Entrevista | Sandra Iglesias Jueza decana de Santiago
"No se puede dar una respuesta a la violencia machista si no se ponen medios"
Desde que asumió el cargo, la nueva jueza decana estableció como prioridades aumentar la planta judicial y reorganizar los espacios para mejorar la atención a víctimas y menores

Sandra Iglesias, en los juzgados de Santiago / Jesús Prieto

La magistrada Sandra María Iglesias Barral fue elegida como jueza decana de Santiago por unanimidad el pasado 31 de octubre. Desde que asumió el cargo, estableció como prioridad aumentar la planta judicial, con la creación de un juzgado exclusivo de Violencia sobre la Mujer y un Contencioso-administrativo, así como reorganizar los espacios para mejorar la atención a víctimas y menores.
A punto de cumplir tres meses desde su elección como decana, ¿cómo está siendo esta toma de contacto?
Está siendo positiva porque ya desde el primer momento he percibido manos tendidas. Me estoy dando cuenta de que supone una exigencia importante, pero contenta por la receptividad y porque creo que empezamos a avanzar ya en cosas importantes, como buscar espacios más protegidos, en el sentido de más íntimos, tranquilos y seguros para las víctimas de violencia de género. También en el proyecto con la Fundación Andrea para humanizar los espacios para los niños, que sean adecuados a su edad, que no les imponga y se sientan lo mejor posible.
En su presentación volvió a reclamar un juzgado de Violencia sobre la Mujer. ¿Qué mejoras implicaría para las víctimas?
El juzgado que se ocupa de estos asuntos tiene que instruir también delitos ordinarios. No se puede humanamente dar una respuesta adecuada y especializada si no se ponen medios para que se haga de forma especializada. Con la dinámica de ese juzgado exclusivo y excluyente se van a ir perfeccionando con el tiempo los protocolos de actuación, generando sinergias, y es en eso en lo que beneficia y en que se pueda prestar el servicio de una forma coordinada, con un conocimiento cada vez mayor, no solamente por la formación que tienen las personas implicadas, sino por lo que van ganando con la experiencia.
La reforma que entrará en vigor a mediados de año implicará más competencias para el juzgado que se encarga de estos delitos. ¿Temen un colapso?
Una de mis responsabilidades es garantizar que los juzgados presten un óptimo servicio. Vamos a poner todos los medios para evitar ese colapso. Es decir, bien por la vía de creación del juzgado especializado, por la vía de conseguir los refuerzos que en su momento sean necesarios o por la vía de equilibrar los asuntos entre los juzgados que tenemos.
Las estadísticas muestran un crecimiento de los ciberdelitos. ¿Hay medios suficientes para combatirlos?
Sí, es una de las formas de delincuencia que más aumenta exponencialmente en los últimos años. En este tipo de delitos hay que tratar de actuar lo antes posible desde que se conoce. Las magistradas que están en instrucción tienen una preparación técnica sobrada para hacer frente a esto, y es importante mantener o mejorar las plantillas, y sobre todo coordinarse con las fuerzas y cuerpos de seguridad para ir de la mano e intentar hacer frente a esta situación.
También insisitió en su presentación en la creación de otro juzgado de lo Contencioso-administrativo.
La creación de órganos judiciales normalmente se decide por el número de entradas de asuntos, pero no siempre son de la misma complejidad. En Santiago se genera un volumen de trabajo que no pueden asumir los juzgados, pero además somos sede de la Xunta, el Sergas y otros entes públicos, entonces la litigiosidad viene aquí y esto tiene muchísima complejidad. Es muy necesaria la creación de un nuevo juzgado porque las titulares de los dos existentes están soportando una gran carga de trabajo.
En octubre conocimos que en Santiago hay más de 10.000 asuntos pendientes. ¿Qué se puede hacer para agilizarlos?
Desde el Decanato lo que debemos hacer es pedir medios personales para que podamos revertir la situación. La litigiosidad aumenta, los jueces somos los mismos. Muchas veces las reformas procesales suponen también un incremento de trabajo, los jueces y juezas somos los mismos. Entonces, es una cuestión matemática. Tenemos que reclamar esos medios porque tenemos datos, tenemos argumentos y es lo justo.
Esto genera desconfianza en la ciudadanía y la sensación de que la Justicia es lenta.
Para la convivencia democrática es esencial la confianza de la ciudadanía en las instituciones. Esto no es una cuestión aislada, sino que directamente repercute en la calidad del Estado de derecho y la convivencia democrática. A los ciudadanos no podemos transmitirles la idea de que no hay solución, de que la justicia es lenta, como si fuera una característica intrínseca que no va a cambiar nunca. Las administraciones tienen que poner los medios para que podamos trabajar y sacar adelante todo ese volumen de trabajo, tienen que tomarse en serio que la Justicia tiene unas necesidades que no se están atendiendo.
Esta semana se presentó un anteproyecto de reforma de la ley del Poder Judicial. ¿Cómo lo valora?
Todo lo que refuerce y garantice la independencia de los jueces me parece bien. Y a la inversa, si se mina al Poder Judicial, al final lo que estamos minando es la convivencia democrática y el Estado de derecho. Todos los días ponemos mucho esfuerzo, tiempo y trabajo para tratar de sacar adelante los asuntos con los medios que hay. Nunca he oído en este partido judicial que falten jueces técnicamente preparados. Solo he oído que faltan jueces y juezas para asumir el trabajo.
Es la primera mujer decana de Santiago, coincidiendo con la primer mujer al frente del Poder Judicial. ¿Sigue existiendo un techo de cristal para acceder a los puestos de mayor responsabilidad?
Estoy orgullosa. Somos 14 juezas en Santiago y 3 jueces, también es una cuestión de probabilidad. Hace años no se podía uno plantear una mujer presidenta del Consejo General del Poder Judicial, pero en la última promoción más del 60 por ciento son mujeres. Entonces, esto es lo que va a suceder necesariamente, que cada vez las mujeres van afortunadamente a ocupar instancias más altas.
¿Influye en el día a día el ruido de los casos más mediáticos o asuntos como los cinco años sin renovar el Poder Judicial?
No era positivo ese retraso en la renovación del CGPJ, lo importante ahora es que tenemos un Consejo y que trabaje por garantizar la independencia de los jueces. No influyen las cuestiones que aparecen en la prensa y no deberían desacreditar el trabajo del día a día que desarrollan 5.000 y pico jueces en España, la inmensa mayoría de una forma muy correcta.
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