque son de una entre cien mil».

El catedrático de Estadística e Investigación Operativa de la Universidade de Santiago ejemplifica esta probabilidad señalando que «sería lo mismo que elegir a un habitante de entre los cien mil que tiene Compostela», y añade que también valdría la comparativa de «agrupar 2,36 kilos de arroz y extraer de ahí un único grano», puesto que algo similar sucede con el sorteo, donde en uno de los bombos se introducen cien mil bolas correspondientes a cada uno de los números en juego, y en el otro las 1.807 bolas con los premios a repartir.

Manuel Febrero, catedrático de la Universidade de Santiago

Manuel Febrero, catedrático de la Universidade de Santiago / Cedida

Trescientos años para que tocase el Gordo

Calcula que «si jugase una vez al día, tendría que vivir del orden de trescientos años para que me tocase una vez el Gordo» , y eso en una lotería en la que «hay un poco más de probabilidades porque son muchos más premios a repartir». De ahí que la gente tenga especial devoción por este sorteo, y sobre todo porque «se tiende a jugar con la familia y los amigos compartiendo décimos, forma parte de una tradición» y, aunque entiende que «es estupendo que juegues con la familia y que repartas, algo a lo que por otra parte invitan en la campaña, donde se explota publicitariamente el compartir», recomienda que al participar «no tengas esperanzas de que te toque, sino más bien de haber pagado con la compra de algún número una parte para financiar servicios del Estado como educación, sanidad o infraestructuras viales, puesto que el 30% de toda la recaudación para el día 22 va destinado al Estado».

Comprar varios décimos

Sobre quienes en vez de con un solo número busquen tentar a la suerte adquiriendo más, señala que las opciones también serán mayores, «pero recuperar lo invertido va a ser otra cosa porque en el bombo habrá cien mil números y la única garantía es comprar los cien mil, pero claro, a ver quién se gasta ese dinero».

Manuel Febrero, quien incide en que el arraigo por este sorteo navideño no está relacionado con los millones que pueden recibir los premiados, ya que apunta que «hay otros juegos que tienen una recompensa más fructífera que los 400.000 euros como máximo», cree que «pueden servirte para arreglar muchas cosas, pero no para cambiar de vida», por lo que considera que más bien se trata de una liturgia asentada en la sociedad, que por otra parte tampoco incitaría a la ludopatía.

Interrogado sobre si su extenso conocimiento en el ámbito de las matemáticas, con más de tres décadas como profesor en la facultad compostelana, le puede servir para predecir el número que resultará agraciado con el Gordo, responde contundente que «no se puede predecir nada».

Mera casualidad

De hecho, asegura que hizo un análisis de todos los premios en alguna edición anterior «con pedreas, reintegros y demás, y la conclusión fue que es algo que obedece a la mera casualidad, que se trata de un patrón aleatorio».

Recuerda el catedrático de Estadística e Investigación Operativa de la USC que «mi madre decía que la lotería es trabajo y economía, y realmente si se quiere ganar a la lotería, lo que hay que hacer es no jugar». 

De ahí que su consejo para este sorteo extraordinario pase por «no poner muchos huevos en esa cesta porque, aunque está claro que a alguien le va a tocar, seguro, no tiene por qué ser a ti, solo tienes una opción entre cien mil para el Gordo y del 15% si sumas reintegros, pedreas y demás».

«No es que en Galicia toque menos, es que vende solo el 5%»

Manuel Febrero Bande tiene claro que la idea de suerte que acostumbra a manejarse en relación con los juegos de azar es muy peculiar, puesto que «es como si hubiera por ahí unos angelotes dispuestos a compensarte por la suerte que no has tenido en otros ámbitos de tu vida, pero realmente no funciona así, y ni siquiera esos angelotes hablan con los dioses que no están siendo justos contigo para remediarlo».

Un razonamiento que le sirve para explicar que «no es que a Galicia le sea esquiva la suerte en la Lotería de Navidad, sino que es que solo vende el 5 por ciento de la recaudación total, con lo que las probabilidades de que toque en la comunidad se reducen a eso».

El catedrático de la USC apunta además que «hay muchas cuadrillas, familias, que compran números que vienen de fuera, con lo que si resultan premiados se anotan a las comunidades de las que proceden, ya sea Madrid, Lleida o Valencia, pero no a Galicia», y aclara que cuando se dice que «Lleida por ejemplo gasta 111 euros y Galicia igual 70, al final no es una cifra real la que se maneja». Y lo mismo pasa con las administraciones que se consideran más afortunadas, lo son las que más venden.

Atribuye también a una cuestión de pura casualidad que el Gordo haya terminado más en unas cifras que en otras, e incluso lo tiene tan claro que «comparto un número del departamento de Estadística con la familia y creo que acaba en 0, uno de los que menos ha salido en las dos últimas décadas, pero las opciones son las mismas».

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