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La Cocina Económica de Santiago sirvió 122.000 menús en 2024: "Ahora vienen muchos de los migrantes a los que se les negó el asilo"

Registró 641 nuevos usuarios el año pasado

Son extranjeros el 60 % del total, principalmente de América Latina y África

La entidad busca reforzar la colaboración con el Concello y la Xunta debido al aumento de la demanda

Javier Brage, administrador de la Cocina Económica de Santiago; y sor Clara Gallego, directora, ayer en el comedor.

Javier Brage, administrador de la Cocina Económica de Santiago; y sor Clara Gallego, directora, ayer en el comedor. / Antonio Hernández

Arturo Reboyras

Arturo Reboyras

Santiago

La Cocina Económica de Santiago ha incrementado su acción social hasta un 9,24 % en los últimos doce meses, según se desprende del balance de 2024 que acaba de hacer público. El comedor de la Iglesia Católica para personas sin recursos sirvió el año pasado nada menos que 122.055 menús, 10.323 más que en el ejercicio anterior, lo que representa un aumento de prestaciones de nueve puntos. La Cocina Económica de Santiago mantuvo abiertas sus puertas los 365 días de 2024; en los que sumó 641 nuevos usuarios a sus registros, el 60 % (386) varones; y el 40 por ciento restante (255), mujeres. 

La mayoría de los menús servidos se corresponden a almuerzos. Concretamente, el año pasado se ofrecieron 71.370 comidas, un 9,16 % más que en 2023 y una media de 195 usuarios diarios; mientras que las cenas también aumentaron, hasta alcanzar 36.039, un 13,8 % más, con un promedio de 99 personas al día. En cuanto a los desayunos, los servicios ofrecidos se sitúan en 14.646, con una media de 40 personas al día. Además, también se despacharon 66 servicios de tupper para personas beneficiarias de la acción del comedor social pero que no pueden acudir a las instalaciones por motivos de formación, salud o conciliación.

En declaraciones a EL CORREO GALLEGO, Javier Brage, administrador de la Cocina Económica, explica que la cifra de servicios ofrecidos ha aumentado de manera considerable principalmente debido a la llegada de personas migrantes. «Los extranjeros representan ya el 60 % de los usuarios del comerdor social», detalla, al tiempo que apunta que se trata sobre todo de personas llegadas de América Latina y África.«Hemos notado un aumento importante de peruanos y venezolanos; y también de los subsaharianos. Desde hace semanas están viniendo muchos de los migrantes africanos a los que se les ha denegado la solicitud de asilo». Acuden al comedor de la Iglesia «enviados por los servicios sociales del Concello», explica el administrador de la Cocina Económica. 

Aumento de mujeres usuarias

Sobre el perfil del usuario en general, apunta que el último año aumentaron considerablemente las mujeres que acuden a diario al servicio. «Aunque los hombres siguen siendo unos poquitos más, casi están a la par», señala al respecto Brage, que estas cifras también están condicionadas por los lugares de procedencia: «Los africanos suelen venir solos; pero los latinoamericanos vienen en familia; familias al completo que generalmente se integran mejor y encuentran antes una estabilidad que les permite dejar de venir a la Cocina Económica», relata. 

«Hay que decir que la mayoría es gente muy agradecida y educada; aunque a veces pueda haber pequeños conflictos que habitualmente vienen de la calle y que los protagonizan personas que tienen algún tipo de problema adictivo; pero en estos casos llamamos a la Policía Local o a la Policía Nacional y siempre acuden rápido. E insisto en que la mayoría son personas muy correctas y agradecidas con la Cocina Económica». 

En cuanto a las necesidades de la institución, comenta que si bien hace unos meses se sufrió cierto desabastecimiento en las despensas de la cocina, «últimamente se ha estabilizado un poco». 

Además, la entidad católica está «en conversaciones tanto con el Concello de Santiago como con la Xunta para ver si es posible aumentar la colaboración, teniendo en cuenta el incremento de usuarios», indica Brage, antes de añadir que ha tenido «buena respuesta tanto por parte de María Rozas, concejala de Políticas Sociais; como de Arturo Parrado, director de Política Social de la Xunta, que nos ha visitado hace poco».

Además, a medida que se han ido acercando las fechas navideñas «también notamos un aumento de la solidaridad de los compostelanos: no llegaron muchas ayudas individuales y también de colectivos. Los hoteles de Santiago por ejemplo han estado colaborando, facilitando los 200 menús del almuerzo durante varios días; y el comercio también nos ha incluido en una de sus campañas solidarias de Navidad. Los donativos en efectivo y en alimentos también suelen ser más en estas fechas», explica, al tiempo que confirma que «en estos momentos no tenemos problemas para ofrecer los servicios, pero nunca se sabe lo que puede pasar». 

Centro social de día

Además del comedor social, la Cocina Económica de Santiago también cuenta con un centro de día para personas sin recursos. Permaneció abierto 228 días en 2024 y en sus distintos servicios participaron 472 personas, el 79 % hombres, y un 21 %, mujeres. Asimismo, en las instalaciones se contabilizaron 1.558 duchas de personas sin hogar que habitualmente acuden a al centro social para asearse. En este servicio, la Cocina Económica ofrece información, orientación y asesoramiento, así como apoyo en trámites y gestiones. Los técnicos que trabajan en el centro también trazan diseños de itinerarios personales de inserción, organizan programas de formación y de búsqueda de empleo; programan actividades de ocio y dirigidas a reducir la brecha digital; y facilita las derivaciones o acompañamiento en el ámbito sanitario y social. 

Para llevar a cabo todas estas acciones asistenciales, además de las religiosas y el personal técnico contratado, la Cocina Económica cuenta con una media de 40 voluntarios. «Les estamos muy agradecidos, sobre todo por lo que hacen en los horarios de comidas y en la recogida de alimentos», concluye. 

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