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EL CINE EN SANTIAGO

Cines desaparecidos de Santiago: un viaje por las salas que marcaron una época

Desde la llegada de las primeras imágenes en movimiento a Santiago a comienzos del siglo pasado, la ciudad ha visto abrir y cerrar diferentes proyectos diseñados para acoger proyecciones cinematográficas

Los Multicines Valle-Inclán, en la rúa Fernando III O Santo, fueron los últimos cines en desaparecer en Santiago

Los Multicines Valle-Inclán, en la rúa Fernando III O Santo, fueron los últimos cines en desaparecer en Santiago / J. L. Cabo

Valeria Pereiras

Valeria Pereiras

Santiago

En la actualidad, Santiago cuenta con 15 salas de cine repartidas entre las 8 de Cinesa en As Cancelas, las 6 de los Multicines Compostela y una más en Numax. No está mal para una ciudad que roza los cien mil habitantes, pero hubo una época en la que el cine fue el rey del entretenimiento, con una intensidad difícil de imaginar hoy. Varios edificios históricos y salas míticas de Santiago abrieron sus puertas al séptimo arte desde que llegó a la ciudad a comienzos del siglo pasado en una era sin Internet ni plataformas de streaming.

Taquillas de los Multicines Valle Inclán, en la rúa Fernando III O Santo, en febrero de 1988, cinco años después de su inauguración

Taquillas de los Multicines Valle Inclán, en la rúa Fernando III O Santo, en febrero de 1988, cinco años después de su inauguración / M. Blanco

Los primeros multicines de Santiago, que aún hoy se recuerdan con nostalgia en la ciudad, fueron los Cines Valle-Inclán, ubicados en el Ensanche. Inaugurado en 1983, este complejo habilitado en los bajos de un edificio de la rúa Fernando III O Santo, fue una manifestación tardía de una tendencia que había nacido en Europa a finales de los años 50. Con tres salas en sus inicios, los multicines Valle-Inclán se convirtieron en un referente para más de una generación que creció entre palomitas y butacas, entregando todavía el ticket dentado a la entrada. Los Valle-Inclán ofrecieron un cine comercial que llenó su aforo, especialmente entre los estudiantes, que convertían las sesiones de tarde-noche en un ritual de ocio. En 1998 amplió su capacidad y duplicó el número de salas. Siguió funcionando hasta 2013, cuando echó el cierre definitivo.  

Los Valle-Inclán fueron los últimos cines en cerrar en Santiago, ciudad a la que las proyecciones cinematográficas llegaron con retraso. La primera vez que se vieron imágenes en movimiento en Galicia fue en el Circo Coruñés en 1886. A Compostela ese protocine llegaría cuatro años después, incluido dentro de una serie divulgativa para los socios del Ateneo, como relata José Luis Cabo en “Cinematógrafos de Compostela". En ese momento, múltiples cines ambulantes comenzaron a hacer parada en la ciudad, coincidiendo sobre todo con las fiestas patronales de la Ascensión y del Apóstol, instalados en pabellones en la Alameda, San Clemente o en salones de variedades en la concurrida rúa do Vilar. 

Del Salón Apolo al Royalty

La primera sala estable con cine en Santiago fue el Salón Apolo (1904), situado en un pequeño local en el número 13 de la rúa Nova que copió su nombre de un famoso “salón” madrileño. Redecorado por Camilo Díaz Baliño, se rebautizó como Cines Fraga al cambiar de propietario y mantuvo su actividad hasta 1916. También el Teatro Principal, remodelado como sala cinematográfica y punto de encuentro de la élite compostelana, ofrecía proyecciones, pero el primer local diseñado específicamente para acoger cine no llegaría hasta 1921. 

El Royalty, situado en el solar que hoy ocupa el Hotel Compostela, fue el primer teatro-cine de Galicia

El Royalty, situado en el solar que hoy ocupa el Hotel Compostela, fue el primer teatro-cine de Galicia / VG

Construido siguiendo la moda de la época, que imitaba la arquitectura de los grandes teatros, el Royalty, situado al comienzo de la rúa do Hórreo, en la actual plaza de Galicia y sobre el antiguo solar de la Inquisición, fue el primer teatro-cine que funcionó en Galicia. En su fachada había un gran arco central, cerrado por vidrieras, flanqueado por torres y rematado con un frontón con el nombre y una estatua alada. El Royalty no llegaría a alcanzar el éxito esperado y cerró tan solo seis años después. En su lugar se erige en la actualidad el Hotel Compostela, cuyo promotor adquirió el solar y el edificio. 

Los 90 años de la Sala Capitol

En 1935, Santiago ve nacer el que está considerado como el primer cinematógrafo moderno de la ciudad: el Cine Capitol, construido adaptándose a las necesidades acústicas del cine sonoro, cualidad que se ha mantenido como seña de identidad de esta sala. Hoy, este emblemático espacio celebra sus 90 años reconvertido en local de conciertos bajo la nueva gestión de los hermanos Villasenín, que han bautizado a su empresa como Casta Diva, en honor a la película italiana de Carmine Gallone que inauguró el cine nueve décadas atrás. Recuerdan que su madre los dejaba “vendo ‘Tiburón’ de Spielberg ou a que deran e aproveitaba para ir á peluquería de enfrente”, en la rúa Concepción Arenal. Este año celebran el aniversario de este icónico edificio con una programación especial incluida dentro del ciclo Capitol 1935. 

Cartel de reapertura del Cine Capitol con la proyección de la película 'Tiburón' de Steven Spielberg

Cartel de reapertura del Cine Capitol con la proyección de la película 'Tiburón' de Steven Spielberg / ECG

El Cine Yago, el Avenida y el Metropol

Casi la mitad de los cines gallegos abrieron sus puertas en la década de 1940 a 1950, y Santiago no fue la excepción. Tres nuevas salas llegaron a la ciudad: el Cine Yago, el Rayola (más tarde Avenida) y el Metropol

El histórico edificio de la Sala Yago de Santiago sigue a la venta

El histórico edificio de la Sala Yago de Santiago sigue a la venta / Antonio Hernández

El Cine Yago, actualmente en venta, se construyó vaciando un antiguo edificio de viviendas en la rúa do Vilar y manteniendo su fachada, mientras que su interior se llenó de ornamentos barrocos que le valieron el título de "el local más aristocrático de Galicia". Su aforo era de 278 espectadores en el patio de butacas y otros 210 en la tribuna. Se inauguró en 1946 con la proyección de la película El Cielo y tú, protagonizada por Bette Davis, y acogió estrenos de gran éxito como La casa de la Troya, dirigida por Pérez-Lugín y que agotó varios días seguidos las entradas. Los primeros gestores de la sala Yago llevaban también la gestión del cine Capitol (la antes citada empresa Fraga), hasta que en 2007 la sala cerró definitivamente.

Primer proyecto del Cine Metropol, en la rúa Doutor Teixeiro (abril 1947)

Primer proyecto del Cine Metropol, en la rúa Doutor Teixeiro (abril 1947) / José María Banet

En 1950 se estrena en el cine Metropol la película Oliver Twist. Tras un ambicioso proyecto inicial, que contemplaba un aforo para 1.200 espectadores en una imponente edificación en la rúa Doutor Teixeiro, el Metropol fue mutando para reducir el presupuesto de la obra. La poderosa empresa Fraga acabó absorbiéndolo poco después pasando a gestionarlo hasta junio de 1976 cuando un película de destape protagonizada por Manolo Escobar (¡Eva! ¿Qué hace ese hombre en tu cama?) puso fin a las proyecciones. El inmueble fue derruido y en su lugar se construyó un edificio de oficinas y apartamentos.

El Cine Metropol (1950-1976), en Doutor Teixeiro, fue el más grande de Santiago

El Cine Metropol (1950-1976), en Doutor Teixeiro, fue el más grande de Santiago / cc

El Rayola, por su parte, nació de la reconversión de una antigua fábrica situada en la actual avenida de Rosalía de Castro, también en 1950. Cinco años después la sociedad administradora de los cines Capitol y Yago se hizo con el control de Rayola, que cambió su nombre por el de Avenida. La crisis de los años 70 obligó a un parón y, tras su reapertura, los jóvenes del barrio de Conxo, Santa Marta y A Choupana eran asiduos del cine Avenida, donde pasaban muchas tardes del fin de semana y montaban auténticas fiestas en cada sesión. El lugar cerró sus puertas en el año 1999 y una de las últimas películas que se proyectó en su pantalla fue la mítica Pulp Fiction de Tarantino. El inmueble quedó abandonado durante muchos años y fue cubriéndose de maleza, hasta que en 2005 las llamas destruían su cubierta y el interior.

Las llamas devoraban en 2005 el edificio abandonado del antiguo cine Avenida, en Rosalía de Castro

Las llamas devoraban en 2005 el edificio abandonado del antiguo cine Avenida, en Rosalía de Castro / cc

La historia de los cines en Compostela nos recuerda que hubo un tiempo en el que el séptimo arte se vivía en espacios llenos de historia y encanto. Una época en la que el cine no era solo ocio, sino un ritual que unía a los espectadores en la oscuridad de una sala, bajo el resplandor de una pantalla compartida.

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