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Peluquerías caninas en Santiago: «La gente cuida cada vez más a su mascota»

Espacios como Peixecan, Andrés Martínez Professional Dog Groomer, Aristopets, Brincan o A Casa do Can cuentan con una gran demanda

Andrés Martínez, en su peluquería, junto a sus perros Kenzo y Oliva

Andrés Martínez, en su peluquería, junto a sus perros Kenzo y Oliva / Jesús Prieto

Irene Carril

Irene Carril

Santiago

Cada vez son más las familias compostelanas que cuentan entre sus miembros con algún animal de compañía, pero ser dueño de una mascota conlleva una gran responsabilidad. Los animales domésticos necesitan mucha atención y cuidados, y en Santiago existen diferentes espacios que –especialmente enfocados en la raza canina– ayudan a perfeccionar y optimizar esa experiencia. Las peluquerías caninas como Peixecan, AristopetsBaraka AnimalA Casa do Can o Andrés Martínez Professional Dog Groomer son algunos ejemplos de locales compostelanos especializados tanto en la higiene como en la estética del mejor amigo del hombre. También en las afueras, más concretamente en el municipio de Brión, existe una residencia canina –Brincan que, entre varios servicios, ofrece el de peluquería. Los precios oscilan entre los 32 euros y los 150, dependiendo del establecimiento y el cliente.

«Se nota que la gente cuida cada vez más a su mascota. Nosotros tenemos clientes que llevan viniendo desde hace 10 años», asegura Andrés Eloy Martínez, del espacio que lleva su nombre –Andrés Martínez Professional Dog Groomer–, situado en la calle Feliciano Barrera Fernández, en el área de Santa Marta.

Economista de profesión, lleva más de 15 años dedicado a un sector que le apasiona. «Es un trabajo muy bonito pero muy físico, los perros –sobre todo cuando vienen por primera vez– se ponen nerviosos y es muy importante saber tratar con ellos. Mi local es abierto y, desde fuera, se ve todo lo que pasa. Además, tengo cámaras que graban todo el tiempo, y para mí eso es muy importante porque a los dueños les aporta confianza. Pueden ver lo que sucede con sus mascotas cuando no están ellos delante, y creo que eso también es parte del éxito», comenta.

Martínez cuenta en su local con la única máquina de ozono de todo Santiago. «Como tiene muchas propiedades ayuda mucho a los perros. Por ejemplo, a los geriátricos que ya tienen algo de artritis les reduce un poco el dolor», explica el estilista.

Otra de las peluquerías es Aristopets, en la avenida de Vilagarcía, cuya responsable, María Lucía Antelo, asegura que tienen «muchísima demanda. Actualmente somos un equipo de tres personas trabajando en la peluquería y tenemos una lista de espera de un mes y medio».

Alex González, trabajando en su peluquería canina, Peixecan, en el barrio de Fontiñas

Alex González, trabajando en su peluquería canina, Peixecan, en el barrio de Fontiñas / Antonio Hernández

Por su parte, Álex González, encargado de Peixecan, comenta que en su local trabajan sobre todo en el mantenimiento canino. «La mayoría de clientes vienen con frecuencia. Los perros ya nos conocen y es mucho más fácil. Las sesiones –de baño, corte, arreglo de uñas y limpieza de oídos y partes íntimas– duran sobre dos horas», señala González, quien detalla que «sin embargo, depende un poco de la raza del perro y de si es la primera vez o no que viene a la peluquería».

Ana Ameneiro, responsable de A Casa do Can, también expresa que «tanto el tiempo como el precio, dependen del cliente. Si el perro tiene muchos nudos porque es la primera vez, o hace mucho que no viene, evidentemente llevará más tiempo y eso aumenta el esfuerzo y por tanto el precio».

En ese sentido, Andrés Martínez apunta que «lo recomendable es que, cuando un perro va a una peluquería y se adapta tanto al espacio como al estilo del peluquero –siempre que se pueda–, continúe yendo a la misma», y añade que «al final, cada uno tiene su estilo. Aquí atendemos sobre todo a caniches y a mí ya me reconocen por el estilo de los cortes. Al final, es el propio perro tu mejor escaparate. En mi caso, son Kenzo y Oliva, mi mejor vitrina».

Las peluqueras de A Casa do Can, ubicada en San Pedro

Las peluqueras de A Casa do Can, ubicada en San Pedro / Jesús Prieto

El dueño aumenta los nervios

Desde todos los espacios coinciden en que el trabajo es más fácil sin los dueños cerca. «El perro se pone más nervioso y es todo más complicado», afirma Antelo, de Aristopets. González, de Peixecan, asegura que en su espacio trabajan «sin los dueños presentes, salvo en ocasiones especiales», y Andrés Martínez aclara que «al final trabajamos con objetos que cortan –como tijeras– y grandes máquinas que pueden hacer daño al perro. Por eso, es importante que el perro esté lo más relajado posible».

Sofía, la peluquera de Brincan, también trabaja en su espacio de peluquería sin los dueños presentes. «El cuidado del pelo es diferente según la raza», indica Alfredo Ávila, responsable de la residencia.

Sofía, la peluquera del centro Brincan, cepillando a un bichón maltés.

Sofía, la peluquera del centro Brincan, cepillando a un bichón maltés. / Cedida

Caniche y bichón, las razas más asiduas

Son principalmente el caniche, el pomerania o el bichón maltés las razas que con más frecuencia visitan estos espacios. «Hay razas que necesitan más atención tanto en el corte como en el peinado y, en esos casos, explicamos a los dueños que no pueden traerlo demasiado tarde porque el trabajo es mucho más difícil y el perro sufre sin necesidad. Somos nosotros quienes tenemos que velar por su bienestar», explica Martínez. Un aspecto que también influye en la necesidad de este cuidado es el tipo de clima, la lluvia –como para los humanos– arruina el pelo y peinado de los caninos. «El trabajo, cuando llueve, baja considerablemente. En cambio, cuando hace bueno, como también se sale más, aumenta el trabajo», afirma Ameneiro de A Casa do Can.

En muchas de las peluquerías ofrecen, además del espacio de aseo y estilismo, otros servicios como guardería o adiestramiento. Es el caso de Brincan, que, además de la parte estilística, cuenta con otras ofertas como residencia o veterinario.

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