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Misa Crismal en la Catedral de Santiago: nuevo bálsamo para enfermos y bautizados

Los curas de la Archidiócesis de Santiago renovaron ayer sus promesas sacerdotales en presencia de monseñor Prieto, que alerta a su presbiterio de «los peligros de caer en el desánimo, el activismo vacío o el agotamiento pastoral»

Arturo Reboyras

Arturo Reboyras

Santiago

Los curas de la Archidiócesis de Santiago renovaron ayer, como cada Martes Santo, las mismas promesas sacerdotales que realizaron el día de su ordenación. Lo hicieron en el marco de la Misa Crismal y en presencia del arzobispo, monseñor Francisco José Prieto, que estuvo acompañado por el arzobispo emérito, monseñor Julián Barrio. Unos doscientos sacerdotes llegados de diferentes puntos de la diócesis compostelana se dieron cita en la Catedral para reafirmar su fidelidad a la Iglesia, obediencia al obispo y su compromiso con su ministerio. 

En el transcurso de la celebración también tuvo lugar la bendición del crisma, el óleo y la unción de los enfermos, un rito que según la tradición de la Iglesia se celebra el Jueves Santo por la mañana, pero que en muchas diócesis se adelanta para no solaparse con el resto de liturgias de estas fechas. Así, después de la bendición de los óleos y el crisma por parte del arzobispo, estos fueron distribuidos entre los arciprestes de la Diócesis para, a su vez, suministrar a las diferentes parroquias. Estos bálsamos sagrados servirán para la administración de los sacramentos del bautismo, confirmación, orden sacerdotal y unción de los enfermos, así como para la consagración de nuevos templos. 

Peligros de caer en el desánimo

Monseñor Prieto animó a los sacerdotes a «renovar» su mirada «hacia Dios y hacia la comunidad que sirven», recordando que han sido ungidos para anunciar la buena nueva. El prelado también quiso alertar sobre los peligros de «caer en el desánimo, en el activismo vacío y el agotamiento pastoral».

Por otro lado, ayer se retomó el programa de procesiones de esta Semana Santa. De la iglesia de las Mercedarias salió el Santísimo Cristo de la Paciencia de Conxo, portado por su cofradía, para un recorrido por las calles del casco histórico de Santiago que culminó en la Catedral, donde permanecerá la imagen hasta el próximo 27 de abril, Dominica in Albis, cuando será trasladado a la parroquia de Conxo.  

A continuación fue el turno de la hermandad franciscana de la Vera Cruz, que convocó la procesión de la Oración en el Huerto de los Olivos y el Prendimiento. La lluvia caída a última hora de la noche en Santiago impidió la procesión y los actos, que representan el Prendimiento, se realizaron en el interior de la Iglesia de San Francisco.

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