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Multa y amenaza de expropiación a los dueños del Pazo dos Irlandeses

Obras de rehabilitación en el Pazo dos Irlandeses situado en la Rúa Nova de Santiago

Obras de rehabilitación en el Pazo dos Irlandeses situado en la Rúa Nova de Santiago / Jesús Prieto

Natalia Sequeiro

Natalia Sequeiro

Santiago

Raxoi vuelve a actuar contra el deterioro del Pazo de los Irlandeses. La Concellaría de Urbanismo ha informado esta mañana de que ha impuesto una segunda multa coercitiva al inmueble del edificio situado en el número 44 de la Rúa Nova. Los propietarios tendrán que abonar 2.000 euros, por el incumplimiento del deber de conservación y mantenimiento de la fachada y escudo del edificio. El Concello de Santiago no descarta incluso la expropiación del inmueble, que llegaría tras ser incluido en el registro de solares si los dueños no acaban de rehabilitar el Pazo.

En mayo de 2024, Raxoi ya impuso una primera multa por valor de 1.000 euros, tras el informe de Disciplina Urbanística de que no se habían realizado las obras requeridas en el edificio. El conocido como Pazo dos Irlandeses es un edificio catalogado de nivel 2 por su singular valor arquitectónico. En diciembre de 2023 se ordenó realizar la rehabilitación de la cubierta y las galerías sur, con un plazo de cuatro meses, de acuerdo con el proyecto que ya contaba con licencia. "En este caso, según el informe técnico de diciembre de 2024, se estaban implementando las acciones ordenadas", explica Urbanismo. El departamento que dirige Iago Lestegás ha establecido un plazo de control para verificar el cumplimiento íntegro de la orden. Paralelamente, en marzo de 2024 se ordenó realizar la restauración de la fachada y el escudo, con un tiempo de inicio de siete días y un tiempo de finalización de un mes, según el proyecto que también contaba ya con licencia. Pero, según el informe técnico de diciembre de 2024, no se realizaron los trabajos de restauración ordenados. Por este motivo, el 31 de enero de 2025, el Ayuntamiento impuso una multa coercitiva de 2.000 euros, que se repetirá trimestralmente hasta el pleno cumplimiento de la orden.

Registro de solares

De mantenerse la actitud de la propiedad, el Concello "no desestima ninguna otra acción dentro de sus competencias, incluida su inscripción en el Registro de Solares", en el que durante este mandato se han incorporado cuatro inmuebles. El 18 de diciembre Urbanismo inició el procedimiento para la tramitación de la venta forzosa mediante subasta de los inmuebles incluidos en este registro, los ubicados en Praciña das Penas 5, Loureiros 14, San Roque 23 y Espírito Santo 33. Este registro se creó con la finalidad de incluir solares y construcciones en ruínas para instrumentar su edificación o rehabilitación forzosa. Además, transcurridos dos años  desde la incripción, la Administración puede decretar la rehabilitación forzosa de un inmueble, bien de manera directa o a través de un particular. Cuando se incumpla el deber de edificar, la Administración podrá expropiarlo para sumir la edificación directamente o bien encomendarle el trabajo a una sociedad urbanística pública.

Más de una década

La rehabilitación del Pazo dos Irlandeses, también conocido como el Colegio de los Irlandeses o Pazo de Ramirás, es un proceso que se remonta a hace más de una década, un periodo en el que el edificio, uno de los más emblemáticos del casco histórico de Santiago, ha ido encadenando situaciones que reflejan la falta de mantenimiento en el inmueble. Uno de los episodios más llamativos se produjo en noviembre de 2021, tras el desplome, de madrugada, de parte de la corona del Pazo. Afortunadamente, no hubo que lamentar heridos y el suceso se quedó en un susto.

Establecimiento comercial afectado

Asimismo, el mal estado del Pazo dos Irlandeses también ha afectado al propietario del establecimiento comercial que se ubica en el bajo, que permanece cerrado, desde octubre de 2022, a la espera de que se realicen las obras. El local tuvo que cesar su actividad después de que un fuerte temporal inundase el bajo comercial, debido al mal estado de las cubiertas del edificio, provocando la caída del techo del bajo. El arrendatario denunció judicialmente a la propiedad.

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